Bernardo Gallo
Bernardo Gallo (Génova, ¿? - La Paz, 1781) fue un funcionario colonial, jefe de Aduana de la ciudad de La Paz entre 1777 y 1780. Trató de implementar las reformas arancelarias del visitador Areche generando protestas y rebeliones indígenas en la región.
Jefe de Aduana
De acuerdo a las menciones que se hace de este personaje, se lo cita como europeo y originario de Génova. Su nombre comenzó a tomar importancia en la década de 1770 cuando acompañó a José Antonio de Areche en su visita al Virreinato del Perú, su misión era ejecutar el cumplimiento de las reformas borbónicas.
Entre las principales medidas estaba el incremento del impuesto de Alcabala que subía del 4% al 6%, también se fijaban nuevos aranceles al comercio de la coca y al de bayetas. Areche reemplazó a los jefes de aduana locales para reemplazarlos con personas que fuesen ajenas al lugar y por tanto no se viesen influenciados por relaciones personales, es así que Bernardo Gallo fue nombrado tesorero de las Cajas Reales en 1774 y posteriormente jefe de Aduana de La Paz a inicios de 1777 cuando aquella fue creada. Como encargados de las Cajas Reales estaban Juan Esteban Muñoz y Manuel de Sagarnaga.
Gallo se hizo conocido por ser un funcionario honesto y de buen trato, sin embargo, al ejecutar las nuevas medidas del visitador Areche se enfrentó al rechazo de los comerciantes que vieron sus ingresos disminuidos. Además Gallo implementó controles más estrictos en los puntos aduaneros, se realizaba un recuento detallado de las bayetas o de los cestos de coca para así realizar un cobro de impuestos más exacto.
El malestar de la población con el aumento de impuestos se hizo evidente en diferentes estratos de la población. Los grandes terratenientes no manifestaron ningún tipo de queja, sabían que los indígenas estaban exentos de pagar impuestos por la coca, así que los indígenas que trabajaban en las grandes haciendas declaraban que la coca que comerciaban era suya y así evitaban el impuesto a sus amos. Por otro lado, indígenas y mestizos se vieron bastante afectados por las nuevas medidas y no dudaron en rechazar los nuevos impuestos y controles, acusaban directamente Gallo y creían que el aumento de tarifas eran obra suya.
El 20 de septiembre de 1777 se emitió finalmente la ordenanza para el cobro de los nuevos impuestos,[1] el día 24 se informó que el único impuesto que se reducía era el de los cestos de coca. Muy pronto los comerciantes se agruparon en torno a Andrés Anagua y presentaron sus quejas al defensor de naturales, Diego de la Riva, los reclamos planteaban que el personal aduanero realizaba cobros en varios puntos sobre la misma mercancía. De la Riva instó a amonestar a los funcionarios de la aduana el 18 de octubre.
El 21 de octubre se organizó una reunión entre los funcionarios aduaneros y los representantes de los comerciantes Andrés Anagua y Antonio Mamani, éstos pedían que el impuesto de alcabala volviese al 4% y que no se inspeccionase su mercadería al salir de la ciudad. Gallo explicó que era necesario inspeccionar la mercadería puesto que varias veces se descubrió que los comerciantes declaraban menor cantidad de sus productos para pagar menos impuestos. Los ánimos se caldearon y las autoridades ordenaron el arresto de Antonio Mamani por alterar el orden, los comerciantes enfurecieron y amenazaron con matar a Gallo y a todos sus colaboradores.[2] Finalmente Mamani fue liberado y la reunión fue suspendida, pero las protestas no cesaron.[3]
En la reunión se presentaron algunos comerciantes, pero el día 23 de octubre ya eran más de 500, protestaban en la plaza del barrio de san Sebastián y también frente al edificio de la aduana amenazando con asesinar a Bernardo Gallo. Se pidió ayuda al Corregidor Lorenzo Díaz Rivadeneira que envió un destacamento para dispersar a la multitud y al día siguiente ordenó llevar las recaudaciones de la aduana a las Cajas Reales para que estuviesen más seguras.
La situación pareció calmarse hasta el año 1780, cuando se determinó subir el impuesto a los cestos de coca. En esta ocasión las protestas estuvieron dirigidas por José Chino y Eugenio Quispe, el nuevo Corregidor Fermín Gil de Alipazaga recibió a unos 50 manifestantes el 3 de enero para tratar de calmarlos pero tuvo poco éxito. Para el 9 de enero aparecieron los primeros pasquines en la ciudad que decían:
"Si no quitan a Gallo de la Aduana, beberemos en su calavera"
Al día siguiente Gallo quiso presentar su renuncia al corregidor pero éste le indicó que no tenía potestad para esto y le aconsejó que acudiera a autoridades más elevadas. Mientras tanto el tiempo pasaba y en marzo los panfletos se volvían más agresivos, se dibujaban gallos con el cuello en una horca e incluso se amenazaba al corregidor. Gallo y Alipazaga acordaron llamar a un cabildo para el 15 de marzo y poner en consideración el tema de impuestos, el día 12 por la noche hubo protestas en el barrio de Santa Bárbara que trataban de provocar algún hecho violento para justificar la sublevación pero el corregidor actuó con prudencia y evitó el enfrentamiento. Los días 13 y 14 algunos viajeros mencionaron que cientos de indígenas estaban camino a la ciudad, la noche del 14 al rededor de 300 manifestantes ingresaron a la plaza principal y marcharon por las principales calles con los rostros cubiertos. El obispo Gregorio de Campos se animó a salir a la plaza y conversar con los manifestantes consiguiendo que dejaran la plaza y esperaran la reunión del cabildo del día siguiente.
