Plan Palacios

El arquitecto Antonio Palacios.

El Plan Palacios, denominado oficialmente Plan de Extensión y Reforma Interior de Vigo, fue un proyecto urbanístico elaborado por el arquitecto Antonio Palacios para la ciudad de Vigo (Galicia, España). Fue firmado el 1 de diciembre de 1932 y aprobado por el ayuntamiento el 26 de enero de 1934, aunque nunca llegó a ejecutarse y fue finalmente descartado en febrero de 1937.[1]

El proyecto, influido por las tendencias de la época como el art déco monumental o el brutalismo de Le Corbusier, proyectaba una gran avenida desde el monte del Castro hasta el mar, imaginándola como la sede del futuro gobierno gallego.

El Plan Palacios distribuía la ciudad en varias zonas: una zona industrial, una zona portuaria, una zona pesquera y una zona balnearia, así como una zona administrativa de la que partía una gran avenida que desembocaba en la estación marítima, formando la Gran Vía Atlántica.

El plan también contemplaba la eliminación del casco viejo, la triplicación de las zonas verdes, y el desarrollo de Coia como barrio residencial de casas y edificios de poca altura.[2] Según el arquitecto porriñés, el plan pretendía convertir Vigo en la “Barcelona del Atlántico”.[3] Fue el primer plan urbanístico gallego que contempló una actuación supramunicipal.

Contexto urbanístico

El monte del Castro se alza en medio de la ciudad, ofreciendo vistas panorámicas de la urbe y de la ría de Vigo, pero condicionando la organización urbana por encontrarse en esa ubicación.

El monte del Castro se erige en medio de la ciudad, ofreciendo vistas panorámicas de la urbe y de la ría de Vigo, pero condicionando su organización urbana por encontrarse en esa localización.

La situación de la ciudad al pie del monte del Castro originó una barrera urbana para su desarrollo. Así, la accidentada orografía y la morfología irregular que abarca más de un tercio del municipio, con grandes pendientes y desniveles, ha sido durante siglos un reto a la hora de articular la ciudad.

El crecimiento urbano de Vigo fue, por otra parte, rápido y caótico, pasando de ser apenas una villa marinera en el siglo XVII a convertirse en una pujante ciudad industrial en los siglos XIX y XX, lo que llevó a Vigo incluso a ser capital de la provincia entre 1821 y 1823, así como en 1840.

Entre 1900 y 1910, la ciudad duplicó su población; su puerto comenzaba a desarrollarse, y el ferrocarril ya había llegado hacía casi 40 años, atrayendo a numerosos empresarios ligados a la industria del mar, los astilleros y el sector servicios.

El propio Antonio Palacios definió a Vigo como una “ciudad imán”, que atraía inversores y empresarios, así como una gran emigración del entorno, en un contexto de fuerte éxodo rural.[4]

En 1907 se aprobó un plan urbanístico ideado por Ramiro Pascual, que serviría como una de las bases del plan de Palacios. Así, se creó un ensanche que modificó el casco antiguo y dio lugar a tres calles paralelas al mar. Más allá de este proyecto, el resto del crecimiento urbano continuó siendo anárquico, desorganizado y sin ningún tipo de planificación pública.[5]

El puerto y la red de tranvías se desarrollaron al margen de la planificación urbana de la ciudad, y las ordenaciones urbanísticas aprobadas en 1926, lejos de restringir la proliferación de edificaciones privadas, la protegieron.

La necesidad del plan

En la década de 1920 se produjo en la ciudad una crisis económica en el contexto de una crisis global que afectaba a las importaciones de carbón y otros materiales imprescindibles para la industria local de la época, así como un deterioro en las comunicaciones tanto terrestres como marítimas: el puerto apenas se adecuaba al crecimiento de la ciudad, y las comunicaciones por tierra con otras ciudades gallegas y de la península eran lentas e ineficientes.

Castillo de San Sebastián.

