Blas Valera
| Blas Valera | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1545 Levanto, Chachapoyas, Virreinato del Perú | |
| Fallecimiento |
3 de abril de 1597 Málaga, España | |
| Nacionalidad | Peruana | |
| Religión | Iglesia católica | |
| Familia | ||
| Familiares | Jerónimo Valera (hermano) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Religioso, cronista, historiador, lingüista, traductor | |
| Alumnos | Inca Garcilaso de la Vega | |
| Orden religiosa | Compañía de Jesús | |
Blas Valera Pérez (Levanto, Chachapoyas, 1545[1] - Málaga, 2 de abril de 1597[2]) fue un sacerdote jesuita y cronista mestizo nacido en el Virreinato del Perú. Estudió las lenguas nativas y recopiló información sobre el antiguo imperio incaico, que plasmó en una Historia de los Incas o Historia Occidentalis, en cinco tomos, obra que se perdió durante el ataque inglés a Cádiz en 1596, pero de la que quedaron solo algunos fragmentos, que fueron aprovechados por el Inca Garcilaso de la Vega como fuente para su obra histórica.
Biografía
Nació en Chachapoyas, posiblemente en los alrededores del pueblo de Levanto o Llevantu. Según Sabine Hyland, probablemente el lugar de su nacimiento fue Quitaya, donde su padre tenía una encomienda, lugar que actualmente se haya perdido en medio de la selva.[3] Era hijo del capitán español Luis Valera y de la indígena Francisca Pérez, que según una versión, era una noble inca de la corte de Atahualpa. Fue en ese ambiente hogareño que aprendió el idioma quechua y se familiarizó con la cultura inca.[1][4]
Realizó sus primeros estudios de Gramática y Latín en la ciudad peruana de Trujillo. Prosiguió estudios de Arte en Lima. Ingresó como novicio en la Compañía de Jesús en 1568 y dados sus conocimientos del quechua, participó en las misiones que los jesuitas habían establecido en Huarochirí,[3][4] importante centro prehispánico de culto que a principios del siglo XVII sería escenario de la más intensa campaña de extirpación de idolatrías, llevada a cabo por Francisco de Ávila.
Pasó luego al Cusco, donde en 1573 fue ordenado sacerdote por el obispo Sebastián de Lartaun. Era un caso especial en aquellos tiempos: era un mestizo bilingüe y letrado de primera generación. Durante su estancia en la antigua capital de los incas, que se prolongó hasta 1577, se encargó de compilar las noticias sobre el pasado precolombino del Perú.[3][4]
Se compenetró de la cultura inca, y probablemente hizo demostración pública de su simpatía hacia ella, tratando de conciliar las antiguas creencias con el catolicismo, para facilitar la conversión de los indígenas, todo lo cual debió causar recelo a su orden religiosa. Se sabe que por entonces sufrió una acusación, al parecer por haber cometido fornicación o atentado contra la moral. Esto habría motivado a que, a partir de entonces, la Compañía de Jesús cerrara el acceso de mestizos en la orden, aduciendo que no estaban aptos para el sacerdocio.[3][2]
En 1577 se hallaba en Juli, y en 1582 en Potosí. En todos esos lugares continuó su labor de recopilación de los sucesos y costumbres prehispánicas, que dieron material para su historia de los Incas. Luego fue llamado a Lima para participar en el 3.º Concilio Limense de 1583. En colaboración con otros clérigos, se ocupó de la traducción, del castellano al quechua, de catecismos, confesionarios y otros textos para los evangelizadores de indios, según se había acordado en dicho concilio.[3][2]
Se sabe que en 1583 fue encarcelado, al parecer por la ya mencionada acusación de fornicación, pero según Sabine Hyland, el motivo real habría sido su defensa de la cultura y la cosmovisión incaica, lo que habría sido considerada herética, así como políticamente peligrosa.[3] Permaneció varios años encerrado, hasta que el general de los jesuitas Claudio Acquaviva dispuso que fuera desterrado a España. A fines de 1592 salió del Perú y tras una estancia en Quito, llegó a Sevilla en 1595. Llevó consigo sus obras escritas con el propósito de hacerlas imprimir.[1][2]
