Hippomane mancinella
| Manzanilla de la muerte | ||
|---|---|---|
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| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Rosidae | |
| Orden: | Malpighiales | |
| Familia: | Euphorbiaceae | |
| Subfamilia: | Euphorbioideae | |
| Tribu: | Hippomaneae | |
| Subtribu: | Hippomaninae | |
| Género: | Hippomane | |
| Especie: |
Hippomane mancinella L., 1753 | |
| Sinonimia | ||
| ||
El árbol de la muerte, manzanilla de la muerte o manzanillo de playa (Hippomane mancinella) es una especie del género Hippomane, perteneciente a la familia de las euforbiáceas. Es nativo de Mesoamérica, el Caribe, el sur de Florida y el norte de América del Sur. Reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el árbol más peligroso del mundo,[1] todas sus partes contienen toxinas potentes que pueden causar desde severas dermatitis hasta la muerte.[2]


Etimología
El nombre genérico Hippomane proviene de dos palabras griegas: hippo (ἵππος, caballo) y mane (derivado de μανία, manía, que significa locura).[3] El filósofo griego Teofrasto dio este nombre a una planta nativa de Grecia tras determinar que los caballos se volvían "locos" después de comerla. Linneo, el padre de la taxonomía, aplicó el mismo nombre a este árbol americano debido a su toxicidad similar.[3]
El nombre común "manzanilla" o "manchineel" (en inglés) proviene del español manzanilla (pequeña manzana), debido al parecido superficial de sus frutos con los del manzano (Malus spp.). Los conquistadores españoles lo llamaron manzanilla de la muerte o árbol de la muerte (arbol de la muerte) debido a las consecuencias potencialmente fatales de consumir su fruto.[4]
Características
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La manzanilla de la muerte es un árbol de buen porte que puede alcanzar los 15-20 m de altura, aunque en condiciones óptimas se han documentado ejemplares de hasta 20 m. Si su fuste crece de forma recta puede desarrollar un diámetro de hasta 90 cm,[5] pero por su distribución costera no es raro que se desplome durante su crecimiento, al no poder el suelo arenoso y saturado de agua retener su peso, adoptando entonces una forma casi rastrera y sumamente tortuosa. El tronco y las numerosas ramas están cubiertos de una corteza gruesa y quebrada, de color gris a gris-parduzco. La copa es amplia y globosa.
Las hojas son simples, alternas, de forma elíptica a ovada, coriáceas, con prominentes nervaduras de color amarillo y el pecíolo largo (2-7 cm). Las láminas foliares miden 5-10 cm de largo por 3-6 cm de ancho, con márgenes finamente aserrados o dentados y ápice agudo.[6] Cada hoja presenta una pequeña glándula donde se une al pecíolo. Es perennifolio, aunque pierde parte de su copa durante la estación seca, entre diciembre y enero.
A comienzos de la temporada de lluvias produce inflorescencias en espigas axilares de hasta 7 cm de largo. La inflorescencia contiene una o dos flores femeninas rudimentarias, de unos 3 mm de diámetro, reducidas a un ovario bulboso y un estigma de forma estrellada, colocadas en posición basal, y flores masculinas más pequeñas, dotadas de numerosas anteras amarillas, a lo largo del resto. Las flores aparecen constantemente a lo largo del año, aunque su mayor número se presenta en marzo. La polinización es entomófila.
Fructifica produciendo un pomo de forma globosa, de 2.5-4 cm de diámetro, muy fragante, cubierto de una piel glauca y brillante de color verde o verde-amarillento cuando madura, que contiene varias semillas redondeadas de color pardo.[2] El fruto se asemeja superficialmente a una pequeña manzana, lo que lo hace particularmente peligroso para personas desprevenidas.
