Hotel Theresa
| Hotel Theresa | ||
|---|---|---|
| Hotel Theresa | ||
| Lugar inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos y Monumentos Históricos de Nueva York | ||
![]() Fachada del Hotel Theresa en Harlem. | ||
| Localización | ||
| País | Estados Unidos | |
| Localidad | Nueva York | |
| Ubicación | Manhattan | |
| Dirección |
2082-2096 Adam Clayton Powell Jr. Boulevard entre la Calle 124 y la Calle 125 10027 | |
| Coordenadas | 40°48′32″N 73°56′56″O / 40.808888888889, -73.948888888889 | |
| Información general | ||
| Estado | Convertido en edificio de oficinas | |
| Usos | Hotel-apartamento | |
| Estilo | Arquitectura de terracota ornamental | |
| Declaración | 16 de junio de 2005 y 13 de julio de 1993 | |
| Construcción | 1912-1913 | |
| Remodelación | 1966-1970 | |
| Altura | 13 pisos | |
| Detalles técnicos | ||
| Plantas | 13 | |
| Diseño y construcción | ||
| Arquitecto | George & Edward Blum | |
| Otra información | ||
| N.º de habitaciones | 300 | |
| Cierre | 1967 | |
El Hotel Theresa fue un histórico hotel-apartamento de Harlem, en el borough de Manhattan, Nueva York, considerado durante gran parte del siglo XX uno de los centros sociales más importantes de la comunidad afroestadounidense de la ciudad.[1] Fue construido entre 1912 y 1913 por los arquitectos George & Edward Blum para el empresario Gustavus Sidenberg y abrió sus puertas en 1913.[2] Durante sus primeras décadas funcionó como un hotel-apartamento de gran prestigio y fue conocido como el "Waldorf of Harlem".[3]
El edificio ocupa el frente occidental de Adam Clayton Powell Jr. Boulevard (antigua Séptima Avenida), entre las calles 124 y 125, en el corazón de Harlem.[3] Su silueta blanca, de trece pisos, y su ornamentación en terracota lo convirtieron en una de las estructuras más reconocibles del norte de Manhattan. El inmueble fue concebido como un hotel-apartamento, con suites para residentes permanentes y habitaciones para huéspedes transitorios, además de comedores, salones y servicios propios de un establecimiento de alto nivel.[3]
Entre 1913 y 1940, el hotel mantuvo una política de segregación racial y aceptó principalmente huéspedes blancos. En 1940, tras un cambio de dirección, la política se modificó y el Theresa pasó a recibir mayoritariamente clientela negra, además de contar con administración afroamericana.[2] A partir de entonces se consolidó como uno de los espacios más importantes de la vida pública negra en Nueva York, albergando artistas, deportistas, empresarios, diplomáticos y líderes políticos.[3]
Entre sus visitantes y residentes más célebres figuran Louis Armstrong, Duke Ellington, Lena Horne, Joséphine Baker, Sugar Ray Robinson, Muhammad Ali, Ray Charles, Little Richard y Jimi Hendrix.[4] También fue lugar de residencia temporal para Fidel Castro durante su visita a Nueva York en 1960, después de que el Hotel Shelburne cancelara su estadía; en el Theresa recibió además la visita de Nikita Jrushchov durante aquella semana.[2] El edificio se convirtió así en un símbolo de hospitalidad, poder comunitario y resistencia frente a la exclusión racial en el sector hotelero de la ciudad.[5]
El hotel también tuvo un papel importante en la trayectoria de Malcolm X, quien utilizó el edificio como lugar de reuniones y actividad política tras abandonar la Nación del Islam.[3] De acuerdo con la designación de monumento de la ciudad, el inmueble albergó oficinas de instituciones relevantes de Harlem, entre ellas el March on Washington Movement y la Organización de Afroamericanos Unidos de Malcolm X.[3]
Durante la década de 1960 el hotel comenzó a deteriorarse físicamente y perdió parte de su antigua importancia comercial, en paralelo a los cambios urbanos y sociales de Harlem.[3] En 1966 el inmueble fue vendido y se inició su conversión en un edificio de oficinas, proceso que culminó con su reapertura en 1970 bajo el nombre de Theresa Towers.[3] Aunque dejó de funcionar como hotel, el edificio conservó gran parte de su exterior original y continuó siendo un punto de referencia del vecindario.[3]
