Francisco Javier Azpiroz

Francisco Javier Azpiroz

Francisco Javier de Azpiroz, grabado calcográfico de José Gómez. Biblioteca Nacional de España
Información personal
Nacimiento 8 de noviembre de 1797
Valencia (España)
Fallecimiento 14 de octubre de 1858
Madrid (España)
Nacionalidad Española
Información profesional
Ocupación Político y militar
Cargos ocupados
Lealtad Restauración borbónica en España
Rama militar Ejército de Tierra de España
Rango militar Teniente general
Conflictos Primera guerra carlista
Partido político Partido Moderado
Distinciones

Francisco Javier Azpiroz y Jalón (Valencia, 1797-Madrid, 1858), primer conde de Alpuente, fue un militar español, que llegó al grado de teniente general.

Tomó parte en las guerras carlistas y distinguiéndose sobre todo en el asedio y rendición de Alpuente, por lo que le fue concedido el condado de este nombre. Fue nombrado ministro de la Guerra en 1841, durante la minoría de edad de Isabel II, pero estuvo en el cargo solo un mes al triunfar la revuelta liberal. Azpiroz fue encarcelado debido a su adhesión a la reina gobernadora María Cristina. Combatió al regente y general Baldomero Espartero, y la caída del mismo supuso su ascenso a teniente general, incorporándose al Partido Moderado. Fue sucesivamente director general de artillería, capitán general de Valencia, miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina y diputado en varias ocasiones.[1] Fue senador vitalicio desde 1845.[2]

Biografía

Era hijo de Francisco Javier de Azpiroz y Garroberea, intendente general del reino de Valencia y corregidor y justicia mayor de su capital, y María Fausta de Jalón y Bañuelos, hija de los marqueses de Castroforte.[3]

Ingresó en el Ejército en 1806 como caballero paje de la Real Casa de Su Majestad y causó baja en 1811 como consecuencia de la disolución de dicho establecimiento debido a la guerra de la Independencia. Completó sus estudios en el liceo de Pau[4] y en París.[3][1]

En noviembre de 1815 se reincorporó al ejército como capitán del Regimiento de Infantería Voluntarios de Castilla, con el que guarneció las plazas del Ferrol y La Coruña. A partir de 1821 pasó a Palencia y Burgos.[3]

En 1822 combatió a las partidas realistas en Vizcaya, recibiendo un bayonetazo en la mano derecha. Volvió a ser herido en luchas contra dichas partidas en la provincia de Segovia, donde recibió siete heridas de sable en combate cuerpo a cuerpo con uno de los cabecillas enemigos.[3]

En 1823 se enfrentó al cura Merino en Aguilar de Campoo. Posteriormente participó en los sitios de Medinaceli y de Sagunto, de donde pasó a las Alpujarras. Allí esperó la llegada de las tropas francesas de Angulema, consiguió atravesar sus líneas y evitó caer prisionero. Se incorporó al 2.º Ejército de Operaciones en Orce, pero este ya había capitulado. Sin embargo, Azpiroz se negó a hacerlo él mismo e intentó dirigirse a Cádiz, pero fue hecho prisionero por la caballería francesa y encerrado en la Alhambra. Posteriormente recibió la licencia indefinida en Vélez Málaga.[3]

El 5 de enero de 1826 casó en Segovia con María del Pilar Montalvo y del Mello, cuyo padre era regidor perpetuo de Arévalo. Tuvieron dos hijos, Fausta y Francisco.[3]

Al beneficiarse de la amnistía para los delitos de Estado que la reina María Cristina decretó en 1832, pudo acceder un año más tarde el empleo de teniente coronel del Regimiento Provincial de Segovia.[3]

Primera guerra carlista (1833-1840)

En 1834 sorprendió al cura Merino en Fresno de Cantespino. Pese a contar con tropas muy inferiores, Azpiroz logró apoderarse de caballos e impedimenta y hacer varios prisioneros. Este hecho de armas le valió la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando y el nombramiento como comandante general de la provincia, cargo que mantuvo hasta que en el mes de octubre del mismo año fue ascendido a coronel y puesto al frente del Regimiento Provincial de Plasencia.[3]

