Castillo de Sepúlveda
| Castillo de Sepúlveda | ||
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| Incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra | ||
![]() Torreones del antiguo castillo asomando sobre la fachada barroca de «El Registro», en la plaza de España de Sepúlveda. | ||
| Localización | ||
| Ubicación |
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| Información general | ||
| Usos | Castillo y casa fuerte | |
| Estilo | Restos altomedievales con técnicas de influencia andalusí; añadidos barrocos (s. XVII) y neoclásicos (s. XVIII) | |
| Declaración | Bien de Interés Cultural genérico (Decreto de 22 de abril de 1949) | |
| Construcción | Siglos X-XI sobre estructuras anteriores | |
| Propietario | Privado[1] | |
El castillo de Sepúlveda, también llamado castillo de Fernán González por la tradición que vincula su fábrica al conde castellano del mismo nombre, es una fortaleza medieval, hoy parcialmente arruinada, situada en la plaza de España de la villa de Sepúlveda, en la provincia de Segovia (Castilla y León, España). Ocupa uno de los frentes menores de la plaza y, junto al edificio dieciochesco de «El Registro» adosado a sus torreones, forma el grupo monumental más identificable del casco antiguo, declarado Conjunto histórico-artístico en 1951.[2]
De la fortaleza original sólo subsisten tres torreones semicilíndricos —los llamados localmente «cubos»—, que en su día formaron parte del recinto del castillo y de su enlace con la muralla de la villa, con la que constituía un mismo sistema defensivo.[1][3] El bien está protegido por el Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles[4] y figura en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por su «ruina progresiva por abandono».[5]
Historia
Antecedentes
La cumbre amesetada sobre la que se asienta Sepúlveda, encajonada entre las hoces del río Duratón y el arroyo Caslilla, fue ocupada desde la Edad del Hierro por un castro celtíbero de los arévacos y, más adelante, por un núcleo de carácter romano cuyo recuerdo perdura en el topónimo medieval Septempublica.[6] La historiografía tradicional sostuvo que sobre esa fortaleza tardorromana se levantó después una alcazaba hispanomusulmana durante la dominación andalusí del valle del Duero, reedificada por Fernán González tras la repoblación;[1] investigaciones recientes sobre el poblamiento altomedieval del valle del Duratón han matizado este esquema, postulando una continuidad de comunidades locales con cierta autonomía política a las que sería atribuible la fortificación primitiva, más que una sucesión limpia de hegemonías estatales sobre un mismo enclave.[7] En cualquier caso, no se han llevado a cabo excavaciones sistemáticas en el solar del castillo que permitan resolver la cuestión.[8]
Repoblación condal y conflictos altomedievales
Según los Anales Castellanos Primeros, el conde Fernán González repobló Sepúlveda en el año 940, en una ofensiva hacia el sur del Duero que aprovechó el respiro abierto tras la batalla de Simancas (939).[9] El fuero latino confirmado en 1076 por Alfonso VI recordaba como antecedentes de su privilegio la actuación de Fernán González, García Fernández y Sancho García, pero no nombraba a ningún rey anterior a Sancho III el Mayor, lo que sugiere que la legitimidad del acto repoblador descansaba en la propia autoridad condal castellana más que en una delegación regia.[10] La fortaleza preexistente se reaprovechó y reforzó para integrarse en el dispositivo defensivo de la villa, que se convirtió en cabeza de la futura Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.[8]
La crónica andalusí al-Muqtabis de Ibn Hayyán recoge que las tropas califales, instigadas por los habitantes de la zona de Guadalajara, atacaron en 939 los castillos y poblados del valle del Riaza, lo que indica que antes de la repoblación condal el territorio contaba ya con población y estructuras defensivas locales.[10] Décadas más tarde, las aceifas de Almanzor castigaron sistemáticamente la región: las fuentes árabes registran ataques contra Sepúlveda en los años 979, 983 y 984,[11] cuya finalidad fue desarticular el entramado político cristiano más que ocupar plazas, ya que la zona volvió a quedar al margen de cualquier integración con las estructuras del norte hasta el último cuarto del siglo XI.[12] La villa cambió varias veces de manos hasta que en 1010 el conde Sancho García, nieto de Fernán González, la incorporó definitivamente al Condado de Castilla.[6]
En 1076 la villa fue refundada políticamente por Alfonso VI, que confirmó el fuero y la integró en el reino castellano-leonés.[13] A este momento pertenece, según una inscripción conservada en el lienzo, una intensa campaña de obras en la cerca del recinto urbano fechada en torno a 1063, contemporánea de la reorganización del castillo como punto de anclaje del poder real en la Extremadura castellana.[3]
Casa fuerte y Edad Moderna
Entre los siglos XV y XVI, el interior del recinto pasó a estar ocupado por una casa-palacio del linaje de los González de Sepúlveda, que se reclamaban descendientes del conde castellano. En los paños situados entre los torreones se abrieron varias balconadas residenciales, todavía visibles desde la plaza, que delatan ese uso señorial.[5][14]
