Barrigones

Barrigones

Una escultura de Monte Alto, en Guatemala, expuesta en la plaza de La Democracia (Escuintla)
Ubicación
País
Características
Tipo Escultura mesoamericana preclásica
Período histórico
  • Preclásico medio (~1000 o 900 a. C. a ~500 o 400 a. C.; inicio)
  • Preclásico tardío (~500 o 400 a. C. a ~100 o 200 d. C.; auge)
Autor Poblaciones del sur del área maya
Materiales Principalmente basalto
Altura 4 centímetros a 2 metros
Historia
Usos Religioso en los centros ceremoniales
Mapas y planos
Zona costera del Pacífico o sur del área maya, el núcleo de la zona de distribución de los barrigones.

Los barrigones o gordinflones son esculturas tridimensionales de figuras humanas obesas talladas en rocas que son un elemento distintivo de la tradición escultórica del sur del área maya en Mesoamérica; cuya elaboración empezaría en algún momento del Preclásico Medio (1000 o 900 a. C. a 500 o 400 a. C. aproximadamente) y alcanzó su auge en el Preclásico Tardío (500 o 400 a. C. a 100 o 200 d. C. aproximadamente), siendo más tarde reutilizados en algunos lugares (como Copán o Teopán, en el lago de Coatepeque) en ciertas ocasiones de períodos posteriores. Se desconoce cuál era su propósito original, aunque parecen haber sido foco de veneración pública y de rituales dirigidos por la élite gobernante; y aunque se encuentran en el área maya del sur, se ha reconocido que las esculturas en sí no son precisamente mayas.[1][2][3]

Descripción

Rasgos generales

Los barrigones son, en general, esculturas toscas en bulto redondo que representan figuras humanas extremadamente obesas; suelen estar sentadas con las piernas cruzadas y tienen enormes estómagos hinchados sujetados con los brazos y las piernas. Las cabezas son redondas, normalmente tienen los ojos cerrados, párpados hinchados y labios prominentes; y suelen ser de género indeterminado.[4][5]

Generalmente están tallados en basalto porfídico, un tipo de roca con una combinación de granos minerales grandes y pequeños que es común en las estribaciones de Centroamérica. Existen ejemplos ocasionales de figuras de este estilo elaboradas con otros materiales, como cerámica u otros tipos de roca.[4]

Variaciones

Entre las variaciones de forma en las que este estilo puede presentarse, se encuentran:[6]

  • Esculturas completas
  • Esculturas sin cabeza (algunas de las cuales pueden estar deliberadamente desprovistas de ella)
  • Esculturas que presentan únicamente la cabeza, sin cuerpo (que se reconoce como perteneciente a este estilo aunque no tengan el cuerpo de un barrigón).

En su cuerpo, algunas esculturas llevan collares o ropa, mientras que otras están aparentemente desnudas. Existen ejemplos con ombligos muy prominentes, mientras que otras no lo presentan. Algunos ejemplos tienen adornos en el pecho y algunas están sentadas sobre pedestales. Hay ejemplos que si bien corresponden al tipo general, no son tan obesas o grandes como la mayoría.[6][7]

Los barrigones varían enormemente en tamaño y peso, desde los ejemplos más pequeños que pueden pesar tan solo unos pocos gramos y medir 4 centímetros, a monumentos que pesan 12 toneladas y miden 2 metros.[8]

Datación y origen

La datación de estos monumentos ha resultado problemática, ya que pocas de las esculturas más antiguas conocidas se han encontrado en su contexto original. Los investigadores, desde la década de 1950 hasta la de 1970, argumentaron que el estilo era derivado del olmeca (cultura que duró desde el 1500 a. C. hasta el 400 a. C., según la datación por radiocarbono) o que quizás era preolmeca.[9][10]

Las investigaciones en Santa Leticia, llevadas a cabo por Arthur Demarest, se centraron en resolver el problema de la datación y dataron con certeza los monumentos 1 y 3 de Santa Leticia entre el 500 a. C. y el 100 d. C. en el período Posclásico tardío, utilizando una combinación de datación por radiocarbono y evidencia cerámica.[1]

