Anna Perenna
Anna Perenna[1] o Ana Perenna[2] (en latín: Anna Perenna) fue una antiquísima diosa romana vinculada al ciclo anual y la permanencia del tiempo. Su nombre deriva de annus (“año”) y perennis (“perdurable”), interpretándose como la feminización del “año perenne” (annus perennis), simbolizando la continuidad y renovación del tiempo. Su fiesta, celebrada el 15 de marzo, correspondía al inicio del año en el antiguo calendario romano, cuando marzo era considerado el primer mes, convirtiéndola en una especie de fiesta de Año Nuevo popular.[3][4][5]
En Ovidio
Ovidio cuenta que Anna Perenna era la misma Anna que aparece en la Eneida de Virgilio como hermana de Dido, y que tras la muerte de esta Cartago fue atacada por los numidios y Anna se vio obligada a huir. Finalmente, terminó en un barco al que una tormenta llevó justo hacia el asentamiento de Eneas en Lavinium. Eneas la invitó a quedarse, pero su esposa Lavinia se puso celosa. Anna, avisada en un sueño por el espíritu de Dido, escapó a lo que fuera que Lavinia había planeado huyendo de noche. Cayó al río Numicus y se ahogó. Eneas y sus hombres lograron seguir el rastro de Anna parte del camino. Finalmente Anna se les apareció y les explicó que ahora era un ninfa fluvial oculta en la «corriente perenne» (amnis perennis) del Numicus, y que por tanto su nombre era ahora Anna Perenna. La gente lo celebró inmediatamente con fiestas al aire libre. Ovidio señala que algunos igualaban a Anna Perenna con la Luna, con Temis, con Ío o con Amaltea, pero expone lo que afirma que puede estar más cerca de la verdad: que durante la revuelta plebeya a los rebeldes se les acabó la comida y una anciana de Bovillae llamada Anna preparaba pasteles y los llevaba a los rebeldes cada mañana. Así su figura acabó deificada.[4]
A continuación Ovidio relata que poco después de que la vieja Anna se hubiese convertido en diosa, el dios Marte intentó que Anna persuadiera a Minerva para enamorarse de él. Al final Anna fingió que Minerva había accedido y se llevó a cabo la boda. Pero cuando la supuesta nueva esposa de Marte fue llevada a su cámara y éste le quitó el velo, descubrió para su disgusto que no era Minerva sino la vieja Anna. Este sencillo episodio relaciona el mes de Marte, marzo, con la figura de Anna Perenna.[4]
Culto e iconografía
Culto y festividades
La fiesta de Anna Perenna se celebraba en los idus de marzo (15 de marzo) en un bosque sagrado (lucus) situado junto a la primera piedra miliar de la Vía Flaminia, al norte de Roma.[5][4] La celebración era popular, especialmente entre la plebe, que se recostaba sobre la hierba, improvisaba cobertizos con ramas o togas extendidas, bebía vino y cantaba deseando tantos años de vida como copas tomaban. La festividad incluía danzas, juegos teatrales y cantos obscenos; las muchachas bailaban con el pelo suelto y se ejecutaban movimientos complejos siguiendo los ritmos y letras de los cantos. Una vieja repartía tortas, simbolizando a Anna como benefactora del pueblo que ayudaba en tiempos de escasez.[4][5] Los sacrificios y oraciones públicas buscaban asegurar un año próspero, mientras que las celebraciones reflejaban la mezcla de alegría, licenciosidad y veneración ritual propia del culto popular.[6]
Representación e iconocografía
Anna Perenna era representada como una anciana, símbolo de longevidad y sabiduría, que ayudaba a la plebe. La tradición literaria y ritual la conecta con la renovación anual y la continuidad de la comunidad, reforzando su carácter de diosa del ciclo vital y del año perenne.[5][7]
Extensión del culto y hallazgos arqueológicos
El culto a Anna Perenna se extendió más allá de Roma. En Buscemi (Sicilia), en 1899, se hallaron inscripciones dedicadas a Anna y Apolo, estudiadas por Guarducci (1936), que evidencian un culto local con influencias griegas. En Roma, en 1999, se descubrió una fuente votiva dedicada a Anna Perenna, utilizada desde el siglo I a.C. hasta el VI d.C., confirmando la existencia del lucus sagrado mencionado por Ovidio y Macrobio.[8][9][10]
Interpretación moderna
Anna Perenna es interpretada como una divinidad del ciclo vital y la continuidad anual, cuya fiesta y culto simbolizan la renovación comunitaria y la inmortalidad simbólica. La integración del mito de Marte y la descripción de la fiesta de Ovidio muestran la interacción de la diosa con los dioses, la plebe y las prácticas populares, donde la astucia, el ingenio, la alegría y la licenciosidad se mezclan con la religiosidad.[7]
Notas
- ↑ Término ‘Anna Perenna’ en, por ejemplo, el Diccionario de mitología griega y romana de Pierre Grimal, voz «Anna Perenna»
- ↑ Término ‘Ana Perenna’ en, por ejemplo, la Biblioteca Clásica Gredos
- ↑ Macrobio: Saturnales I 12, 6
- 1 2 3 4 5 Ovidio: Fastos III, 525–695
- 1 2 3 4 Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana (1951), voz «Anna Perenna»
- ↑ Juan Lido: De Mensibus IV, 49
- 1 2 Georges Dumézil: Le Festin d’immortalité, Paris, 1924
- ↑ Guarducci, V. M. Il culto di Anna nelle iscrizioni sicule di Buscemi e il culto latino di Anna Perenna, Studi e Materiali di Storia delle Religioni, 1936, pp. 25–50.
- ↑ Hallazgo arqueológico en Roma, fuente votiva de Anna Perenna, 1999
- ↑ Hallazgo arqueológico en Buscemi, Sicilia, inscripciones dedicadas a Anna y Apolo, 1899
Referencias
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Chisholm, Hugh, ed. (1910-1911). «Encyclopædia Britannica». Encyclopædia Britannica. A Dictionary of Arts, Sciences, Literature, and General information (en inglés) (11.ª edición). Encyclopædia Britannica, Inc.; actualmente en dominio público.