El conjunto, ya muy deteriorado, fue parcialmente desmantelado a mediados del siglo XVII, fecha en la que se conservaron únicamente los tres torreones que cerraban la fortaleza por el flanco que mira a la plaza.[14] En el último tercio de esa misma centuria se adosó a estos cubos una fachada barroca con balconada corrida, desde la que las autoridades concejiles presidían los actos públicos celebrados en la plaza: festejos taurinos, mercados y proclamaciones.[15]
A lo largo del siglo XVIII, sobre el torreón central se levantó una espadaña de líneas neoclásicas con dos campanas: la mayor da las horas y la menor, llamada la queda, marcaba el cierre de las puertas de la villa mediante un toque que se ha mantenido como tradición y forma parte hoy del patrimonio cultural inmaterial sepulvedano.[5][16] En esa misma centuria se construyó, adosado al frente del castillo que mira a la plaza, el edificio conocido como «El Registro», donde se inscribían y gravaban las mercancías que entraban en la villa; en su fachada figuran las armas reales y, bajo la espadaña, el reloj de la plaza, cuyo remate luce siete llaves grabadas en alusión a las siete puertas históricas de la muralla.[16][5]
Guerra de la Independencia y época contemporánea
Durante la Guerra de la Independencia, la posición elevada del castillo y los torreones contribuyeron a la defensa de la villa en la acción de Sepúlveda de noviembre de 1808, en la que las tropas españolas mantuvieron varias horas el combate frente a una columna francesa muy superior antes de retirarse hacia Segovia. El episodio, breve y poco recordado fuera de la comarca, retrasó el avance de Napoleón hacia Madrid en los días previos a la batalla de Somosierra.[6]
Parte del conjunto siguió funcionando como casa consistorial hasta 1870, año en que se inauguró un nuevo ayuntamiento en el lado opuesto de la plaza. Los antiguos espacios pasaron entonces a usos auxiliares —vivienda del alcaide de la cárcel, dependencias judiciales y almacén—, mientras la fábrica seguía deteriorándose.[15] En 1943, con motivo del milenario del Condado de Castilla, se colocó en uno de los muros una placa conmemorativa con la inscripción «A Fernán González en el Milenario de Castilla».[9]
Descripción
El castillo ocupa uno de los flancos de la plaza de España, en posición dominante sobre el arroyo Caslilla. La documentación medieval no permite reconstruir con seguridad su planta original, pero el estudio arqueológico de los lienzos de muralla a los que el castillo se entrega muestra un recinto irregular adaptado al borde de la meseta, con varios cuerpos escalonados ladera arriba.[3]
Torreones
De la fábrica medieval se conservan tres cubos o torreones semicilíndricos de mampostería y sillarejo trabados con hormigón de cal,[1] dispuestos en línea sobre la plaza. En su base se aprecian zarpas —basamentos escalonados en los que la cimentación sobresale del paño del muro—, recurso constructivo de raíz andalusí documentado también en la propia muralla de Sepúlveda y en las fortificaciones de Ayllón, Fresno de Cantespino y Fuentidueña, y atribuido a las fases más antiguas de estas obras, generalmente fechadas en el siglo X.[17] Los cubos estuvieron probablemente integrados en el sistema general de la muralla de la villa, y son el elemento más visible y reconocible del castillo. Entre ellos se abren los huecos de las antiguas balconadas residenciales de los González de Sepúlveda.[5]
«El Registro», espadaña y reloj
El edificio adosado al castillo por el lado que mira a la plaza, «El Registro», es una construcción de tres alturas con fachada barroca, sillería en las esquinas y balconada corrida que oculta parcialmente los torreones. Sobre el cubo central se levanta una espadaña neoclásica rematada por cruz de hierro y veleta, con dos campanas de distinto tamaño.[15] Bajo la espadaña, sobre la balconada, se sitúa el reloj de la villa; las siete llaves grabadas en su coronamiento aluden a las antiguas puertas de la muralla, de las que sólo se conservan parcialmente cuatro.[16]
Estado de conservación
El interior del castillo se halla parcialmente consolidado mediante refuerzos de hormigón que sostienen los forjados que peligraban, pero el tejado está hundido y los paramentos sufren un deterioro continuado.[5] Por esta razón, Hispania Nostra mantiene el inmueble en su Lista Roja del Patrimonio, donde se describe su estado como de «ruina progresiva por abandono».[5] La titularidad privada de buena parte del recinto[1] ha dificultado la articulación de un plan integral de restauración. Las dependencias barrocas adosadas, en cambio, son de uso municipal y acogen con regularidad exposiciones y actos culturales, además del lanzamiento del chupinazo que abre las fiestas de toros de la villa.[15]
Véase también
Notas
Referencias
- 1 2 3 4 5 «Sepúlveda. Castillo». Asociación Española de Amigos de los Castillos. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- ↑ Decreto de 24 de enero de 1951, por el que se declara conjunto histórico-artístico la villa de Sepúlveda. Boletín Oficial del Estado, núm. 33, 2 de febrero de 1951, p. 552.