Todas las partes del árbol —corteza, hojas, flores y frutos— dejan manar al romperse un látex blanquecino y poderosamente irritante.[7] Su contacto con la piel provoca irritaciones, quemaduras, ampollas e inflamación, pudiendo ocasionar ceguera temporal o permanente en contacto con los ojos, o la muerte de ser ingerido.[8]
Hábitat y distribución
La manzanilla de la muerte crece en regiones costeras, sobre suelos arenosos de alta concentración salina y en manglares de agua salobre.[3] Su área de distribución natural se extiende desde el sur de la península de Florida y los Cayos de Florida, a través de las Bahamas, México, América Central, las Antillas y el Caribe, hasta Venezuela y el norte de América del Sur, incluyendo las islas Galápagos.[6]
La especie es particularmente abundante en varias islas del mar Caribe, entre ellas la isla de Margarita en Venezuela, y diversos cayos de las Antillas Menores y Antillas Mayores. En Florida se encuentra principalmente en el Parque Nacional Everglades, los Cayos de Florida y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.[9]
El árbol cumple funciones ecológicas importantes en los ecosistemas costeros: sus extensos sistemas radiculares ayudan a estabilizar la arena y reducir la erosión costera, y proporciona cortavientos naturales durante huracanes y tormentas tropicales.
Toxinas

La planta es rica en ésteres de forbol, sapogeninas y furocumarinas, por lo que es severamente tóxica e irritante para los humanos y posiblemente para todos los mamíferos.[7] Los compuestos tóxicos específicos identificados incluyen 12-deoxi-5-hidroxiforbol-6-gamma-7-alfa-óxido, hippomaninas A y B, mancinellina y otros ésteres de tiglianos de forbol, responsables de la toxicidad del árbol.[10]
El contacto con la savia produce una violenta sensación de ardor, inflama los tejidos y provoca ampollas y erupciones en la epidermis. En las mucosas, la sensación es aún más agresiva, y es particularmente peligrosa en el tracto digestivo.[2] La causticidad es tan elevada que puede dañar la pintura de los automóviles y consume con facilidad tela de algodón y otros materiales ligeros.
El forbol es hidrosoluble, por lo que pararse debajo del árbol durante la lluvia causará ampollas en la piel por el mero contacto con gotas de lluvia contaminadas con la sustancia lechosa.[11] El contacto con la savia lechosa (látex) produce dermatitis ampollosa, queratoconjuntivitis aguda y posiblemente grandes defectos del epitelio corneal.[12]
El humo producido por la quema de hojas y madera es igualmente irritante y puede causar lesiones oculares graves, incluyendo ceguera temporal.[3] El polen que emite esta planta es altamente alérgeno y puede desatar severas reacciones alérgicas en personas sensibles.
Interacciones ecológicas

A pesar de su extrema toxicidad para la mayoría de los animales, algunas especies han desarrollado inmunidad a las toxinas del manzanillo. La iguana de cola espinosa negra (Ctenosaura similis), también conocida como garrobo, es la única especie de vertebrado conocida capaz de consumir los frutos del árbol sin efectos adversos. Estos lagartos frecuentemente viven entre las ramas del manzanillo, utilizándolo como hábitat y fuente de alimento.[13] Esta iguana, que ostenta el récord del Libro Guinness de los Récords como el lagarto más rápido del mundo con velocidades de hasta 34.6 km/h,[14] representa un ejemplo notable de coevolución y adaptación evolutiva.
Adicionalmente, algunas aves marinas y cangrejos terrestres también muestran tolerancia a las toxinas del fruto, lo que sugiere adaptaciones evolutivas específicas a este árbol como fuente de alimento. La estrategia de dispersión de semillas del manzanillo no depende de animales, ya que sus frutos son boyantes y utilizan las mareas y corrientes oceánicas para dispersarse.[15] Las toxinas pueden funcionar como defensa para proteger las semillas hasta que estén listas para caer del árbol al mar.
Historia y usos humanos
Uso bélico
Los pueblos indígenas del Caribe, particularmente los taínos y caribes, conocían bien la toxicidad del árbol y la aprovechaban para fines bélicos.[4] Envenenaban las puntas de sus flechas con la savia del manzanillo, convirtiéndolas en armas letales. También se sabe que los caribes envenenaban las fuentes de agua de sus enemigos con las hojas del árbol.
