El cuento del molinero

El cuento del molinero (en inglés medio: The Milleres Tale) es el segundo de los 24 cuentos que componen los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer (décadas de 1380 y 1390), narrado por el molinero Robin como respuesta al cuento del caballero narrado antes, más noble y fino. El prólogo del cuento del molinero es la primera de las respuestas que ocurren en los cuentos.

Es uno de los cuentos más famosos y obscenos de los cuentos de Canterbury. Es un ejemplo clásico de un fabliau, cuentos cómicos y picantes y con frecuencia vulgares protagonizados por personajes de clases baja y media y enfocados en el sexo y el engaño. Como respuesta al cuento del Caballero, el del molinero parodia los ideales románticos y caballerescos, reemplazándolos por un humor físico y vulgar y aventuras sexuales.

El molinero. Ilustración de Richard Pynson. 149
El molinero.

El prólogo general de los cuentos de Canterbury describe a Robin, el molinero, como un campesino robusto y malvado que gusta de la lucha.[1] En el prólogo al cuento del molinero, los peregrinos acaban de escuchar el cuento del Caballero, una historia clásica de amor cortés, y el anfitrión le pide al monje que «responda» (en inglés medio «quite») con un cuento propio. Antes de que el monje pueda responder, sin embargo, el ebrio molinero insiste en que es su turno. El anfitrión intenta persuadir al molinero de dejar que un hombre «mejor» narre el siguiente cuento, pero cede cuando el molinero amenaza con abandonar el grupo. El molinero afirma que su cuento es «noble», pero les recuerda a los demás peregrinos que está bastante ebrio y no pueden hacerlo responsable por lo que diga. Explica que su cuento es sobre un carpintero y su esposa, y cómo un estudiante ha engañado al carpintero. Osewold el alguacil (a veces traducido como «el administrador»), quien de hecho había sido antes un carpintero, grita de inmediato su objeción a tal ridículo y protesta que el cuento va a insultar tanto a carpinteros como a esposas, pero el molinero insiste en seguir adelante con su cuento, respondiendo que su intención no es insultar a los carpinteros o retratarlos como idiotas, que Osewold no está casado y por tanto no puede ser llamado cornudo, y que los hombres no deberían inmiscuirse demasiado en los asuntos de sus señoras o de Dios en adelanto a los acontecimientos de su cuento.

Una vez terminada su historia, Osewold responde a su vez con el cuento del alguacil (o «del administrador»), en el cual este toma venganza y se burla del molinero en un cuento en el que un estudiante engaña a un molinero deshonesto y avaricioso.

Argumento

El cuento del molinero es la historia de un carpintero, su hermosa esposa y dos jóvenes que están ansiosos de acostarse con ella. Juan, un viejo carpintero adinerado que vivía en la ciudad de Oxford, se había casado recientemente con una muchacha de dieciocho años, muy hermosa, Álison, a quien mantenía encerrada en casa por celos. Para hacer algún dinero, Juan le renta un cuarto de su casa a un listo estudiante de la Universidad de Oxford llamado Nicolás, aficionado al estudio de la astrología, que se sentía atraído por la mujer del carpintero. Otro hombre en la ciudad, el sacristán Absalón, también ha puesto sus ojos en Álison.

La acción empieza un día en que el carpintero tuvo que ir a Oseney. Mientras el hombre está ausente, Nicolás agarra a Álison por «sus partes». Cuando la joven amenaza gritar pidiendo ayuda, el taimado estudiante empieza a llorar y, tras unas pocas palabras dulces, Álison accede a tener con sexo con él cuando sea seguro hacerlo. Poco después, Álison va a la iglesia, donde Absalón la ve y de inmediato se llena de amor y deseo. Intenta enamorar a la joven cantándole canciones de amor bajo la ventana en noches de luna llena y enviándole regalos. También busca su atención actuando en una obra de teatro local. Sin embargo, Álison rechaza todos sus esfuerzos porque ya está enredada con Nicolás.