- 1 2 3 Martín Aymerich, Tardío Dovao y Zamora Canellada (1990), p. 140.
- ↑ «Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles». Junta de Castilla y León. Patrimonio Cultural. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- 1 2 3 4 5 6 7 Centro de Estudios Borjanos (17 de octubre de 2021). «Castillo de Sepúlveda». Institución «Fernando el Católico». Consultado el 11 de mayo de 2026.
- 1 2 3 «Reseña histórica». Ayuntamiento de Sepúlveda. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- ↑ Martín Viso (2008), pp. 269-272.
- 1 2 Reyes Téllez y Menéndez Robles (1987), pp. 635-637.
- 1 2 «Sepúlveda». Historia del Condado de Castilla. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- 1 2 Martín Viso (2008), p. 269.
- ↑ Las campañas de Almanzor de los años 979, 983 y 984 contra Sepúlveda son las recogidas por la cronística andalusí. Véanse Ruiz Asencio (1968), pp. 52-63, y Molina (1981), pp. 231 y 248-249.
- ↑ Martín Viso (2008), pp. 271-272.
- ↑ Sáez (1956), pp. 45-47.
- 1 2 «Castillo de Sepúlveda». Castillos Ric Sol. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- 1 2 3 4 «Patrimonio». Ayuntamiento de Sepúlveda. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- 1 2 3 «Visitas imprescindibles en Sepúlveda». Sepúlveda Viva. Consultado el 11 de mayo de 2026.
- ↑ Martín Viso (2008), p. 271.
Bibliografía
- Martín Aymerich, María Dolores; Tardío Dovao, Teresa; Zamora Canellada, Alonso (1990). Las murallas de Sepúlveda (Segovia): un ensayo de aproximación con métodos arqueológicos a un ejemplo de pervivencia arquitectónica. Segovia: Caja Segovia. Obra Cultural.
- Reyes Téllez, Francisco; Menéndez Robles, María Luisa (1987). «Sistemas defensivos altomedievales en las comarcas del Duratón-Riaza (siglos VIII-XI)». Actas del II Congreso de Arqueología Medieval Española (Madrid) III: 631-639.
- Martín Viso, Iñaki (2008). Repoblaciones, territorios, iglesias y santos: los valles del Duratón y del Riaza (siglos X-XII). Universidad de Salamanca. pp. 267-292.
- Lecanda Esteban, José Ángel (2020-2021). «Los castillos prefeudales en Castilla». Cuadernos de Arquitectura y Fortificación (Madrid) 7: 249-282. ISSN 2255-1085. doi:10.63114/reyw3472.
- Sáez, Emilio (1956). Colección diplomática de Sepúlveda, I (1076-1454). Segovia: Diputación Provincial de Segovia.
- Sáez Sánchez, Carlos (1991). Colección diplomática de Sepúlveda, II (1076-1485). Segovia: Diputación Provincial de Segovia. ISBN 84-86789-26-5.
- Lobo Iglesias, Efrén (1990). Sepúlveda, ciudad medieval. Madrid: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia.
- Martínez Díez, Gonzalo (1983). Las comunidades de villa y tierra de la Extremadura castellana: estudio histórico-geográfico. Madrid: Editora Nacional. ISBN 84-276-0646-X.
- Linage Conde, Antonio (1971). «La donación de Alfonso VI a Silos del futuro priorato de San Frutos y el problema de la despoblación». Anuario de Historia del Derecho Español 41: 973-1011.
- Ruiz Asencio, José Manuel (1968). «Campañas de Almanzor contra el reino de León (981-986)». Anuario de Estudios Medievales 5: 31-64.
- Molina, Luis (1981). «Las campañas de Almanzor a la luz de un nuevo texto». Al-Qantara 2: 209-263.