El explorador español Juan Ponce de León murió en Cuba en 1521 poco después de ser herido en el muslo por una flecha envenenada con savia de manzanillo durante una batalla con el pueblo calusa en Florida.[16] Ponce de León había regresado a Florida en 1521 con intención de colonizar el territorio para la Corona española, ocho años después de liderar la primera expedición europea a la península en 1513. Esta es quizás la víctima más famosa documentada del árbol.
Existen relatos históricos sobre el uso del árbol para tortura: presuntamente se ataba a prisioneros al tronco durante tormentas, causando quemaduras severas por el contacto con el agua de lluvia contaminada con la savia.[17]
Aprovechamiento de la madera
A pesar de su extrema toxicidad, los carpinteros y ebanistas caribeños han utilizado la madera del manzanillo durante siglos para fabricar muebles de alta calidad.[18] La madera es de dureza media, similar al nogal, de color amarillo-pardo a veces veteado, con grano fino, fácil de trabajar y que toma buen pulimento. Se reporta que cuando está seca tiene un aroma a lavanda.[18]
El proceso de aprovechamiento requiere precauciones especiales: el árbol se corta cuidadosamente —a veces quemándolo en la base para evitar contacto con la savia fresca— y la madera debe secarse al sol durante un período prolongado para neutralizar completamente la savia venenosa antes de poder trabajarse con seguridad.[3] Durante la época colonial, particularmente en los siglos XVII y XVIII, fue valorada para la fabricación de gabinetes, mesas, acabados de interiores y trabajos de ebanistería fina.[18]
Ejemplos históricos documentados incluyen muebles del período Luis XV elaborados con manzanillo en el siglo XVIII, como el escritorio de madera maciza de manzanillo de trabajo nantés conservado en colecciones privadas.[19] En Escocia, la histórica mansión Mellerstain House cuenta con una habitación denominada "Manchineel Room" (Salón del Manzanillo), nombrada en honor a la madera de India Occidental que fue fashionable a principios y mediados del siglo XIX.[18]
Usos medicinales tradicionales
A pesar de su peligrosidad, en Jamaica se ha documentado el uso de una goma extraída de la corteza para tratar edema (hidropesía) y enfermedades venéreas, mientras que los frutos secos se han empleado como diurético potente.[20] Los pueblos arahuacos y taínos utilizaban una cataplasma de arrurruz (Maranta arundinacea) como antídoto contra los envenenamientos por manzanillo.
Estos usos tradicionales requieren conocimiento especializado extremo y no se recomiendan debido al alto riesgo de envenenamiento grave o muerte.
Casos documentados

Aunque potencialmente mortal si se ingiere, no se han reportado casos fatales por ingestión del fruto en la literatura médica moderna. Sin embargo, la ingestión produce síntomas severos bien documentados.
En 1999, la radióloga británica Dra. Nicola H. Strickland publicó en el British Medical Journal su experiencia tras probar inadvertidamente el fruto durante unas vacaciones en Tobago.[2] Describió un sabor inicialmente dulce y agradable que rápidamente dio paso a una sensación picante, seguida de un ardor y desgarro intenso, y finalmente una constricción de la garganta que hacía casi imposible la deglución. Los síntomas tardaron ocho horas en disminuir, seguidos de inflamación y sensibilidad de los ganglios linfáticos del cuello. El único alivio que encontró fue beber leche constantemente.
Un estudio retrospectivo francés de 2019 analizó 97 casos de envenenamiento por el fruto del manzanillo atendidos en los Centros Franceses de Control de Envenenamiento.[8] El estudio documentó gastroenteritis severa con sangrado, shock, superinfección bacteriana, además del potencial compromiso de las vías respiratorias por edema. La investigación confirmó que aunque el fruto tiene un sabor agradable inicialmente, produce ulceración oral y esofágica y edema severo tras la ingestión de cantidades mínimas.