Nicolás, entretanto, anhela pasar una noche entera en los brazos de Álison en vez de los escasos momentos que les quedan durante las ausencias de Juan. Inventa con Álison un plan que se los permitirá. En tanto estudia astrología, Nicolás le dice a Juan que ha predicho que un terrible evento está por ocurrir. La noche del siguiente lunes habrá una gigantesca inundación, dos veces más grande que el Diluvio de los tiempos de Noé. Le dice a Juan que Dios le ha revelado que pueden salvarse colgando tres tinajas del techo del granero, cada una cargada con provisiones y una hacha, donde se meterían Álison, Nicolás y el carpintero. Cuando hayan subido las aguas, le dice, pueden cortar las cuerdas, abrir el techo a hachazos y flotar hasta que bajen las aguas. El carpintero se lo creyó y llegado el lunes se apresuró a realizar la tarea encomendada por el estudiante; se metió en una de las grandes tinajas y se puso a esperar, quedándose dormido. Así, Nicolás y Álison bajan, corren a la casa y pasan juntos sin ser molestados durante toda la noche en la cama de Juan.

Esa misma noche, Absalón llega a la casa y se sitúa bajo la ventana del cuarto donde se hallaba Álison con Nicolás y la llama. Al contestarle ella que no le amaba, Absalón le dijo que se iría si le daba un beso. Álison quiso entonces gastarle una broma, y en lugar de asomar su cara por la ventana, sacó su trasero, que el sacristán besó en la oscuridad. Al darse cuenta de lo que había pasado, Absalón se puso furioso y quiso vengarse. Fue a casa de un amigo herrero y le pidió prestado un rastrillo que aún estaba candente. Volvió a llamar a Álison desde la ventana, prometiéndole un anillo de oro a cambio de un beso. Esta vez, Nicolás, que se ha levantado a mear, decide unirse a la broma y asoma las nalgas por la ventana como había hecho ella, y suelta un pedo en la cara de Absalón. Sin embargo, Absalón le puso el hierro al rojo vivo. Al sentir el dolor, Nicolás empezó a lanzar alaridos de dolor, pidiendo agua, con lo que el carpintero se despertó sobresaltado y, creyendo que el diluvio había comenzado, soltó la tinaja, cayendo al suelo y rompiéndose un brazo. El pueblo acudió al estrépito y, tras escuchar las versiones de Nicolás y Álison, se burlaron de él al verlo en el suelo hablando de un diluvio, creyéndole loco.

Análisis

El cuento combina el argumento de otros fabliaux separados, el segundo diluvio y el beso maldirigido, los cuales aparecen en la literatura de la época. Su procacidad no solo sirve para introducir El cuento del administrador, sino también la secuencia general de comedia baja que termina con el inconcluso Cuento del cocinero.

El personaje de Absalón introduce otro de los temas de los cuentos, la corrupción de la Iglesia (también en el cuento del capellán de monjas y en el cuento del marino). Absalón es sacristán, pero piensa en pocas cosas excepto en enamorar jóvenes mujeres en la iglesia. Álison, sin embargo, no corresponde a sus afectos, aunque acepta prontamente sus regalos. Otro tema en el cuento del molinero es el del conocimiento y la ciencia, que es mencionado en varios comentarios marginales. Nicolás es un ávido astrólogo (como lo fuera el mismo Chaucer), equipado con «su Almagesto y libros grandes y pequeños, su astrolabio listo para servir», mientras que Juan el carpintero representa al parroquiano poco intelectual.

El cuento se inspira en varios pasajes bíblicos, principalmente los relacionados con el arca de la alianza y el arca de Noé.

Referencias

  1. ↑ «General Prologue (Chaucer) - Wikisource, the free online library». en.wikisource.org (en inglés). Consultado el 9 de noviembre de 2025.

Enlaces externos

En inglés: