Hamon FitzHamon de Crevecoeur

No confundir con Haimo de Falaise.
Hamon FitzHamon de Crevecoeur
Información personal
Nacimiento 1032
Fallecimiento 1100
Familia
Padres Hamon de Creully
NN
Cónyuge sin etiquetar
Hijos Robert FitzHamon
Información profesional
Ocupación Señor feudal
Cargos ocupados
Lealtad Guillermo I de Inglaterra, Guillermo II de Inglaterra y Enrique I de Inglaterra
Conflictos Conquista normanda de Inglaterra y batalla de Hastings

Haimo Dapifer, también registrado en las crónicas como Hamo de Kent, Hamon el Consejero (c. 1032 - c. 1100), fue un destacado noble anglonormando, senescal (dapifer) real bajo los reinados de Guillermo el Conquistador (1069)[1] y William Rufus y Alto Sheriff de Kent desde 1077 hasta su muerte.[2] Aunque los anticuarios del siglo XIX le atribuyeron erróneamente el nombre de Hamon FitzHamon de Crevecoeur y una filiación con Hamon de Creully, la historiografía moderna descarta estos parentescos al carecer de base documental contemporánea, identificándolo estrictamente por sus cargos oficiales.

Durante el reinado de Gillermo Rufus, fue uno de los cinco senescales al servicio de la corona para atender los asuntos administrativos durante la ausencia del rey que debía gestionar otros asuntos en Normandía: Eudo Dapifer, Goderic Dapifer, Ivo Taillebois y Roger Bigod de Norfolk.[3]

La historiadora Emma Mason sostiene que Haimo Dapifer, junto con Ranulf Flambard, Urse d'Abetot, Robert FitzHamon (hijo de Haimo), Roger Bigod y Eudo Dapifer, fueron los primeros barones reconocibles del Tesoro durante el reinado de Guillermo Rufus.[4] Estos nobles solían estar asociados en el gobierno, siendo testigos para documentos y utilizados por Guillermo II como altos funcionarios.[5] Haimo fue testigo de seis de los escritos de Guillermo II.[6] La participación de Haimo en los niveles superiores del gobierno se produjo durante la ausencia de Guillermo II a finales de la década de 1090.[7] En 1099, cuando Guillermo estaba en Normandía, Haimo fue uno de los principales asistentes de Ranulf Flambard, quien quedó a cargo de Inglaterra en ausencia del rey.[8]

Según el Libro Domesday (1086), Haimo poseía tierras en Kent, Surrey y Essex, siendo las propiedades de Essex más grandes que las de los otros dos condados.[9]

Haimo todavía estaba presenciando documentos reales en septiembre de 1099,[10] y fue uno de los testigos de la carta que el rey Enrique I de Inglaterra, hermano y sucesor de Guillermo Rufus, escribió al arzobispo Anselmo de Canterbury, poco después de la ascensión de Enrique al trono tras la muerte de Guillermo II en un accidente de caza. [10] Haimo falleció poco después.

Herencia

Se casó con Halwisa [Elisabeth] D'Avoye (c. 1030-1065) y fruto de esa relación tuvieron dos hijos:

Referencias

  1. ↑ Douglas, David C. (1964), William the Conqueror: The Norman Impact Upon England, Berkeley, CA: University of California Press, p. 290.
  2. ↑ Keats-Rohan, K. S. B. (1999), Domesday People: A Prosopography of Persons Occurring in English Documents, 1066–1166: Domesday Book, Ipswich, UK: Boydell Press, ISBN 0-85115-722-X p. 242.
  3. ↑ Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 p. 279.
  4. ↑ Mason, Emma (2005), William II: Rufus, the Red King, Stroud, UK: Tempus, ISBN 0-7524-3528-0 p. 75.
  5. ↑ Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 p. 202.
  6. ↑ Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 p. 93.
  7. ↑ Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 pp. 209-211.
  8. ↑ Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 pp. 188-9.
  9. ↑ Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 p. 140 nota 204.
  10. 1 2 Barlow, Frank (1983), William Rufus, Berkeley: University of California Press, ISBN 0-520-04936-5 p. 420.
  11. ↑ Archaeologia Cambrensis, Cambrian Archaeological Association: W. Pickering (ed.), 1887, p. 2.