Arquitectónicamente, el Hotel Theresa es una de las obras más representativas de la firma George & Edward Blum, especializada en edificios de apartamentos y hotel-apartamentos de principios del siglo XX.[3] Su fachada combina ladrillo blanco y terracota blanca, con vanos rítmicos, balcones, torres salientes y remates superiores muy elaborados.[3] La Comisión de Monumentos destacó especialmente su uso inventivo de la terracota y su perfil superior con frontones prominentes, rasgos que la convierten en una de las siluetas urbanas más distintivas de Manhattan norte.[3]
El inmueble fue designado Monumento de la ciudad de Nueva York en 1993 y fue inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 2005.[3][2] Ambas designaciones reconocen tanto su valor arquitectónico como su importancia dentro de la historia social y cultural afroestadounidense de Harlem.[2]
Historia
Construcción y apertura
La idea de construir el Hotel Theresa surgió a comienzos de la década de 1910 como parte del crecimiento inmobiliario de Harlem y del aumento de la demanda de alojamiento de calidad en el sector norte de Manhattan.[3] Gustavus Sidenberg encargó el proyecto a George & Edward Blum, una firma conocida por su trabajo en edificios residenciales de gran escala y por su detallado uso decorativo de la terracota.[3] El hotel fue concebido como un gran hotel-apartamento de 300 habitaciones, diseñado para alojar tanto residentes permanentes como huéspedes temporales.[3]
La construcción finalizó en 1913 y el inmueble abrió ese mismo año.[2] Desde el principio destacó por su volumen, por la longitud de su frente sobre la avenida y por su fachada de ladrillo blanco y terracota, que lo distinguían del tejido urbano circundante.[3] El edificio incluía también un gran comedor en la parte superior, salas para banquetes y otras dependencias destinadas a la vida social y a la convivencia prolongada de sus ocupantes.[3]
Segregación y cambio de política racial
Como muchos hoteles de la ciudad en la primera mitad del siglo XX, el Theresa mantuvo una política de exclusión racial durante sus primeras décadas.[2] Esto cambió en 1940, cuando la administración reemplazó la política segregacionista por un modelo abierto a huéspedes afroamericanos y contrató personal y gerencia negros.[2] Desde entonces el hotel se convirtió en un espacio de prestigio dentro de Harlem y en un raro punto de hospedaje de alta categoría para la clientela negra en Nueva York.[3]
Centro social de Harlem
Durante las décadas de 1940 y 1950, el Theresa alcanzó su mayor influencia cultural y social.[3] El hotel funcionó como punto de encuentro para músicos, actores, deportistas, empresarios, periodistas, diplomáticos y figuras del activismo negro.[2] La prensa y la memoria popular lo describieron como el Waldorf of Harlem, en alusión al prestigio del hotel Waldorf-Astoria, pero dentro del contexto de Harlem y de la comunidad afroestadounidense.[3]
El edificio también alojó instituciones y organizaciones de Harlem. Entre ellas estuvieron la March Community Bookstore y la Organización de Afroamericanos Unidos de Malcolm X.[2] Esa función institucional reforzó su papel como lugar de reunión política e intelectual, además de hotel y centro de ocio.[3]
Fidel Castro y la proyección internacional
En septiembre de 1960, Fidel Castro se alojó en el Hotel Theresa durante su visita a Nueva York para intervenir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.[2] La estancia de la delegación cubana en el hotel se convirtió en un episodio de alto perfil internacional y reforzó la visibilidad del Theresa como espacio de resistencia simbólica frente a la discriminación de otros hoteles de la ciudad.[3] Durante esa visita también acudió al hotel Nikita Jrushchov, lo que multiplicó la atención mediática alrededor del edificio.[3]