El que estos monumentos daten del Preclásico Tardío podría indicar que este estilo sería una derivación posterior de las cabezas colosales olmecas. Sin embargo, en contra de ello está el hecho de que la dirección de difusión del estilo parece haber sido de sur a norte, mientras que el corazón del territorio olmeca se encuentra al norte, en la costa del golfo de México, lo que indicaría una difusión esperada de norte a sur si los olmecas fueran realmente el origen del estilo; además de que también se han encontrado algunas esculturas que han sido datadas para el Preclásico medio como el monumento 7 de Chalchuapa (El Salvador) y el incensario de cerámica hallado en Colha (norte de Belice). Por lo que ello, tampoco responde a la pregunta sobre cual era la etnia de los escultores, a lo que suma el hecho de que, más adelante, estos monumentos fueron reutilizados en ocasiones especiales por poblaciones posteriores de la región (como se observa en Sin Cabezas, Copán y Teopán).[11][1][12]

Según Julia Guersney, en base a sus investigaciones en los sitios La Blanca y El Ujuxte (departamento de San Marcos, Guatemala) y de que las esculturas más antiguas de este estilo (que datarían del preclásico medio) son por lo general pequeñas, estas esculturas se habrían originado a partir de las figurillas de arcilla que se utilizaban en el preclásico medio (que tienen caras hinchadas y ojos cerrados; teniendo varias la barriga y posición de las extremidades similar a las esculturas completas pero también con cabezas zoomorfas) y que abundaban para ese momento en los contextos doméstico, en las casas, para ser usadas probablemente en rituales. Los que paulatinamente serían apropiados por los gobernantes hasta que en el preclásico tardío, a lo largo de la costa y bocacosta pacífica, el uso de figurillas cesó y los rituales públicos aumentaron dramáticamente, trasladándose los actos rituales literalmente y simbólicamente a los centros ceremoniales de los sitios, concediendo con ello la posibilidad de mantener rituales tradicionales y creencias conservadoras (toleradas siempre bajo la supervisión y control de los gobernantes); siendo las esculturas de barrigones típicas un ejemplo del modo en que esa transición se manifestó.[13][14]

Interpretación

El monumento 99 de Takalik Abaj es una cabeza colosal de estilo barrigón con un rostro hinchado que sugiere un cadáver reventado.

Los barrigones han sido interpretados de diversas maneras: se ha planteado la hipótesis de que representan a antepasados fallecidos; se les ha asociado con bebés o con el poco comprendido dios Gordo de la mitología mesoamericana; se han asociado con un grupo de entidades sobrenaturales relacionadas con el hogar.[15] También, basado en la escultura hallada en Teopán (en la isla del lago de Coatepeque, del occidente de El Salvador), se los ha interpretado como mujeres embarazadas a término, posiblemente en pleno acto de dar a luz.[12]

Una teoría sugiere que las esculturas representan a personas fallecidas con cuerpos hinchados, ojos cerrados, vientres distendidos y rostros abultados. La posición de las extremidades en algunos monumentos, si bien sigue los contornos naturales de la roca, da una idea de la posición de los cadáveres encontrados en fardos funerarios mayas posteriores. Es posible que el monumento 2 de Pasaco y la figura de barrigón de San Juan Sacatepéquez muestren la colocación de una cuenta de jade en la boca de la escultura. Aunque se ha sugerido que los monumentos en sí son marcadores de enterramientos, solo se han encontrado tres esculturas directamente asociadas con restos humanos.[15] Una de ellas es la vasija incensario de cerámica procedente de Colha, en Belice; las demás son de El Trapiche (Chalchuapa) y Kaminaljuyu. Sin embargo, dado que la mayoría de estos monumentos no se encontraron en sus ubicaciones originales, es imposible saber si originalmente servían como marcadores de entierro.[16]

Un barrigón procedente de Monte Alto, expuesta en La Democracia.

Una interpretación alternativa es que eran representaciones de la soberanía. Esto se deduce de la postura corporal representada en las esculturas, el tipo de adorno que a veces se muestra en ellas, los pedestales sobre los que a veces se asientan y los lugares ceremoniales donde se encuentran, así como su ubicación dentro de dichos lugares. La postura corporal con el cuerpo abultado simboliza el poder; las figuras están sentadas con las piernas cruzadas y con los brazos rodeando el cuerpo o sosteniendo un objeto. Se sabe que unos veinticinco monumentos exhiben un collar como adorno para el cuello, lo que sugiere nuevamente la existencia de un gobernante. Se conocen bases de pedestal de estas esculturas en Sin Cabezas, Antigua Guatemala, Kaminaljuyu, Santa Cruz del Quiché, Takalik Abaj, Tikal, Ujuxte, El Balsamo, Los Cerritos y La Nueva en Guatemala, El Trapiche (Chalchuapa) en El Salvador y Copán en Honduras; lo que representa el 42% de los yacimientos. Si los pedestales son equivalentes a tronos, entonces el Monumento 58 de Bilbao también es relevante, ya que fue encontrado asociado a un altar o trono de piedra de cuatro patas y originalmente pudo haber estado colocado encima de él.[16]

