Olalla (cuento)

Olalla
de Robert Louis Stevenson

Portada de la primera edición de The Merry Men and Other Tales and Fables impresa por Chatto & Windus 1887.
Género Cuento
Edición original en inglés
Editorial Chatto & Windus
País Reino Unido
Fecha de publicación 1887
Texto original The Merry Men and Other Tales and Fables/Olalla en Wikisource
Edición traducida al español
Título El fantasma de Janet, Olalla, y otras narraciones
Editorial Fontamara, S.A.
Fecha de publicación 1983
Páginas 144

«Olalla» es un cuento del novelista, poeta, ensayista y escritor de viajes Robert Louis Stevenson. Se publicó por vez primera en el número navideño de 1885 de The Court and Society Review, luego volvió a aparecer en 1887 como parte de la colección The Merry Men and Other Tales and Fables («Los hombres alegres y otros relatos y fábulas»). Se ambienta en España durante la guerra de la Independencia.

La historia se basa en un sueño que tuvo Stevenson y en su ensayo de 1888 «Un capítulo sobre sueños» describe las dificultades que tuvo al encajar su visión en un marco narrativo.[1] Stevenson escribió la historia al mismo tiempo en que revisaba las pruebas de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (publicado en 1886).[2]

Sinopsis

La historia se narra en primera persona por un soldado escocés sin nombre. Se está recuperando de sus heridas en un hospital español, donde su médico le sugiere que vaya a pasar un tiempo con una familia local, pero con la condición de que siga siendo un extraño para ellos. La familia, de origen noble, está formada por una madre, un hijo (Felipe), y una hija (Olalla). El escocés es bienvenido por el hijo y empieza una amistad casual con la madre. A ambos se los describe como «estúpidos» y «perezosos», pero el narrador enfatiza el placer simple que supone su compañía. El narrador se obsesiona con un retrato que hay en su habitación, supuestamente de una joven que murió hace mucho tiempo.

Pasa el tiempo sin que conozca a Olalla y cuando ella aparece, finalmente, el protagonista se enamora desesperadamente de ella (en gran medida, debido a lo mucho que se parece al retrato, y ella le corresponde. Reconoce un extraordinario intelecto en la joven y expresa el deseo de llevársela lejos de ese decadente hogar de su familia. Se confiesan su amor, pero Olalla le insta a que se marche, conservando siempre un buen recuerdo de ella. Él se niega, y durante la noche, él rompe la ventana intentando abrirla mientras está distraído. El cristal roto le corta la muñeca y él recurre a la madre de Olalla para que lo ayude. A la vista de su herida, ella salta sobre él y lo muerde. Felipe llega a tiempo de separarlo de su madre y Olalla le cura las heridas.

El narrador se marcha de la residencia muy poco tiempo después, pero se queda un poco en una ciudad cercana. Un día, empieza a conversar con un arriero retirado y le pregunta sobre la historia de la casa de Olalla. El arriero le cuenta cómo, hace años, su compañero fue atraído a la casa por una mujer misteriosa, en mitad de una tormenta, y posteriormente ya no se le volvió a ver. Más aún, según él, la casa quedó abandonada hace mucho tiempo.

El narrador se sienta en una colina, junto a una efigie de Cristo crucificado cuando encuentra a Olalla por última vez. Le dice «Todos somos como Él», y afirma que existe en todos nosotros «una chispa de divinidad». Y añade: «Tenemos que sufrir, como el, hasta que venga la mañana trayéndonos la paz». En este momento, el narrador se marcha, mirando hacia atrás sólo una vez, para ver a apoyada en el crucifijo.

La tradición gótica

«Olalla» contiene muchos de los elementos característicos de la ficción gótica. Hay una familia muy orgullosa de su pasado, ahora en decadencia, una casa solitaria en un ambiente de montañas y la preocupación por la muerte y la decadencia. Stevenson también se centra en el tema de la herencia, demostrado por un retrato de familia con el cual Olalla tiene un inquietante parecido. Este era un recurso muy popular en lo gótico, al cual recurre con éxito Sheridan Le Fanu en su cuento «Carmilla» y por Sir Arthur Conan Doyle en la novela de Sherlock Holmes El sabueso de los Baskerville. La herencia y la decadencia no puede sino recordarnos a Edgar Allan Poe y su obra «La caída de la casa Usher».[cita requerida]

«Olalla» se ha interpretado de manera diversa, como una historia vampírica[1][2][3] y contiene algunos tópicos familiares, como el cabello pelirrojo de Olalla y su madre y sus voces graves. Sin embargo, esta interpretación es ambigua. Muchos vampiros en la ficción no pueden salir durante el día, pero eso no es cierto en todos los casos, como ocurre con Carmilla en la historia de Le Fanu, que puede salir de día. El cristianismo de Olalla también entra en conflicto con las convenciones típicas. La historia contiene poco de estas convenciones, pero entonces no eran tan universales en la ficción de vampiros.

La escena en la que el escocés se corta profundamente la mano y le ataca la madre de Olalla, de una manera bastante histérica de beber sangre, desde luego insinúa profundamente el vampirismo. Sin embargo, la historia deja claro que el narrador considera esto como un comportamiento animal bastante básico, y no le atribuye ninguna causa sobrenatural.

Enalces externos

Referencias

  1. 1 2 Melville, David. ««Tempting the Angels: 'Olalla' as Gothic Vampire Narrative»». The Bottle Imp. Consultado el 12 de noviembre de 2016.
  2. 1 2 «Robert Louis Stevenson and the Strange Case of the Spanish Vampire - English and Drama blog». blogs.bl.uk. Consultado el 12 de noviembre de 2016.
  3. ↑ Wasson, Sara-Patricia (2010). «Olalla's legacy: twentieth century vampire fiction and genetic previvorship.». Napier University Research Repository. Consultado el 12 de noviembre de 2016.