Jerónimo de Mora

Entrada de Jesús en Jerusalén, óleo sobre lienzo, 460 x 580 cm, Zaragoza, iglesia de San Pablo. Detalle de las grisallas de una de las puertas exteriores del retablo mayor.

Jerónimo de Mora (Zaragoza c. 1560-Madrid, 1615) fue un pintor y poeta español del barroco.

Hay datos que permiten pensar que en su tiempo fue un reconocido humanista que intervino en diversas academias literarias y artísticas españolas, entre las que se encuentra la Academia de los Nocturnos de Valencia.[1]

Debió de nacer hacia 1560 y en Zaragoza donde consta que su padre, retablista, trabajaba en 1562 en la ejecución del monumento de Semana Santa de la iglesia de San Pablo.[2] Ceán Bermúdez lo supuso aprendiz de Alonso Sánchez Coello[3] y Jusepe Martínez le decía formado en Italia con Federico Zuccaro, a quien habría acompañado a Madrid para trabajar en El Escorial.[4] Mejor documentada está la relación con Juan Pantoja de la Cruz, que pudo ser quien le introdujera en la corte.[5] En cualquier caso, a comienzos del siglo XVII, se encontraba en Madrid donde en 1607 contrató la pintura al fresco de la destruida escalera de la reina del Palacio de El Pardo y el dorado de la sala de los retratos del mismo palacio, del que se hizo cargo en unión de Juan Pantoja de la Cruz y de Francisco López. El mismo pintor trató de esta obra en un memorial dirigido a Tomás de Angulo en octubre de 1613, cuando se planteó la necesidad de realizar una nueva tasación de las pinturas por desavenencias en su valoración, y en él presumía de que habiéndose encomendado a Pedro de Valencia instruir a Bartolomé Carducho y a Francisco López sobre los asuntos que debían pintar, no se hizo lo mismo con él, lo que reclamaba fuese tomado en consideración al tasar su trabajo,

porque habiendo yo revuelto toda filosofía natural y moral, para celebrar, según la doctrina de los egipcios, griegos y latinos en un jeroglífico de jeroglíficos, las buenas virtudes de la cristianísima reina y señora nuestra, doña Margarita de Austria, que está en gloria, y habiéndole yo mostrado la traza y relación de ella, el Rey nuestro Señor, por mano de Francisco de Mora, maestro mayor de las obras en aquella ocasión, sin renovarme en el hecho ni en el escrito cosa alguna aprobó y dio por muy de su Real gusto mi trabajo.[6]

En un segundo memorial, este dirigido al rey en 1613, explicaba con detalle el contenido iconográfico de lo pintado por él en la sobreescalera de la reina, pinturas destruidas, con una exhibición de sus conocimientos de mitología puestos al servicio de la celebración de la reina bajo el nombre de Palas Atenea, «diosa de la Sabiduría, de la pureza y de toda virtud».[7]

La mayoría de la pintura que de él se documenta ha desaparecido. Solo quedan con atribución segura y firmados por él (y por Antonio Galcerán) los frescos que decoran la capilla del Sagrario de la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza que, dado su deficiente estado de conservación, hubieron de ser muy restaurados ya en 1603. También con Galcerán pintó en 1596 las puertas del retablo de la iglesia de San Pablo de Zaragoza, formadas por ocho monumentales lienzos con escenas del Nuevo Testamento, las cuatro interiores en grisalla.[8][9] Se le atribuye además el cuadro del ático del retablo de la capilla del Nacimiento de la Catedral del Salvador de Zaragoza.

Fue muy elogiado en su época. Cervantes, en su Viaje del Parnaso, VII, vv. 49-54, dice de él:[10]

Jerónimo de Mora llegó en esto,

pintor excelentísimo y poeta:
Apeles y Virgilio en un supuesto;
y con la autoridad de una jineta
(que de ser capitán le daba nombre)

al caso acude y a la turba aprieta.

También Lope de Vega le dedicó versos panegíricos en La Jerusalén conquistada. En cuanto a sus coterráneos aragoneses recibió halagos de Juan de Moncayo en su Atalanta y de Juan Francisco Andrés de Uztarroz, en este caso sobre todo como poeta, en el Aganipe de los cisnes aragoneses celebrados en el clarín de la Fama:[11]

Gerónimo de Mora

cuya lira es cuidado de la Aurora,
sus métricos discantes
en su Parnaso celebró Cervantes;
y el Dios, que nació en Delos,
un Epigrama suyo de los zelos
aplaudió muchas veces en Piréne,
y su copia perene
ilustró la humildad de la Comedia,
y la grave altivez de la Tragedia,
ajustando sutiles sus primores
la dulzura, y del arte los rigores.
En la muda Poesía
mostró su heroico espíritu, y valentía
compitiendo ingenioso sus pinceles

con Parrasio, con Zeusis, con Apeles.

Referencias

  1. ↑ Morales (1980), p. 38.
  2. ↑ Morales (1980), p. 37.
  3. ↑ Ceán, t. III, p. 179.
  4. ↑ Martínez, 223.
  5. ↑ Morales (1980), p. 39.
  6. ↑ Citado en Morales (1980), p. 40.
  7. ↑ Transcripción del memorial en Morales (1980), pp. 43-46.
  8. ↑ Kalam, «La recuperación de una joya del patrimonio aragonés. Un retablo de abrir y cerrar».
  9. ↑ Morte García, Carmen, «Las pinturas de las puertas: el encargo de la obra», Aragón, SIPA, junio, 2015, nº 378, pp. 11-13.
  10. ↑ Miguel de Cervantes, Viaje del Parnaso, VII, vv. 49-54.
  11. ↑ Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Aganipe de los cisnes aragoneses celebrados en el clarín de la fama, Zaragoza, Comas hermanos, 1890. Es reimpresión de la ed. de Ignacio de Asso (Amsterdam, 1781). Ed. digital a cargo de Manuel José Pedraza Gracia, José Ángel Sánchez Ibáñez y Luis Julve Larraz, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 1999.

Bibliografía

Enlaces externos