Batrachochytrium dendrobatidis

Batrachochytrium dendrobatidis

Zoosporangio de B. dendrobatidis creciendo sobre un artrópodo de agua dulce (A) y sobre un alga (B). La barra negra representa 30 μm
Taxonomía
Reino: Fungi
División: Chytridiomycota
Clase: Chytridiomycetes
Orden: Rhizophydiales
Familia: Batrachochytriaceae
Género: Batrachochytrium[1]
Especie: B. dendrobatidis
Longcore, Pessier & D.K. Nichols (1999)

Batrachochytrium dendrobatidis, también conocido como B. dendrobatidis u hongo quitrido de los anfibios, es una especie de hongo dulceacuícola quitrido (Chitridiomycetes).[2]

Este hongo amenaza la población mundial de anfibios, a los que causa la enfermedad denominada quitridiomicosis. Afecta la piel de los anfibios, la cual es imprescindible para su homeostasis hídrica y gaseosa y defensa inmunológica, dañando la capa de queratina.[3] Está incluida en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.[4]

Etimología

Micrografía electrónica de barrido de una zoospora y esporangios del hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis)

El nombre del género se deriva de las palabras griegas batrachos (rana) y chytra (vasija de barro), mientras que el calificativo específico proviene del género de ranas en el que se detectó por primera vez el patógeno (Dendrobates).[5]

Morfología

B. dendrobatidis infecta la piel queratinizada de los anfibios. El hongo, presente en la epidermis, presenta un talo con una red de rizoides y esporangios de paredes lisas, aproximadamente esféricos e inoperculados (sin opérculo). Cada esporangio produce un único tubo para la descarga de las esporas.  B. dendrobatidis presenta dos estadios principales en su ciclo de vida: una zoospora móvil y un cuerpo reproductor inmóvil denominado zoosporangio o talo. El zoosporangio, encargado de producir zoosporas asexuales, tiene una forma esférica o subesférica, con un diámetro de entre 10 y 14 micrómetros, y se caracteriza por poseer paredes lisas y carecer de opérculo. Por su parte, las zoosporas son células móviles, de forma elongada u ovoide, con un tamaño que varía entre 0,7 y 6 micrómetros de diámetro. Estas zoosporas presentan un flagelo posterior que les permite desplazarse activamente en medios acuáticos, lo que facilita su dispersión y capacidad de infección en hospedadores anfibios.[6]

Distribución

Se ha sugerido que B. dendrobatidis se originó en África o Asia y posteriormente se extendió a otras partes del mundo mediante el comercio de la especie de ranas africanas (Xenopus laevis).[7] En un estudio, se examinaron 697 especímenes archivados de tres especies de Xenopus, recolectados previamente entre 1879 y 1999 en el sur de África.[7] El primer caso de quitridiomicosis se encontró en un espécimen de X. laevis de 1938. El estudio también sugiere que la quitridiomicosis había sido una infección estable en el sur de África desde 23 años antes de detectarse algún caso fuera de África. También existe información más reciente que indica que la especie se originó en la península de Corea y se extendió mediante el comercio de ranas.[8]

Se especula que el uso de la rana Xenopus laevis, una especie empleada para efectuar los test de embarazo, pudo actuar como vector propagador del hongo por todo el mundo. Por otro lado, algunos investigadores que opinan que el hongo siempre ha estado en contacto con las poblaciones de anfibios y que sólo ahora, cuando están inmunodeprimidas por efecto del impacto humano en los ecosistemas, su micosis se hace más patente.

A partir de los años 30, probablemente a causa del comercio de ejemplares de X. laevis comienza a propagarse por el todo el mundo hasta convertirse en el responsable del mayor declive de anfibios a nivel mundial.[9]

El comercio internacional de anfibios ha sido identificado como uno de los principales factores en la propagación de la quitridiomicosis. Esta enfermedad ha sido detectada en ejemplares transportados para diversos fines, como el comercio de mascotas, la ornamentación de estanques, la acuicultura, la exhibición en zoológicos y la investigación científica.

Una de las especies más involucradas en la expansión del hongo es la rana toro norteamericana (Lithobates catesbeianus), originaria del este de Canadá, Estados Unidos y el norte de México. Esta rana ha sido introducida de forma intencional o accidental en más de 40 países, y en varias regiones de Sudamérica se han identificado poblaciones naturalizadas de la especie, junto con infecciones por B. dendrobatidis en anfibios nativos. Se ha comprobado que la rana toro puede portar el hongo sin presentar síntomas, lo que facilita su dispersión y representa un riesgo para otras especies de anfibios más vulnerables[10]

Fisiología

La temperatura óptima de desarrollo del B. dendrobatidis se encuentra entre los 17 y los 25 grados, pudiendo sobrevivir a temperaturas por encima de los 4 grados y hasta un máximo de 27 °C, momento en el que el crecimiento se detiene. Temperaturas superiores a los 30 grados parecen causar la muerte del hongo.[9]

Especie invasora en Argentina

En Argentina, la introducción de la rana toro, especie portadora del hongo B. dendrobatidis, comenzó a mediados de la década de 1980 con fines de acuicultura comercial, impulsada por políticas públicas que promovieron su ingreso al país. Aunque hacia fines del siglo XX existían decenas de criaderos, la mayoría cesó sus actividades en los años noventa. Sin embargo, no se implementaron medidas regulatorias para prevenir escapes o liberaciones de ejemplares desde estos establecimientos, ni se establecieron normas claras sobre el manejo de animales vivos tras el cierre de los criaderos. A partir de 2005, se han detectado múltiples poblaciones asilvestradas de rana toro en diversos humedales naturales y artificiales del país, lo que representa un potencial riesgo ecológico por su carácter invasor y su rol en la transmisión de enfermedades.