La diversidad de monumentos que se enmarcan dentro de ésta tradición escultórica y la individualidad de los monumentos respaldan el argumento de que estos representan a gobernantes individuales. Los monumentos pudieron haber sido vistos por los pueblos antiguos de la región como una representación tanto del gobierno como de sus ancestros.[17]

Distribución

Los barrigones se distribuyen a lo largo de la vertiente pacífica del sur de Mesoamérica, desde Chiapas en México, pasando por Guatemala hasta El Salvador, así como en las tierras altas guatemaltecas. Se han encontrado algunos ejemplos más lejos, en las tierras bajas mayas de Guatemala y Honduras.[18] Se encontró una figura de cerámica con forma de barrigón en Colha, al norte de Belice, y se ha datado por el 880–600 a. C., en el preclásico medio.[19]

En 2008, Lauri McInnis Thompson y Fred Valdez Jr. realizaron un inventario y análisis de estos monumentos. Según dicho estudio, el número de monumentos, hallados para ese ese año, según su área de procedencia, era el siguiente:[20]

Área Número de monumentos %
Chiapas (pendiente del Pacífico) 4 4%
Guatemala (vertiente del Pacífico) 51 55%
Guatemala (tierras altas) 19 21%
El Salvador 8 8%
Tierras bajas mayas 5 5%
Desconocido 6 7%

El núcleo del área de distribución de éstos monumentos se encuentra dentro de una zona húmeda de valles rodeados por distintas elevaciones (como cerros o volcanes); cuyo terreno está compuesto por suelo volcánico y escombros arrastrados desde las elevaciones, en los que se encuentran bloques de basalto de origen natural de diversos tamaños que proporcionaron una materia prima práctica para la elaboración de estas esculturas que se han encontrado en importantes centros ceremoniales del área.[21]

Chiapas (México)

El número de monumentos encontrados en esta región, según el sitio arqueológico donde se los encontró, es el siguiente:[22]

Sitio Número de monumentos
Izapa 1
La Unidad 2
Tonalá - Tapanatepec 1

Guatemala

Monumento 109 en Takalik Abaj, un pequeño barrigón.[3]

Las esculturas que han sido encontradas, en Guatemala, según su sitio y zona, son:[22]

Zona Sitio Número de monumentos
Tierras altas Antigua Guatemala 1
Kaminaljuyu 15
Lago Atitlán 1
San Juan Sacatepéquez 1
Santa Cruz del Quiché 1
Costa del Pacífico El Bálsamo 1
El Baúl 1
Bilbao 3
Chiquimulilla 5
Los Cerritos 3
Chocolá 1
La Concepción 3
Finca Solola (Tiquisate) 3
Giralda 2
La Gomera 3
Monte Alto 6
La Nueva 2
Obero 2
Pasaco 2
Sin Cabezas 4
Takalik Abaj 8 – 11.[22][23]
Ujuxte 2
Tierras bajas mayas San Bartolo 1.[24]
Tikal 1

En muchos sitios de la costa del Pacífico de Guatemala se han encontrado ejemplares de estas esculturas, como Takalik Abaj, Monte Alto, Bilbao y El Baúl. Los más antiguos de éstos monumentos se han datado para el Preclásico Medio, mientras que la mayoría datan del Preclásico Tardío.[1]

Ejemplos bien conservados del Preclásico Tardío han sido descubiertos en Bilbao, en la llanura costera, y en Kaminaljuyu, en las tierras altas de Guatemala.[25] Igualmente, un pequeño barrigón fue encontrado en la importante ciudad maya de Tikal, en las tierras bajas de Petén, Guatemala.[26]

En Monte Alto se han encontrado esculturas completas y cabezas colosales (que solo presentan la cabeza). Todos ellos se caracterizan por tener mejillas flacidas y ojos cerrados; las esculturas completas tienen una barriga prominenta sin ombligo que envuelven con sus brazos y piernas, además presentan rostros hinchados y ojos que en su mayoría parecen estar cerrados; en cambio, las cabezas colosales tienen rostros bastantes esquemáticos con un área triangular definida para la nariz y la boca (mediante una frente surcada profundamente en la parte superior y pliegues verticales que se extienden hacia abajo y hacia afuera hasta la barbilla, que está enmarcada por mejillas carnosas), presentan orejas estilizadas y están bien adaptadas al bloque donde fueron tallados.[27]

Cabeza colosal de estilo barrigón expuesta en La Democracia, Escuintla, y originaria de Monte Alto.