En 1835, comandó de una columna, con la que combatió a las partidas carlistas que recorrían la provincia de Burgos, y a las que se enfrentó en Huerta del Rey, Monasterio, Pumarejos y Puentedura. En esta última acción recibió cinco heridas de arma de fuego y sable. Al año siguiente se le encomendó el mando de una brigada y la comandancia militar de la Sierra de Burgos, enfrentándose a los jefes carlistas Vicente Batanero y Basilio García hasta obligarlos regresar a Navarra, haciendo numerosos prisioneros. Sin embargo, un enfrentamiento verbal con el general en jefe del Cuerpo de Ejército de Reserva le obligó a dimitir del mando que desempeñaba y a solicitar el retiro, aunque esto último no le sería admitido.[3]

Fue elegido diputado a Cortes por la provincia de Segovia en las elecciones del 2 de octubre de 1836, jurando el cargo el 18 de enero de 1837. Una semana más tarde fue nombrado comandante general de la provincia de Cáceres, cargo que compatibilizó con su escaño de diputado hasta noviembre de 1837 en que causó baja. La situación de peligro creada por la expedición de Zaratiegui hizo que a primeros de agosto ofreciese sus servicios a la Reina, quedando al mando de una columna que debía incorporarse a las fuerzas del capitán general de Castilla la Nueva. Posteriormente tomó el mando de una brigada a cuyo frente intervino en la persecución del general Zaratiegui, a quien combatió en las acciones de Las Rozas, Nebreda, Aranzueque, Aranda de Duero y Retuerta. También intervino en la persecución de la Expedición Real al mando de una división. Regresó a la provincia de Burgos, donde volvió a hacerse cargo de la Comandancia de la Sierra, continuando en operaciones hasta su ascenso a brigadier en el mes de septiembre. Antes de terminar el año solicitó quedar acuartelado en Madrid, Segovia o Valladolid, debido en la fatiga del largo periodo en combate, así como a las heridas que había recibido, pero su petición fue denegada, por lo que hubo de continuar al frente de la comandancia.[3]

A principios de 1838 se le nombró comandante militar de la provincia de Cuenca y se le encomendó el mando de la Brigada de Operaciones de Castilla la Vieja. Con ella se batió en febrero con gran valentía en la acción de Úbeda y Baeza contra las tropas del general Basilio García, el coronel Tallada y el cabecilla Palillos. Estos hechos le acreditaron con la Cruz de San Fernando de 3.ª clase, siendo destinado a continuación al Ejército de Operaciones del Centro, con cuyas fuerzas continuó la persecución de las de García.[3]

En 1838 hizo prisionera a toda la guarnición Cañete. Al mando de una brigada de la 1.ª División tomó parte en el infructuoso intento de reconquista de Morella por el Ejército del general Oráa, distinguiéndose en las acciones del 3 de agosto, por las que fue propuesto para el empleo de mariscal de campo. En ese mismo mes se le confió el mando de la División de Reserva, consiguiendo dos meses después que Cabrera levantase el sitio puesto a Caspe.[3]

En febrero de 1839 le fue concedido el empleo de mariscal de campo. Al mando de la 1.ª División del Ejército del Centro intervino en la provincia de Castellón, conduciendo convoyes a la sitiada población de Lucena y enfrentándose al general Forcadell, que ocupaba Onda. Seguidamente enfermó de gravedad y hubo de entregar el mando de la división, si bien volvió a hacerse cargo antes de hallarse recuperado para emprender el levantamiento del sitio de Lucena. En el mes de julio, su actuación durante la acción de Useras le valió la concesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica.[3]

En agosto de 1839 tomó el castillo de Tales, pasando a continuación a la provincia de Valencia, en la que expulsó a los carlistas de Chelva y Chulilla. Al año siguiente tomó los castillos de Alpuente y Bejís. Por estos hechos de armas fue condecorado con la Gran Cruz de San Fernando.[3]

