Economía conductual
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Subcampos •Economía cognitiva[1][2][3] •Neuroeconomía [4][5][6][7][8] •Finanzas conductuales[9][10] •Economía política conductual[11][12] •Economía del comportamiento y políticas públicas[13][14] •Teoría de juegos conductuales[15][16] | ||
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La economía del comportamiento es el campo de estudio de los fundamentos psicológicos (cognitivos, emocionales y sociales) de la ciencia económica, es decir, una profundización analítica en la comprensión de los procesos de decisión de los agentes.[17][18]
La introducción de determinantes psicológicos y restricciones cognitivas supuso una expansión y revisión metodológica de los supuestos axiomáticos de la teoría económica clásica, donde tradicionalmente se asumía que las elecciones de los agentes se correspondían con un modelo de optimización racional perfecta bajo un procesamiento de información sin fricciones.
La investigación conductual analiza las desviaciones sistemáticas del modelo neoclásico incorporando formalmente nociones de preferencias sociales, límites en la capacidad de cómputo y el uso de atajos heurísticos. Para robustecer sus modelos predictivos, la disciplina utiliza e integra de manera formal los hallazgos empíricos y teóricos de campos adyacentes como la psicología, las neurociencias, la sociología y las ciencias cognitivas.[19]
Dentro de los principios fundamentales que articulan la economía conductual, se destacan:
- Racionalidad limitada: Marco de modelado macro y microeconómico en el cual se asume que las decisiones de los agentes están acotadas por restricciones cognitivas de orden anatómico, limitaciones en el tiempo de computación disponible y el acceso imperfecto a la información.[20] En lugar de implementar algoritmos de optimización global inaccesibles, los agentes recurren a procedimientos heurísticos y de satisfacción pragmática adaptativa (*satisficing*), utilizando cajas de herramientas cognitivas ecológicamente eficientes.[21][22] Estas limitaciones se integran en el análisis de la organización industrial y el diseño de políticas públicas para dar cuenta de las ineficiencias de mercado y la asimetría informativa estructural.[23][24]
- Aversión a la pérdida (Teoría de los Prospectos): Principio unificado por Kahneman y Tversky que demuestra que el dolor psicológico derivado de sufrir una pérdida económica es asimétricamente superior al placer obtenido por una ganancia de la misma magnitud exacta, influyendo de forma sistemática en las decisiones bajo riesgo e incertidumbre.[25]
- Ponderación de Probabilidades e Invarianza Compuesta: Sesgo cognitivo por el cual las personas tienden a sobreponderar de forma no lineal las probabilidades muy bajas (exagerando riesgos o beneficios improbables como las loterías) y a subponderar las certezas medias y altas, un fenómeno modelado mediante funciones paramétricas de un solo factor en finanzas aplicadas.[26][27]
- Arquitectura de la elección: Estructuración sistemática del entorno en el que se presentan las alternativas a un agente económico, la cual ejerce una influencia estadísticamente significativa sobre la decisión final sin restringir formalmente el conjunto de opciones disponibles.[28][29]
- Sesgo cognitivo y Heurísticas: Atajos y distorsiones del pensamiento que operan de manera automática e inconsciente, entre los que destaca la Falacia de la Conjunción, donde los individuos asumen erróneamente que la combinación específica de dos eventos es más probable que un único evento generalizado debido al principio de representatividad.[30][31]
- La atención «es la asignación selectiva de un recurso mental escaso y competitivo a ciertas tareas de procesamiento de información, excluyendo otras. Si bien la mayor parte de esta asignación ocurre automáticamente (y a menudo sin ser consciente), un agente debe tener el potencial de ejercer control sobre un recurso mental para que su asignación se considere atencional».[32]