Se han reportado múltiples casos de dermatitis severa en estudiantes que buscaron refugio bajo el árbol durante tormentas tropicales, desarrollando dermatitis y oftalmitis concurrentes por el contacto con agua de lluvia contaminada con la savia.[11] El cirujano naval William Ellis, quien acompañó al Capitán James Cook en su último viaje, documentó en el siglo XVIII que hombres que cortaron manzanillo accidentalmente quedaron ciegos durante varios días al entrar el jugo en sus ojos.[21]
Estado de conservación
A nivel internacional, la UICN clasifica a Hippomane mancinella como de Preocupación Menor (LC - Least Concern) en su Lista Roja de Especies Amenazadas desde 2018,[22] considerando que tiene una distribución muy amplia, una población grande y no enfrenta amenazas significativas actuales o futuras identificadas.
Sin embargo, en el estado de Florida, Estados Unidos, el manzanillo está listado como especie en peligro de extinción a nivel estatal.[9] Se conocen aproximadamente 20 poblaciones en Florida, la mayoría ubicadas en parques y áreas protegidas como el Parque Nacional Everglades, los Cayos de Florida y el Parque Nacional de las Islas Vírgenes.[9]
La pérdida de hábitat costero por desarrollo urbanístico y turístico representa la principal amenaza en algunas regiones, particularmente en áreas de alto valor inmobiliario cercanas a playas.[23] Paradójicamente, aunque es extremadamente peligroso, el árbol cumple funciones ecológicas importantes que justifican su conservación.
En áreas turísticas donde está presente, especialmente en el Caribe, los árboles suelen estar marcados con bandas de pintura roja en el tronco o con señales de advertencia explícitas para proteger a visitantes desprevenidos.[24] En algunos parques nacionales se han implementado programas de erradicación selectiva en zonas de alta visitación turística, equilibrando la seguridad pública con la conservación del ecosistema.
Reconocimientos y cultura popular
En 2011, el Libro Guinness de los Récords designó al manzanillo como "el árbol más peligroso del mundo"[25] debido a la severidad de sus toxinas y el peligro que representa cada parte del árbol, incluyendo el humo de su madera al quemarse.
El árbol ha aparecido en diversas obras culturales:
- En la ópera L'Africaine (1865) de Giacomo Meyerbeer, la heroína Sélika muere inhalando el perfume de las flores del manzanillo.[26]
- En el cuento "The Beckoning Hand" (1887) de Grant Allen, una hoja de manzanillo es enrollada en un cigarrillo en un intento de envenenar a una persona.[27]
- En la película Wind Across the Everglades (1958), un cazador furtivo ata a una víctima al tronco de un manzanillo, descrito como "el único árbol que graba sus iniciales en ti".[28]
- En la serie de televisión Death in Paradise (serie 13, episodio 3), una persona es asesinada mediante dosis pequeñas de veneno del árbol.
- En el programa de supervivencia Naked and Afraid, un concursante tuvo que ser evacuado tras recibir savia del árbol en los ojos.[29]
Taxonomía
Hippomane mancinella fue descrita por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum 2: 1191, en 1753.[30]
Sinonimia
- Hippomane dioica Rottb.
- Mancinella venenata Tussac[31]
Véase también
Referencias
- ↑ «World's most dangerous tree». Guinness World Records. 2011.
- 1 2 3 4 Strickland, Nicola H. (2000). «Eating a manchineel "beach apple"». BMJ 321 (7258): 514. PMID 10948018. doi:10.1136/bmj.321.7258.514.
- 1 2 3 4 5 Andreu, M.G.; Friedman, M.H. (7 de marzo de 2022). «Hippomane mancinella, Manchineel». Universidad de Florida IFAS Extension.
- 1 2 Peter Martyr d'Anghiera (1530). De Orbe Novo.
- ↑ «Hippomane mancinella». Useful Tropical Plants.
- 1 2 «Hippomane mancinella L.». Plants of the World Online, Kew Science.