De Sevilla pasó a Cádiz, donde se le permitió ejercer como profesor de humanidades. Cuando dicha ciudad portuaria fue saqueada e incendiada por los ingleses el 30 de junio de 1596, tuvo que abandonarla precipitadamente, perdiendo prácticamente todos sus escritos, entre los que se encontraba su historia de los Incas, titulada Historia Occidentalis, de cinco tomos, de la cual sólo se han conservado unos fragmentos. Se trasladó a Jerez de la Frontera, y finalmente a Málaga, donde acabó por fallecer, el 2 de abril de 1597, a los 52 años de edad, según consta en los archivos de los jesuitas.[2]
Los fragmentos de su historia incaica fueron entregados al Inca Garcilaso de la Vega por el padre Pedro Maldonado de Saavedra en 1600. El mismo Garcilaso la menciona explícitamente como fuente de sus Comentarios Reales de los Incas, que narran por momentos una "edad dorada" anterior a la llegada de los españoles y de la cristiandad.[1][2][5]
Otras versiones especulativas, basadas en los llamados Documentos Miccinelli, cuya autenticidad es discutible, dicen que no murió en 1597 sino que sobrevivió más años y que incluso regresó al Perú, para nuevamente viajar a España, donde habría fallecido en 1619.[6]
Obras escritas
Escribió una Historia de los incas u Historia Occidentalis, en latín y en cinco tomos, lamentablemente perdida y de la que se conservan solo los fragmentos citados por el Inca Garcilaso de la Vega. Esta obra fue también citada por Francisco de Herrera Maldonado en su Apología de la fidelidad de la Historia (1620) y el jesuita Alonso de Sandoval en De Instauranda Aethiopum (1647), lo cual ha llevado a suponer que debió existir una copia, que igualmente se extravió.[4]
Por menciones, se sabe que escribió otras obras sobre la historia y cultura de los antiguos habitantes del Perú. También colaboró en la redacción de catecismos en idioma quechua y aimara.[7]
Juan Anello Oliva le atribuye un Vocabulario quechua, que habría sido llevado a La Paz por el jesuita Diego de Torres en 1599, y que más que un simple glosario de palabras, contenía al parecer valiosa información histórica que habría sido usada por otros cronistas, entre ellos Fernando de Montesinos. Esta obra habría estado guardada en la biblioteca del Colegio de la Compañía de Jesús en Chuquiabo, La Paz, pero actualmente se haya perdida.[1][4][7]
Otros autores le atribuyen la autoría de la Relación de las costumbres antiguas de los naturales del Perú, también llamada la Relación del Jesuita Anónimo, que fuera publicada en 1879, en Madrid, por Marcos Jiménez de la Espada, pero sobre ello no se ha llegado a un consenso.[1][4][7]
Ediciones de sus obras
El historiador peruano Francisco A. Loayza editó, en un solo volumen, una compilación de los textos que se atribuyen a Blas Valera: Las costumbres antiguas de Perú y La historia de los Incas (Lima, 1945). Esta edición formaba parte de la colección “Los pequeños grandes libros de la Historia de América” (tomo 8).[7]
Las costumbres antiguas de Perú es la misma obra que Jiménez de la Espada editó en 1879 con el nombre de la Relación del Jesuita Anónimo. Siguiendo a otros historiadores, Loayza sostiene que su autor es Blas Valera.[7]
La historia de los Incas es una compilación de los textos que aparecen en los Comentarios reales de los incas, donde el Inca Garcilaso afirma explícitamente que son de la autoría de Blas Valera.[7]
Loayza atribuye también a Valera otras tres obras: Catecismo quechua, Catecismo aimara y un Vocabulario antiguo (el mismo que fue visto en una biblioteca de La Paz), obras que se han perdido.[7]
Valoración
En orden cronológico, Blas Valera es el primero de los cronistas mestizos nacidos en el Perú que empezaron a escribir sobre la historia y la cultura de la época prehispánica.[8] También es considerado como el primer historiador peruano.[9]
El Padre Blas Valera… abre la lista de cronistas peruanos con el reconocido valer de sus escritos y el excitante valor de la pérdida de sus escritos en Cádiz. Dedicado al cultivo de las lenguas aborígenes, viajó por todo el país y a su conocimiento del quechua agregó el del aymara del Collao y los dialectos costeños. Conoce la forma de interpretar los quipus y estudia pacientemente muchos aspectos de la cultura peruana con fervor indianista.