El día 15 finalmente se reunió el cabildo y la intervención del ex corregidor Antonio Pinedo y Montúfar convenció a todos que lo mejor era suspender la Aduana y volver a los impuestos anteriores que serían cobrados por las Cajas Reales a cargo del tesorero Miguel Antonio del Llano.[4] Se tomó esta decisión para evitar la sublevación y proteger los 360.000 pesos que se guardan en las Cajas Reales. El 17 de marzo Gil de Alipazaga envió su informe a la Real Audiencia de Charcas mencionado todo lo acontecido, el 7 de abril la Real Audiencia se manifestó preocupada por los acontecimientos pero tampoco dio alguna instrucción, el 16 de mayo el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo tomó cartas en el asunto y ordenó a las tropas de Ignacio Flores dirigirse a la región para acabar con los sublevados, también ordenó al juez Fernando Márquez de la Plata ir a La Paz y poner en orden la Aduana. El 28 de julio llega Márquez a la ciudad y acepta de inmediato la renuncia de Bernardo Gallo y todos los funcionarios aduaneros.
Capitán de artillería
Márquez de la Plata comprendió que la Aduana no podía volver a funcionar, al menos por el momento, el año de 1780 se levantaron en armas Túpac Amaru II y Tomás Katari contra el dominio colonial. Entre diciembre de 1780 y febrero de 1781 el virrey insistía con la implementación de aduanas pero Márquez se justificaba y solicitaba tropas para controlar la región y evitar algún desastre.
El 14 de marzo de 1781 la ciudad de La Paz amaneció rodeada de 40.000 indígenas que pusieron sitio y atacaban repetidamente las murallas, Bernardo Gallo es mencionado como capitán de artillería y de hecho se lo consideraba un buen artillero por la puntería que demostró en combate. El asedió se extendió hasta el 30 de junio cuando las tropas de Ignacio Flores lograron alejar a los rebeldes, pero la falta de provisiones hizo que Flores no pueda quedarse más tiempo y se retiró a finales de julio lo que provocó que los sublevados volviesen a rodear la ciudad los primeros días de agosto.
En este segundo asedio Gallo visitaba regularmente las murallas hasta el punto de dormir muy pocas horas, pronto enfermó con fiebre tifoidea y su menté quedó muy afectada. En varias ocasiones mencionaba que la ciudad estaba perdida y lo mejor era rendirse a los sublevados, la tarde del 16 de septiembre Gallo vio que la puerta de la muralla que daba al puente de las recogidas estaba sin vigilancia y decidió salir de la ciudad, se presentó en el campamento de Túpac Katari para recibir su castigo. El líder indígena lo mandó azotar pero le perdonó la vida, con este gesto esperaba recuperar a su esposa Bartolina Sisa que permanecía prisionera dentro de la ciudad.[5]
La mañana del 18 de septiembre, Bernardo Gallo fue enviado al campamento de Andrés Túpac Amaru, caminaba descalzo y con una chupa. Amaru ordenó azotarlo nuevamente y Gallo permaneció preso en el campamento hasta el 10 de octubre cuando fue ejecutado con un disparo.[6]
Referencias
- ↑ M. E. Del Valle de Siles (2019). Del Valle De Siles, M. E. Historia De La Rebelión De Tupac Catari, 1781 1782 [2019]. Consultado el 2 de marzo de 2026.
- ↑ Redondo, Rubén Castro; Luna, Pablo F.; Salinero, Gregorio; Roulet, Éric; Martín, José Manuel Abril; Retamero, Félix; Quesada, Marcos; Pedroza, Manoela et al. (26 de julio de 2024). Resistencias campesinas en los espacios rurales de Europa y América durante la Edad Moderna. Ed. Universidad de Cantabria. ISBN 978-84-19024-83-1. Consultado el 2 de marzo de 2026.
- ↑ María Eugenia del Valle de Siles (2019). Historia De La Rebelión De Tupac Catari, 1781 1782. Consultado el 2 de marzo de 2026.
- ↑ «Las élites contra la rebelión indígena».
- ↑ Quispe Huanca, Felipe (2007-12). Tupak Katari vive y vuelve ... ¡carajo!. La Paz: Ediciones Pachakuti. Consultado el 2 de marzo de 2026.
- ↑ Francisco Tadeo Díez de Medina (2020). Diario del alzamiento de indios conjurados contra la ciudad de Nuestra Señora de la Paz : 1781. Consultado el 2 de marzo de 2026.