Kaminaljuyú tiene la mayor concentración de estas esculturas que cualquier sitio (con tamaños que van de los 17 cm a los 118 cm), con varias de ellas encontradas concentradas en la plaza del monumento de la Palangana. En ellos se observan algunas variaciones en las características corporales, como: cuerpos robustos con cuellos cortos y gruesos y cabezas grandes, a veces portando un collar ancho; rostros dibujados con líneas incisas que a la vez son toscos y burdos; piernas que se curvan alrededor del cuerpo paralelas al suelo y brazos que se apoyan contra el torso con los codos flexionados.[28][29]

Se han encontrado grandes monumentos en Giralda, un sitio a 6 kilómetros desde la costa del Pacífico.[30]

Las esculturas del sitio Sin Cabezas están relacionadas estilísticamente con la escultura olmeca, pero fueron reutilizadas por pueblos posteriores, ya que se encontraron en rellenos que datan del período Clásico Tardío. Estos monumentos estaban ya sin cabeza cuando fueron encontrados y no se observaron fragmentos ellas, lo que sugiere que ya habían sido dañados cuando fueron erigidos nuevamente por los ocupantes posteriores del sitio.[11]

En Takalik Abaj, todos los monumentos de éste estilo datan del Preclásico Tardío. Estilísticamente, son muy similares a los de Kaminaljuyu y Monte Alto. Siete monumentos son barrigones (monumentos 2, 3, 19, 40, 69, 94 y 117), de los cuales 6 muestran figuras completas. Tres monumentos son pequeños (monumentos 100, 107 y 109) y uno es una cabeza colosal de éste estilo (monumento 99).[3]Por otro lado, también se encontró una escultura en Chocolá.[31]

Honduras

En Copán, Honduras, otro importante yacimiento maya, los arqueólogos encontraron una escultura en la cima de la plataforma noroeste, al oeste de la Gran Plaza. Otro fue encontrado en un escondrijo bajo la Estela 4 (erigida en el año 726 d. C. por el kuhul ajaw Uaxaclajuun Ub'aah K'awiil). Se han encontrado más monumentos en depósitos bajo estelas del Clásico Tardío en la propia Gran Plaza y en todo el valle de Copán. Estos monumentos probablemente serían preclásicos y serían reutilizados en el clásico tardío por dicho mandatario y su predecesor (K’ahk’ Uti’ Witz’ K’awiil) para mostrar su conexión con las tradiciones del sur del área maya, así como su descendencia simbólica de los gobernantes anteriores al establecimiento de la dinastía copaneca.[32][33][34][35]

Sitio Número de monumentos.[36]
Copán 2+

El Salvador

Ejemplares de éstos monumentos se ha encontrado en los siguientes sitios:[37]

Sitio Número de monumentos.
Chalchuapa 1
Santa Leticia 3
Teopán 1

Un pequeño ejemplo (de 53 centímetros de alto), el monumento 7 de Chalchuapa, fue excavado debajo de los niveles del preclásico tardío en la escalinata de la Estructura E3-1 del sitio El Trapiche; estaba asociado al entierro de un niño (de entre 9 y 11 años) y dataría posiblemente del preclásico medio. Presenta las características típicas del estilo, como ojos cerrados, vientre grande envuelto en sus brazos, pero carece de piernas y en su lugar tiene una base tosca a modo de pedestal.[38][39][40]

En Santa Leticia (Apaneca), se encontraron tres monumentos de estilo barrigón sobre una gran terraza, en la que además se ubicaban cuatro montículos y plataformas residenciales (estas últimas ubicadas al noroeste de la terraza). Estos tres monumentos eran grandes y especialmente obesos; de ellos, los monumentos 1 y 3 fueron importantes para datar con precisión éste estilo escultórico.[41][42][9]

El Monumento 1 de Santa Leticia es una escultura casi esférica y la más pequeña de los tres monumentos del sitio, mide 1,6 metros de altura. El monumento 2 es una enorme escultura de 2 metros de alto que ha sido partido por la mitad a lo largo. El Monumento 3 está finamente tallado con afinidades estilísticas con algunas de las esculturas completas encontradas en Monte Alto en Guatemala, mide 1,8 metros de altura. Las tres esculturas medían entre 1,5 a 2 metros de altura y diámetro y estaban dispuestos en una línea norte-sur en unos 70 metros de ancho sobre la terraza que sobresale desde una colina, el Cerro de Apaneca.[43][41]

Si bien una revisión de la distribución de esculturas cita un ejemplo de Cara Sucia, en realidad no se conocen tales monumentos en ese sitio.[15]