El primer registro de quitridiomicosis en Argentina fue reportado por en 2005 a partir del hallazgo de un ejemplar muerto de Leptodactylus latrans en la provincia de Buenos Aires en el año 2002.[11] Desde entonces, las investigaciones se intensificaron, lo que permitió documentar nuevos casos en distintas provincias del país.  Además, se ha identificado la presencia de poblaciones asilvestradas de Lithobates catesbeianus (rana toro) en al menos cinco localidades donde también se detectaron infecciones por el hongo quítrido en anfibios nativos.[10]

Especie invasora en España

Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, esta especie, así como la rana Xenopus laevis, han sido incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.[12]

Referencias

  1. ↑ «Batrachochytrium dendrobatidis». Index Fungorum (en inglés). Royal Botanic Gardens, Kew; Manaaki Whenua - Landcare Research; Instituto de Microbiología, Academia de Ciencias de China (eds.). Consultado el 24 de mayo de 2010.
  2. ↑ «Batrachochytrium dendrobatidis Longcore, Pessier & D.K.Nichols». www.gbif.org. Consultado el 27 de febrero de 2026.
  3. ↑ Department of Sustainability, Environment, Water, Population and Communities [Gobierno de Australia] (ed.). «Chytridiomycosis (Amphibian chytrid fungus disease)» (en inglés). Archivado desde el original el 24 de mayo de 2015. Consultado el 24 de mayo de 2015.
  4. ↑ Lowe S., Browne M., Boudjelas S., De Poorter M. (2000). 100 de las Especies Exóticas Invasoras más dañinas del mundo. Una selección del Global Invasive Species Database Archivado el 24 de junio de 2021 en Wayback Machine.. Publicado por el Grupo Especialista de Especies Invasoras (GEEI), un grupo especialista de la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE) de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), 12pp. Primera edición, en inglés, sacada junto con el número 12 de la revista Aliens, diciembre 2000. Versión traducida y actualizada: noviembre 2004.
  5. ↑ Longcore JE, Pessier AP, Nichols DK. «Batrachochytrium Dendrobatidis gen. et sp. nov., a Chytrid Pathogenic to Amphibians». Mycologia (en inglés) 91: 219-227.
  6. ↑ Morcillo, Luna; Bautista, Susana (2022-05). «Interacting water, nutrients, and shrub age control steppe grass‐on‐shrub competition: Implications for restoration». Ecosphere 13 (5). ISSN 2150-8925. doi:10.1002/ecs2.4093. Consultado el 27 de octubre de 2025.
  7. 1 2 Weldon, Ché; du Preez, Louis H.; Hyatt, Alex D.; Muller, Reinhold; Speare, Rick (2004-12). «Origin of the Amphibian Chytrid Fungus». Emerging Infectious Diseases 10 (12): 2100-2105. ISSN 1080-6040. PMC 3323396. PMID 15663845. doi:10.3201/eid1012.030804. Consultado el 10 de noviembre de 2025.
  8. ↑ «Frog-Killing Fungus Found to Have Origins on Korean Peninsula (Published 2018)» (en inglés). 10 de mayo de 2018. Consultado el 10 de noviembre de 2025.
  9. 1 2 «EL HONGO QUITRIDO. Batrachochytrium dendrobatidis». Jangala magazine. Consultado el 10 de noviembre de 2014.
  10. 1 2 Pavé, Romina; Gavazza, Alejandra (2022). «First record of Myotis simus (Chiroptera: Vespertilionidae) from Santa Fe Province, Argentina.». Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales 24: 99-107. doi:10.22179/REVMACN.24.761. Consultado el 27 de octubre de 2025.
  11. ↑ Herrera, Ra; Steciow, Mm; Natale, Gs (2005). «Chytrid fungus parasitizing the wild amphibian Leptodactylus ocellatus (Anura: Leptodactylidae) in Argentina». Diseases of Aquatic Organisms (en inglés) 64: 247-252. ISSN 0177-5103. doi:10.3354/dao064247. Consultado el 27 de octubre de 2025.
  12. ↑ «Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras.». Boletín Oficial del Estado.

Bibliografía

  • Berger L, Speare R. Chytridiomycosis: a new disease of wild and captive amphibians. ANZCCART Newsletter 1998;11(4):1-3.
  • Blaustein AR, Dobson A. A message from the frogs. Nature 2006;439:143-144.
  • Pounds AJ, Bustamante MR, Coloma LA, Consuegra JA, Fogden MPL, Foster PN, la Marca E, Masters KL, Merino-Viteri A, Puschendorf R, Ron SR, Sánchez-Azofeifa GA, Still CJ, Young BE. Widespread amphibian extinctions from epidemic disease driven by global warming. Nature 2006:439:161-167.
  • Stuart SN, Chanson JS, Cox NA, Youn BE, Rodrigues ASL, Fischman, Waller RW. Status and trends of amphibian declines and extinctions worldwide. Science 2004;306:1783-1786.