Libre de partidas carlistas la provincia de Valencia, se dirigió a Aragón para ocupar las poblaciones de Barbastro y Monzón, a fin de impedir el paso de las tropas de Cabrera hacia Cataluña. Entre tanto fue elegido senador en las elecciones de agosto de 1839, cargo que nunca juró.[3]

Después de la primera guerra carlista

Al acabar la guerra, Azpiroz regresó con su división a Valencia, donde en el mes de agosto de 1840 llegó la Reina Regente, quien le nombró el día 28 ministro de la Guerra e interino de Hacienda, pero fue cesado por la Junta provisional de Madrid al mes siguiente, pasando a Segovia en situación de cuartel. Por la provincia de Segovia volvió a presentarse para el Congreso de los Diputados en las elecciones de febrero de 1841.[3]

El 7 de octubre de 1841 se produjo en Madrid un pronunciamiento contra la regencia del general Espartero, conocido como la octubrada. Si bien Azpiroz no tuvo parte en el mismo -se había trasladado a Ciudad Real y no estaba en Madrid- fue inicialmente privado de su empleo y sometido a consejo de guerra, en el cual resultó absuelto en el mes de febrero del año siguiente. Sin embargo el arresto le impidió presentarse al Congreso, no pudiendo darse de alta como diputado hasta el 30 de abril de 1842, cargo que desempeñó hasta el 3 de enero de 1843 en que fueron disueltas las Cortes. Volvió nuevamente a salir elegido en las elecciones de abril de 1843, en las que Espartero perdió la mayoría que gozaba en el Congreso, adhiriéndose entonces Azpiroz al levantamiento contra el regente. Azpiroz fue nuevamente elegido diputado por Segovia para el bienio 1844-1845, al tiempo que era ascendido a teniente general; desempeñó a continuación los cargos de capitán general de Galicia y director general de Artillería, aunque renunció al de capitán general de Cuba, para el que había sido propuesto.[3]

En 1845, recién declarada su mayoría de edad, Isabel II concedió a Azpiroz la Cruz de San Hermenegildo y le nombró gentilhombre de Su Majestad. En una maniobra orientada a controlar el Senado, ya que tras la aprobación de la Constitución de 1845 la Soberana perdía su hegemonía sobre el Congreso, le nombró senador con carácter vitalicio. Un año después, recibió el hábito de la Orden de Alcántara. Finalmente, el 22 de febrero de 1849, le nombró de conde de Alpuente con el vizcondado previo de Begís, porsus acciones al final de la primera guerra carlista.[3]

Se mantuvo en el puesto de director de Artillería hasta septiembre de 1853, cuando se hizo cargo de la Capitanía General de Valencia, que abandonó en agosto del siguiente año. A continuación pasó a desempeñar el cargo de ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina. Entre 1856 y 1858, volvió a desempeñar el cargo de director general de Artillería, para seguidamente pasar de cuartel a Madrid.[3]

Con la salud muy quebrantada, en el mes de abril de 1858 se le concedió licencia para tomar aguas medicinales y termales en España y el extranjero. Falleció en Madrid, de camino de Segovia a Alhama de Murcia.[3]

Referencias

  1. 1 2 «Azpiroz (Francisco Javier)». Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana. Tomo 6. Madrid: Espasa-Calpe. 1909. p. 1386. ISBN 978-84-239-4506-1.
  2. ↑ España, Senado de. «Senado de España: home». www.senado.es. Consultado el 19 de noviembre de 2025.
  3. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 «Real Academia de la Historia | Historia Hispánica». historia-hispanica.rah.es. Consultado el 19 de noviembre de 2025.
  4. ↑ Ovilo y Otero, Manuel (1847). «Don Francisco Javier de Azpiroz». Historia de las Cortes de España y biografías de todos los diputados y senadores más notables contemporáneos. Tomo II. Madrid: Imprenta y establecimiento de grabado de D. Baltasar González. pp. 154 a 163.

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