- 1 2 Adolf, W.; Hecker, E. (1984). «On the active principles of the spurge family, X. Skin irritants, cocarcinogens, and cryptic cocarcinogens from the latex of the manchineel tree». Journal of Natural Products 47 (3): 482-496. doi:10.1021/np50033a015.
- 1 2 Boucaud-Maitre, D. (2019). «Severity of manchineel fruit (Hippomane mancinella) poisoning: A retrospective case series of 97 patients from French Poison Control Centers». Toxicon 161: 28-32. doi:10.1016/j.toxicon.2019.02.014.
- 1 2 3 «Manchineel - Hippomane mancinella». Florida Natural Areas Inventory. 2000.
- ↑ Rao, K.V. (1974). «Toxic principles of Hippomane mancinella». Planta Medica 25 (2): 166-171. doi:10.1055/s-0028-1097927.
- 1 2 Blue, L.M. (2011). «Manchineel dermatitis in North American students in the Caribbean». Journal of Travel Medicine 18 (6): 422-424. doi:10.1111/j.1708-8305.2011.00568.x.
- ↑ Pitts, J.F. (1993). «Manchineel keratoconjunctivitis». British Journal of Ophthalmology 77 (5): 284-288. doi:10.1136/bjo.77.5.284.
- ↑ Fitch, H.S.; Henderson, R.W. (1978). Ecology and behavior of the black spiny-tailed iguana.
- ↑ «Fastest lizard». Guinness World Records.
- ↑ «Consider: the Manchineel». 19 de abril de 2024.
- ↑ The Exploration of Florida. 1521.
- ↑ «Manchineel Tree Toxicity, Effects, and Treatment». The Tree Care Guide.
- 1 2 3 4 «The Manchineel Room». Mellerstain House.
- ↑ «Solid Manchineel Sloping Desk, Nantais Work, Louis XV Period». Proantic.
- ↑ Little, E.L.; Wadsworth, F.H. (1964). Common Trees of Puerto Rico and the Virgin Islands. USDA Forest Service.
- ↑ Ellis, William (1782). An Authentic Narrative of a Voyage Performed by Captain Cook.
- ↑ «Hippomane mancinella». IUCN Red List. 2018.
- ↑ «Threats to coastal ecosystems».
- ↑ «Manchineel». Visit Turks and Caicos Islands.
- ↑ «Most dangerous tree». Guinness World Records. 2011.
- ↑ Meyerbeer, Giacomo (1865). L'Africaine.
- ↑ Allen, Grant (1887). The Beckoning Hand and Other Stories.
- ↑ «Wind Across the Everglades». 1958.
- ↑ «Naked and Afraid incident». Discovery Channel.
- ↑ «Hippomane mancinella». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 24 de marzo de 2014.
- ↑ «Hippomane mancinella». Catalogue of Life.
Bibliografía
- Dahlgren, B. E.; Standley, P. C. (1944). Edible and Poisonous Plants of the Caribbean Region. Washington DC: US Government Printing Office.
- Porcher, F. P. (1863). Resources of the Southern Fields and Forests, Medical, Economical, and Agricultural. Being also a Medical Botany of the Confederate States; with Practical Information on the Useful Properties of the Trees, Plants, and Shrubs. Charleston: Evans & Cogswell.
- Little, E.L.; Wadsworth, F.H. (1964). Common Trees of Puerto Rico and the Virgin Islands. Washington: USDA, Forest Service.
- Adolf, W.; Hecker, E. (1984). «On the active principles of the spurge family, X. Skin irritants, cocarcinogens, and cryptic cocarcinogens from the latex of the manchineel tree». Journal of Natural Products 47 (3): 482-496. doi:10.1021/np50033a015.
- Boucaud-Maitre, D. (2019). «Severity of manchineel fruit (Hippomane mancinella) poisoning: A retrospective case series of 97 patients from French Poison Control Centers». Toxicon 161: 28-32. doi:10.1016/j.toxicon.2019.02.014.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Hippomane mancinella.- Ficha en la Lista Roja de la UICN
- Hippomane mancinella en Plants of the World Online
- Guía de la Universidad de Florida sobre el manchineel
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