En la isla de Teopán, del lago Coatepeque, se encontró una escultura que representa claramente una figura femenina y que ha sido interpretada como la escultura de una deidad de la tierra del Preclásico Tardío. Al igual que los anteriores, su estilo se ajusta al de las esculturas completas de Monte Alto (al tener rasgos como ojos hinchados cerrados, ausencia de cuello, brazos que se envuelven, un ombligo claramente marcado y surcos que forman partes de la nariz y la boca), pero también presenta algunas características inusuales, como senos claramente indicados, caderas anchas, nalgas y unos 10 centímetros de concavidad debajo de las patas. Los párpados cerrados fueron posteriormente re-esculpidos con la adición de dos concavidades ovaladas irregulares para representar ojos abiertos, probablemente en el Período Posclásico. Es probable que esta figura sea la mencionada por el funcionario por el oidor de la Real Audiencia de Guatemala Diego García de Palacios, en una carta escrita en 1576 al rey de España Felipe II, en la que menciona que los nativos pipiles de la isla adoraban "un gran ídolo de piedra con forma de mujer".[12]

Véase también

Referencias

  1. 1 2 3 4 Sharer, 2000, pp. 476-477.
  2. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 13.
  3. 1 2 3 Orrego Corzo y Schieber de Lavarreda, 2001, pp. 791-792.
  4. 1 2 McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 16-18.
  5. ↑ Guernsey, 2012, p. 6.
  6. 1 2 McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 18, 20.
  7. ↑ Guernsey, 2012, p. 7.
  8. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 16-17, 20.
  9. 1 2 McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 22.
  10. ↑ Diehl, 2004, pp. 9, 81.
  11. 1 2 McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 22-23.
  12. 1 2 3 Amaroli, 1997, pp. 51-53.
  13. ↑ Guernsey, Julia; Love, Michael (2007). «Cerámica y Piedra: Relaciones entre alfarería, figurillas y escultura en el Preclásico de la Costa Sur». XXI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala (Museo Nacional de Arqueología y Etnología).
  14. ↑ Guernsey, 2012, pp. 101-111.
  15. 1 2 3 McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 23.
  16. 1 2 McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 24.
  17. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 25.
  18. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 13, 19.
  19. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 19.
  20. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 13, 21.
  21. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 21, 24.
  22. 1 2 3 McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 20.
  23. ↑ Orrego Corzo y Schieber de Lavarreda, 2001, pp. 791-792, 806.
  24. ↑ Craig, 2005, pp. 268-269.
  25. ↑ Sharer y Traxler, 2006, p. 245.
  26. ↑ Sharer, 2000, p. 476.
  27. ↑ Guernsey, 2012, pp. 62-63.
  28. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, pp. 16-17, 24.
  29. ↑ Guernsey, 2012, pp. 73-75.
  30. ↑ Bove y Medrano Busto, 2003, p. 77.
  31. ↑ Guernsey, 2012, p. 50.
  32. ↑ Fash, 2005, pp. 78-79.
  33. ↑ Ricardo Agurcia Fasquelle y Vito Veliz (2010). Manual de los monumentos de Copán, Honduras.
  34. ↑ Viel, René (1997). «La interacción entre Copán y Kaminaljuyu». XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas (Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala).
  35. ↑ Viel, René H. (1999). «The Pectorals of Altar Q and Structure 11: An Interpretation of the Political Organization at Copan, Honduras». Latin American Antiquity 10 (4): 377-399. ISSN 1045-6635. doi:10.2307/971963.
  36. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 20; Fash, 2005, pp. 78-79.
  37. ↑ McInnis Thompson y Valdez, 2008, p. 20; Amaroli, 1997, pp. 51-53.
  38. ↑ Sharer, 2000, pp. 476-477; Sharer y Traxler, 2006, p. 245.
  39. ↑ Sharer, Robert J. (1978). The Prehistory of Chalchuapa, El Salvador (en inglés). Volumen I. Universidad de Pensilvania.
  40. ↑ Guernsey, 2012, p. 85.
  41. 1 2 Demarest, Arthur Andrew (1986). The archaeology of Santa Leticia and the rise of Maya civilization. Publication / Middle American Research Institute, Tulane University. Middle American Research Institute, Tulane University. ISBN 978-0-939238-81-1.
  42. ↑ Cobos, 1994, 1998, p. 56; Sharer y Traxler, 2006, p. 245.
  43. ↑ Demarest, Switsur y Berger, 1982, pp. 558, 560-562.

Bibliografía

Enlaces externos