Declive, cierre y conversión
A mediados de los años 1960 el edificio ya mostraba deterioro físico y problemas económicos, en parte por la falta de modernización y por el cambio de hábitos de la vida urbana en Harlem.[3] En 1966 se inició formalmente su transformación en un edificio de oficinas, y la reconversión interior permitió conservar el exterior histórico.[3] La nueva versión del inmueble abrió en 1970 como Theresa Towers, con oficinas, servicios y locales comerciales en la planta baja.[3]
Arquitectura
El Hotel Theresa es un edificio de trece pisos con estructura de acero y revestimiento de ladrillo blanco y terracota blanca.[3] La planta baja fue concebida como área comercial, mientras que los pisos superiores albergaban las habitaciones y suites del hotel-apartamento.[3] La composición de la fachada responde a un esquema vertical muy elaborado, con cuerpos salientes, arcos, balcones y remates superiores que producen una silueta monumental sobre la avenida.[3]
La ornamentación del edificio es uno de sus rasgos más destacados. Los Blum diseñaron piezas de terracota a medida, en lugar de utilizar ornamentos prefabricados, y recurrieron a una geometría compleja de bandas, rombos, triángulos, hexágonos y otros motivos decorativos.[3] El conjunto se completa con frontones macizos en la coronación, vanos enmarcados y una fuerte articulación de los planos de fachada, que le da al edificio una presencia visual inconfundible.[3]
En su documentación de monumento, la Comisión de Monumentos de Nueva York subrayó que el Hotel Theresa era una de las estructuras más llamativas del norte de Manhattan, precisamente por sus salientes, sus arcos y sus frontones prominentes.[3] Esa combinación de escala, ornamentación y ubicación en una esquina urbana muy visible hizo que el inmueble se convirtiera en un hito del paisaje de Harlem.[2]
Importancia cultural
El Hotel Theresa representó mucho más que un establecimiento de alojamiento. Fue, durante décadas, un escenario de interacción social y política para la comunidad afroestadounidense de Nueva York, especialmente cuando muchas instituciones del centro de la ciudad seguían imponiendo barreras raciales.[5] Su papel dentro de la red de hoteles y espacios del Green Book le dio además una importancia especial para los viajeros negros de todo el país.[5]
La visibilidad pública del edificio también se reforzó por su asociación con grandes nombres del siglo XX, entre ellos músicos de jazz, cantantes, boxeadores, líderes políticos y revolucionarios internacionales.[4] Por esa razón, el Theresa quedó ligado a la memoria de Harlem como un lugar de orgullo, prestigio y autonomía cultural.[2]
En la cultura popular
- Algunas escenas de la película Topaz de Alfred Hitchcock fueron grabadas dentro y fuera del hotel.[6]
- El edificio ha aparecido en fotografías históricas, postales y recorridos patrimoniales dedicados a Harlem y a la historia afroestadounidense de Nueva York.[7]
Galería
Vista del edificio desde la calle.
Fachada principal del Hotel Theresa.
Fotografía histórica del hotel en la primera mitad del siglo XX.
Perspectiva inferior de la fachada.
Véase también
Referencias
- ↑ Hotel Theresa (now Theresa Towers), Landmarks Preservation Commission, 13 de julio de 1993.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 Hotel Theresa, National Park Service.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 Hotel Theresa (now Theresa Towers), Landmarks Preservation Commission.
- 1 2 Hotel Theresa: the Waldorf of Harlem, Famous Hotels.
- 1 2 3 The Theresa Hotel, National Trust for Historic Preservation.
- ↑ Barry Popik: Waldorf of Harlem (Hotel Theresa, now Theresa Towers)
- ↑ Category:Hotel Theresa, Wikimedia Commons.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Hotel Theresa.- Ficha del National Park Service
- Designation report del NYC Landmarks Preservation Commission