Cerebro de Albert Einstein

El cerebro de Einstein fue conservado tras su muerte en 1955; este hecho no fue revelado sino hasta 1978.
La cisura lateral (o cisura de Silvio) en un cerebro normal. En el de Einstein, estaba truncada.

El cerebro de Albert Einstein ha sido a menudo un tema de investigación y de especulación. En 1978, el cerebro de Einstein fue redescubierto en posesión del Dr. Thomas S. Harvey por el periodista Steven Levy.[1] Las secciones del cerebro que había en su poder habían sido preservadas en alcohol en dos grandes tarros de dulce por 23 años.

Historia

En 1955, 1 hora y 30 minutos después de su muerte, el cerebro de Einstein fue extraído por el patólogo Thomas Stoltz Harvey,[2] y donado a la ciencia.

Harvey inyectó 10 % de formol a través de la arteria carótida interna, luego colocó el cerebro intacto en 10 % de formol; asimismo, lo fotografió en numerosos ángulos. A continuación, lo diseccionó en 240 bloques (cada uno de cerca de 10 cm³) y los encapsuló en probetas del plástico colodión.[3][4] Se conserva en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Kansas.

Harvey, había sido contratado por la Universidad de Pennsylvania, y se llevó consigo el cerebro y lo diseccionó en 240 trozos. Posteriormente creó doce juegos de 200 diapositivas que contenían muestras del tejido cerebral del genio y se las envió a algunos investigadores.[5][6]

En 1985 la neuróloga Marian Diamond de la Universidad de Berkeley, publicó un estudio en el que sostenía que el cerebro de Einstein tenía más células gliales qué los cerebros promedio.[6] En 1985 Harvey junto a un grupo de colaboradores, publicó un primer estudio sobre las células del cerebro de Einstein.[5]

En 2013 se publicó un estudio neurológico del órgano.

Características

La neurocientífica Marian Diamond estudió muestras de distintas secciones de este cerebro, y encontró que había un número significativamente mayor de células en la región parietal, comparado con los cerebros de 11 varones «normales».[7] Es posible que esa diferencia pudiera estar relacionada con una mayor capacidad de razonamiento matemático. Estas son regularidades e irregularidades evidentes en el cerebro de Einstein que se han utilizado para apoyar varias ideas sobre correlaciones en neuroanatomía con la inteligencia matemática o general. Otros estudios han sugerido un número crecido de células gliales en el cerebro de Einstein.

En junio de 1999, Sandra Witelson con investigadores de la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, encontraron que el cerebro de Albert Einstein tenía algunas peculiaridades morfológicas que podrían haber influido en su gran capacidad de pensamiento:

  • En un área particular: la región responsable del pensamiento matemático y la capacidad de pensar en términos de espacio y movimiento. El amplio desarrollo de esta región significó que el cerebro de Einstein era un 15% más ancho que los cerebros de "35 hombres y 56 mujeres con inteligencia promedio" estudiados.
  • El cerebro de Einstein también carecía de un surco que normalmente recorre y separa parte de esta área.[8][9]

En 1985 Harvey y colaboradores descubrieron que en el Área 39 de Brodmann (una región donde se unen los lóbulos temporal, parietal y occipital), la proporción de neuronas a glía de Einstein era significativamente menor que en la misma área en 11 cerebros de control.[5]

En 2013, un estudio neurológico del órgano encontró conexiones nerviosas inusualmente buenas en las conexiones que enlazaban un hemisferio cerebral con el otro.[6]

Referencias