Exivi de Paradiso
| Exivi de Paradiso | |||||
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Bula pontificia del papa Clemente V 1312, año de su Pontificado | |||||
| Destinatario | Orden de los Frailes Menores | ||||
| Argumento | Regulación de la pobreza franciscana mediante la distinción entre propiedad y uso de los bienes materiales. | ||||
| Cronología | |||||
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| Documentos pontificios | |||||
| Constitución apostólica • Motu proprio • Encíclica • Exhortación apostólica • Carta apostólica • Breve apostólico • Bula | |||||
Exivi de Paradiso es una bula pontificia promulgada en 1312 por el papa Clemente V en el contexto del Concilio de Vienne. El documento aborda la cuestión de la pobreza evangélica dentro de la Orden de los Frailes Menores y se inserta en una serie de decisiones pontificias destinadas a regular jurídicamente la relación de los franciscanos con los bienes materiales. La bula tuvo una importancia duradera, pues fue asumida y confirmada por pontífices posteriores, en particular por Juan XXII, en el marco de las controversias sobre la pobreza de Cristo y de los apóstoles.[1]
Durante el pontificado de Juan XXII, Exivi de Paradiso fue uno de los textos centrales en el debate sobre la pobreza de Cristo y de los apóstoles. Junto con Exiit qui seminat, fue citada para justificar la doctrina según la cual la Iglesia, y no los frailes, era propietaria de los bienes utilizados por la Orden. Sin embargo, esta construcción jurídica fue cuestionada por los franciscanos espirituales, quienes la consideraban una ficción incompatible con la pobreza absoluta. Las controversias llevaron finalmente a Juan XXII a revisar el sistema heredado de sus predecesores y a poner fin, mediante nuevas bulas, a la distinción entre propiedad y uso tal como había sido formulada. [1]
Contexto histórico
Desde finales del siglo XIII, la interpretación de la pobreza franciscana había generado tensiones internas en la Orden y conflictos doctrinales en la Iglesia. La bula Exiit qui seminat de Nicolás III había establecido que la propiedad de los bienes utilizados por los frailes menores correspondía a la Sede Apostólica, mientras que los franciscanos conservaban únicamente el uso de dichos bienes. Esta solución jurídica pretendía salvaguardar el ideal de pobreza absoluta atribuido a san Francisco. En este contexto, Exivi de Paradiso, emanada del concilio de Vienne, confirmó y desarrolló este planteamiento. El documento reforzaba la distinción entre propiedad y uso, confiando a la autoridad pontificia la titularidad jurídica de los bienes y permitiendo a los frailes utilizarlos para su subsistencia sin considerarse propietarios. Esta normativa buscaba garantizar la unidad del Orden y prevenir interpretaciones extremas de la pobreza evangélica.[1]
Contenido
La bula afirma que los frailes menores no poseen bienes ni de manera individual ni colectiva, ya que la propiedad de los mismos se transfiere a la Sede Apostólica. Los franciscanos, por tanto, conservan únicamente el derecho de uso, conforme a sus necesidades de vida religiosa. De este modo, el documento ofrece un marco canónico que permite conciliar la práctica concreta de la vida conventual con el ideal de pobreza radical. Exivi de Paradiso sirvió también para legitimar una forma de vida religiosa que, aun recurriendo a bienes materiales indispensables, se presentaba como fiel al espíritu apostólico. La bula contribuyó así a consolidar una interpretación institucional de la pobreza franciscana dentro de la Iglesia.[1]
Referencias
- 1 2 3 4 «Giovanni xxii - Enciclopedia». Treccani (en italiano). Consultado el 15 de enero de 2026.