- Estados Viscerales y Brechas de Empatía: Dinámicas en las que el comportamiento se altera drásticamente debido a impulsos fisiológicos inmediatos (ej. antojo, excitación sexual, miedo), provocando un error cognitivo crónico en el que el individuo en un estado pasivo ("frío") es incapaz de anticipar sus propias elecciones en un estado activo ("caliente").[33]
- Jerarquías Cognitivas: El principio de que el pensamiento estratégico humano posee límites acotados por niveles de inducción intelectual. En situaciones de interacciones competitivas o de un solo tiro, los agentes distribuyen su comportamiento predictivo en una jerarquía acotada, donde el promedio poblacional se estabiliza empíricamente cerca de 1.5 pasos de razonamiento, desviándose del ideal abstracto del equilibrio clásico.[34]
- Incentivos de Veracidad Eficientes (Mecanismos de Veracidad): El desarrollo de algoritmos diseñados para inducir respuestas honestas y decodificar la certidumbre de los datos cuando los criterios objetivos no son directamente medibles o la opinión de la mayoría está sesgada de origen.[35][36]
- Auto-señalización e Identidad (Self-signaling): Teoría de elección interna en la que se propone que los agentes económicos no actúan de forma puramente utilitaria o hedonista, sino como observadores diagnósticos de su propia conducta, recolectando acciones pasadas como señales internas para edificar su propia identidad moral o sentido de autodisciplina.[37]
- Sesgo de Proyección: Error sistemático de juicio por el cual los agentes sobreestiman el grado en que sus preferencias futuras se parecerán a sus estados viscerales, emocionales o de consumo actuales, afectando las decisiones de consumo a largo plazo y la evaluación de la utilidad descontada.[38]
Entre los referentes más importantes de la economía conductual, sobresalen Herbert Simon, Ernst Fehr, George Loewenstein, Daniel Kahneman, Vernon L. Smith, Amos Tversky, Richard Thaler, Dan Ariely, Colin Camerer, Drazen Prelec, Matthew Rabin o Nava Ashraf.
Historia
En la economía clásica, la teoría económica tuvo una relación cercana con la psicología. Por ejemplo, Adam Smith escribió un importante texto describiendo los principios psicológicos de la conducta individual: The Theory of Moral Sentiments. Por su parte, Jeremy Bentham escribió extensivamente sobre los fundamentos de la utilidad.
Los economistas comenzaron a distanciarse de la psicología durante el desarrollo de la economía neoclásica, a medida que buscaron redefinir la disciplina como una ciencia natural, con explicaciones de la conducta económica deducidas de supuestos sobre la naturaleza de los agentes económicos. El concepto de homo economicus fue desarrollado, y la psicología de esta entidad era fundamentalmente racional. Sin embargo, las explicaciones psicológicas continuaron apareciendo en el análisis de muchas figuras importantes en el desarrollo de la economía neoclásica, como por ejemplo: Francis Edgeworth, Vilfredo Pareto, Irving Fisher, y John Maynard Keynes.
La psicología había desaparecido hacía tiempo de las discusiones económicas a mitad del siglo XX. Varios factores contribuyeron al resurgimiento de su uso poco después y al desarrollo de la economía conductual (consultar: El asunto de la racionalidad económica). Los modelos sobre la utilidad esperada y la utilidad descontada comenzaron a ganar amplia aceptación, al generar hipótesis verificables sobre la toma de decisiones bajo incertidumbre, y sobre el consumo intertemporal, respectivamente. Un cierto número de anomalías observadas y reproducibles cuestionaron esas hipótesis.
Además, durante los años 1960, la psicología cognitiva comenzó a describir el cerebro como un dispositivo de procesamiento de la información (en contraste con los modelos conductistas). Los psicólogos especializados en este campo, como Ward Edwards, Amos Tversky, y Daniel Kahneman, comenzaron a comparar sus modelos cognitivos de toma de decisiones bajo riesgo e incertidumbre, con los modelos económicos de conducta racional.
La que probablemente sea la publicación más importante en el desarrollo de las finanzas conductuales, fue escrita por Kahneman y Tversky en 1979. Este documento, "Prospect theory: Decision Making Under Risk", usaba técnicas de psicología cognitiva, para explicar un cierto número de anomalías documentadas en la toma de decisiones económicas racionales. El refinamiento matemático de estos supuestos corrió a cargo de teóricos de la economía como Matthew Rabin, quien aportó el primer modelo formalizado de equidad y reciprocidad en la teoría de juegos conductual,[39] así como una demostración matemática de los fallos lógicos del teorema de la utilidad esperada ante la aversión al riesgo en pequeñas escalas.[40]
Paralelamente, la formalización matemática del aprendizaje estratégico avanzó con el desarrollo del modelo de Atracción Pesada por Experiencia (EWA) por Colin Camerer, unificando las dinámicas de refuerzo cognitivo dentro de los entornos interactivos.[41] Asimismo, la teoría microeconómica del mercado laboral integró determinantes conductuales mediante las investigaciones de Ernst Fehr sobre la rigidez salarial derivada de los salarios de eficiencia, la aversión a la inequidad y el rol del castigo altruista en el sostenimiento de la cooperación humana.[42][43]
Otros hitos en el desarrollo de este campo incluyeron diversas concurridas conferencias en la Universidad de Chicago (consultar: Hogarth y Reder, 1987), así como una edición especial en 1997 del respetado Quarterly Journal of Economics dedicado al tema de la economía conductual.
Fundamentos
La teoría básica de la demanda de los consumidores se basa en tres supuestos:[44]
- Los consumidores prefieren claramente unos bienes a otros ;
- Los consumidores se enfrentan a restricciones presupuestarias ;
- Dadas sus preferencias, sus rentas limitadas, y los precios de los diferentes bienes, deciden comprar las combinaciones de bienes que maximizan su satisfacción (utilidad).
Más generalmente, el modelo principal de comportamiento microeconómico asume que los individuos toman decisiones tal que maximizan su función de utilidad, usando la información disponible, y procesando esta información apropiadamente.[45] Sin embargo, las investigaciones de economía conductual parecen sugerir que los individuos se desvían de los modelos estándar en tres aspectos:[45]
- Preferencias no estándar ;
- Creencias no estándar ;
- Toma de decisiones no estándar.
Se ha podido observar que, en el laboratorio, los individuos son inconsistentes en el tiempo,[46] muestran preocupación por el bienestar de los demás,[47][48] premian y castigan a los demás con base en sus intenciones,[49] y exhiben una actitud hacia el riesgo que depende de encuadres y puntos de referencia.[50] Estos hechos, entre otros comprobados en psicología, han hecho replantearse los supuestos de racionalidad prevalente, utilizados en la economía ortodoxa.
Metodología
Al principio las teorías de economía y finanzas conductuales fueron desarrolladas casi exclusivamente desde observaciones experimentales y encuestas, aunque en tiempos más recientes, los datos del mundo real han alcanzado una posición más relevante. Las imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI) han sido utilizadas también para determinar qué áreas del cerebro están activas durante varios pasos de la toma de decisiones económicas. Experimentos simulando situaciones del mercado como la negociación en los distintos tipos de mercados estudiando el comportamiento del consumidor y las subastas, son vistas como particularmente útiles, en la medida en que pueden ser usadas para aislar el efecto de una tendencia particular de la conducta; la conducta observada del mercado puede típicamente ser explicada de diferentes maneras, pero experimentos cuidadosamente diseñados pueden ayudar a estrechar el rango de explicaciones plausibles. Los experimentos están diseñados para ser compatibles con incentivos, normalmente mediante transacciones entrelazadas que manejan dinero real.
Observaciones clave
Hay tres temas principales en la economía y finanzas conductuales (Shefrin, 2002):
- Heurística: La gente a menudo toma decisiones basadas en aproximaciones "a ojo", y no aplicando estrictos análisis racionales.
- Presentación: La forma en que un problema o decisión es presentado al decisor, puede afectar su acción.
- Ineficiencias del mercado: Los intentos de explicar los resultados observados del mercado, son contradictorios con las expectativas racionales y la teoría de los mercados eficientes. Estos incluyen precios erróneos, toma de decisiones irracionales, y beneficios anómalos. Richard Thaler, en particular, ha escrito una larga serie de documentos describiendo anomalías concretas del mercado, desde una perspectiva conductual.[51][52]
Temas en economía conductual
Modelos de la economía conductual
Los modelos en economía conductual están normalmente dirigidos a una anomalía particular observada en el mercado y a modificar los modelos neoclásicos estándar describiendo como los que toman decisiones usan la heurística y están afectados por efectos presentación y otros.
Heurística
Teoría prospectiva - Aversión a la pérdida - Tendencia al ''statu quo'' - Falacia del jugador - Tendencia al autoservicio
Presentación
Presentación cognitiva - Contabilidad mental - Utilidad referencial
Anomalías
Efecto dotación - Paradoja del sobreprecio de las acciones - Ilusión monetaria -
Hipótesis de los salarios eficientes - Reciprocidad -Consumo intertemporal - Hipótesis del ciclo de vida conductual
Unificación de modelos mediante la Cuasiconvexidad en Estrella
Un avance fundamental en la formalización matemática de estos modelos es el trabajo de Felipe Lara (2026), quien logra superar la restricción clásica del Teorema de Debreu-Koopmans. Dicho teorema limitaba la agregación de componentes económicos a un máximo de una unidad no convexa, lo que dificultaba integrar matemáticamente múltiples sesgos conductuales en modelos de equilibrio general. Lara introduce el concepto de Cuasiconvexidad en Estrella, demostrando que es posible agregar funciones de valor con "forma en S" (propias de la Teoría Prospectiva) dentro de marcos de diversificación neoclásicos. Este hallazgo proporciona un cálculo unificado que permite modelar la aversión a la pérdida y la racionalidad limitada sin perder la tratabilidad algorítmica, extendiendo su aplicación desde modelos de riesgo multifactoriales hasta los creadores de mercado de función constante (CFMM) en las finanzas descentralizadas.[53]
Críticas
Los críticos de la economía conductual normalmente insisten en la racionalidad de los agentes económicos. Replican que la conducta experimentalmente observada es inaplicable a situaciones del mercado como las oportunidades de aprendizaje, y que la competencia asegurará al menos una aproximación cercana a la conducta racional.
Por su parte, los defensores de la ortodoxia financiera y de la Hipótesis de eficiencia de los mercados, liderados históricamente por Eugene Fama, argumentan que la economía del comportamiento funciona primordialmente como un compendio de anomalías aisladas en lugar de configurar una teoría financiera general. Fama sostiene que los desvíos microeconómicos o las conductas irracionales observadas en entornos controlados tienden a ser corregidas de manera espontánea en los mercados agregados a través de procesos de arbitraje, o bien pueden ser justificadas de manera matemática mediante la microestructura técnica del mercado secundario.[54]
Otros hacen ver que las teorías cognitivas, como la teoría prospectiva, son modelos de toma de decisiones no generalizados en la conducta económica y son solo aplicables al tipo de problemas de decisión instantánea presentada a los participantes en experimentos o encuestas.
Temas de las finanzas conductuales
Las observaciones clave documentadas en la literatura de finanzas conductuales incluyen la falta de simetría entre decisiones de adquirir o mantener recursos, llamadas coloquialmente la "paradoja del pájaro en el arbusto",[55] y la fuerte aversión a las pérdidas o arrepentimiento unido a cualquier decisión donde algunos recursos emocionalmente valiosos (p.e. una casa) pueden ser totalmente perdidos. La aversión a las pérdidas parece manifestarse en la conducta de los inversores como una falta de inclinación a vender acciones u otros valores si haciéndolo puede forzar al vendedor a realizar una pérdida nominal (Genesove & Mayer, 2001). También puede ayudar a explicar por qué los precios del mercado de la vivienda no se ajustan a la baja hasta el nivel de equilibrio del mercado durante periodos de baja demanda.
Aplicando una versión de la teoría prospectiva, Benartzi y Thaler (1995) afirmaron haber resuelto la paradoja del sobreprecio de las acciones, algo que los modelos financieros convencionales habían sido incapaces de hacer.
Modelos de finanzas conductuales
Algunos modelos financieros usados en la gestión de tesorería y valoración de activos utilizan parámetros de finanzas conductuales, como por ejemplo:
- Modelo de Thaler de reacción de los precios ante la información, con tres fases, infrarreacción - ajuste - sobrerreacción, creando una tendencia en el precio.
- El coeficiente de imagen de un valor
Críticas
Los críticos de las finanzas conductuales normalmente apoyan la Hipótesis de eficiencia de los mercados, señalando que las ineficiencias aparentes no constituyen pruebas concluyentes de irracionalidad sistémica. Sin embargo, debe destacarse una distinción entre las tendencias individuales y las tendencias sociales; las primeras pueden ser promediadas por el mercado, mientras que las otras pueden crear bucles realimentados que conduzan al mercado más y más lejos del equilibrio.
Algunos han replicado que la paradoja del sobreprecio de las acciones simplemente aparece debido a barreras de entrada (bien prácticas o psicológicas) que tradicionalmente han dificultado la entrada de particulares en el mercado de valores y que la rentabilidad entre acciones y bonos debería estabilizarse en la medida que la tecnología informática abre el mercado de valores a un mayor número de operadores. Otros alegan que la mayor parte de los fondos que invierten los particulares son gestionados mediante fondos de pensiones, por lo que el efecto de esas barreras de entrada debería ser mínimo. En suma, parece que los inversores profesionales y los gestores de fondos mantienen más bonos de lo que se podría esperar dados los diferenciales de rentabilidad.
Autores sobresalientes
Economía
- George Akerlof
- Hunt Allcott
- Nava Ashraf
- Shlomo Benartzi
- Douglas Bernheim
- Iris Bohnet
- Samuel Bowles
- Colin Camerer
- Kay-Yut Chen
- Saugato Datta
- Werner De Bondt
- Peter Diamond
- Emiliano Díaz
- Catherine C. Eckel
- Armin Falk
- Tshilidzi Marwala
- Ernst Fehr
- Roland G. Fryer, Jr.
- Simon Gächter
- Herbert Gintis
- Uri Gneezy
- Tim Harford
- Charles A. Holt
- Steven D. Levitt
- Louis Lévy-Garboua
- John A. List
- George Loewenstein
- Graham Loomes
- Sendhil Mullainathan
- John Quiggin
- Matthew Rabin
- Carlos Scartascini
- Reinhard Selten
- Herbert A. Simon
- Vernon L. Smith
- Robert Sugden
- Larry Summers
- Richard Thaler
Psicología
- George Ainslie
- Dan Ariely
- Ed Diener
- Ward Edwards
- Laszlo Garai
- Gerd Gigerenzer
- Paul W. Glimcher
- Daniel Kahneman
- George Katona
- Nina Mazar
- Gary McClelland
- Walter Mischel
- Drazen Prelec
- Todd Rogers
- Barry Schwartz
- Eldar Shafir
- Paul Slovic
- John Staddon
- Philip E. Tetlock
- Amos Tversky
- Kathleen D. Vohs
- Stephen Wendel
Finanzas
- Malcolm Baker
- Nicholas Barberis
- Gunduz Caginalp
- David Hirshleifer
- Andrew Lo
- Michael Mauboussin
- Terrance Odean
- Richard L. Peterson
- Charles Plott
- Robert Prechter
- Hersh Shefrin
- Robert Shiller
- Andrei Shleifer
- Robert Vishny
- Eugene Fama
Referencias
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