Polémica sobre los manuscritos Miccinelli

Por la década de 1990 la historiadora italiana Laura Laurencich Minelli[10] presentó unos manuscritos (llamados los Documentos Miccinelli, nombre de la dueña de esos supuestos manuscritos antiguos), donde se afirma que Blas Valera vivió años después de 1597 y que regresó a América donde compuso la célebre Nueva crónica y buen gobierno atribuida hasta entonces al cronista indígena Felipe Guaman Poma de Ayala. Sin embargo, el mundo académico peruano ha considerado tales documentos como fraudes, tal como lo han demostrado Alfredo Alberdi Vallejo en su obra sobre Blas Valera,[11] así como Rolena Adorno y Juan Carlos Estenssoro.[12]
Véase también
Referencias
- 1 2 3 4 5 6 Tauro del Pino, Alberto (2001). «ALZAMORA, José R.». Enciclopedia Ilustrada del Perú. Síntesis del conocimiento integral del Perú, desde sus orígenes hasta la actualidad 17 (3.ª edición). Lima: PEISA. p. 2686. ISBN 9972-40-149-9.
- 1 2 3 4 5 6 Albó, Xavier (1998). «La Nueva corónica y buen Gobierno ¿obra de Guaman Poma o de jesuitas?». Anthropologica (Lima) (16): 311-312. Consultado el 22 de noviembre de 2025.
- 1 2 3 4 5 6 Riveros Cayo, Jorge (17 de septiembre de 2017). «Blas Valera: El jesuita rebelde». El Dominical de El Comercio (Lima).
- 1 2 3 4 5 6 Cabanillas Delgadillo, Virgilio Freddy. «Biografía | Blas Valera». Historia Hispánica. Real Academia de la Historia. Madrid. Consultado el 22 de noviembre de 2025.
- ↑ Barraza Lescano, Sergio (2003). «Un lector desconocido del jesuita Blas Valera: Francisco de Herrera Maldonado». BIRA (Lima: PUCP) (30): 407-412. Consultado el 24 de noviembre de 2025.
- ↑ Laurencich Minelli, Laura (1999). «La “culpa” del cronista peruano P. Blas Valera,». Anales del Museo de América (7): 95-109. ISSN 1133-8741. Consultado el 24 de noviembre de 2025.
- 1 2 3 4 5 6 7 Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ed. (1948). «Bibliografía. Blas Valera». Anuario de estudios americanos 5. pp. 783-786.
- ↑ Tamayo Vargas, 1968, p. 203.
- ↑ Mendoza, Alfonso (1941). «El padre Blas Valera, primer historiador peruano». Letras. Órgano de la Facultad de Filosofía, Historia y Letras (Lima: UNMSM) 7 (18): 100-112. Consultado el 24 de noviembre de 2025.
- ↑ Gutiérrez, Miguel (2009). «Fraude o maravillosa ficción. Laura Laurencich Minelli, 14 años después». Consultado el 20 de noviembre de 2025.
- ↑ Alberdi Vallejo, 2010, p. s/n.
- ↑ Arana, L.; Rodríguez, D. (2001). «En torno a la figura histórica de Felipe Guamán Poma. Entrevista a Rolena Adorno». Alma Mater (Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos) (20).
Bibliografía
- Alberdi Vallejo, Alfredo (2010). El mundo al revés, Guaman Poma anticolonialista (1.ª edición). Berlín: BVB.
- Tamayo Vargas, Augusto (1968). Literatura peruana 1 (3.ª edición). Lima: José Godard Editor.
- Hyland, Sabine (2003). The Jesuit and The Incas, The extraordinary Life of Padre Blas Valera (1.ª edición). The University of Michigan Press.