En este sentido, el historiador y geógrafo vigués Xosé Manuel Souto González recogía las demandas de la sociedad viguesa de un plan que se adaptara a las necesidades urbanísticas de la villa olívica:

“La economía decae [...] la crisis afecta al movimiento mercantil portuario vigués, dependiente de las grandes compañías extranjeras. En ese contexto surge el plan de Antonio Palacios, que es la respuesta culturalista a los deseos de la burguesía viguesa por crear la gran ciudad del Atlántico.”
Xosé Manuel Souto González

Cronología

El 15 de agosto de 1930, Vigo superaba los 65 000 habitantes en el padrón, presentando una tasa de crecimiento del 29%. Las normas de la época obligaban a los dirigentes de la urbe a desarrollar un Plan de Extensión y Reforma del Interior de la Ciudad.

En 1908, Palacios presentó por primera vez sus proyectos sobre la urbanización de Vigo a un grupo de vigueses que querían celebrar la “Exposición de las Industrias del Mar”. En 1919, el arquitecto terminó su primer estudio sobre la urbanización de la ciudad y lo presentó los días 13 y 16 de septiembre de ese mismo año, dentro de un ciclo de conferencias organizado por la sociedad La Oliva.

Recogida de algas en la ribera del Berbés de Vigo, 1892, Museo Carmen Thyssen de Málaga.

En 1919, Palacios presentó un boceto o anteproyecto, y en diciembre de 1932 se entregó el proyecto definitivo.[6]

Aspectos fundamentales del plan

Plano comarcal

Palacios concibió la ciudad de Vigo de manera integrada con las comarcas de su entorno, es decir, lo que hoy correspondería con los municipios de Redondela, Porriño, Mos, Gondomar, Cangas, Moaña, Vilaboa, Baiona y Bueu.[7]

El desarrollo de este tejido interurbano se basaba en el concepto de ciudad jardín de Ebenezer Howard.[8]

“...Las provincias gallegas constituyen inmensas ciudades-jardín, pues los caseríos se extienden indefinidamente por los campos y las montañas, viviendo así el 75 % de la población en áreas rurales y solo el 25 % restante en la ciudad. De este modo se explica que, siendo la provincia de Pontevedra una de las de mayor densidad de población de España, no posea por ahora ninguna ciudad de la importancia de Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia.”

Así, Palacios estableció a Vigo y Lavadores como el centro o imán de las ciudades jardín, con hasta 20 ciudades satélite en un radio máximo de 15 km².

Sin embargo, el plan de Palacios de ciudades jardín encajaba poco con la dispersión territorial del entorno. De hecho, la organización comarcal se correspondía mejor con el modelo de ciudad lineal de Arturo Soria.[9]

Red de transporte

Palacios diseñó dos estrategias para las comunicaciones terrestres: una comarcal y otra para el interior de la ciudad, ambas opuestas.

A nivel comarcal, para la conexión con los núcleos satélite, creó un sistema radial con arcos o anillos entrelazados formando una cintura, similar al plan diseñado por Zuazo y Jansen para Madrid. La particularidad de estas conexiones, según el arquitecto, era la combinación de vías terrestres y marítimas.

Edificio El Moderno en una postal de 1925 de Hauser y Menet.

Para el interior de la ciudad, Palacios concibió un sistema lineal siguiendo la línea del litoral, cortado por calles paralelas en sentido oblicuo, con el fin de reducir la pendiente. Las vías litorales seguían en parte el trazado del ensanche de Ramiro Pascual, con un recorrido sinuoso y serpenteante.

Palacios planificó tres grandes vías: la Gran Vía Atlántica, que conectaba toda la zona litoral; la Vía Céltica, en la ladera intermedia; y la Vía Cornisa, en la parte alta de la ciudad. También contempló la creación de un nodo administrativo donde se alojarían sedes del gobierno y otras administraciones, bajo la denominación de Calle Galicia.

Las vías tendrían un ancho de entre 35 y 50 metros, y diferentes alturas en función del tipo de tráfico (automóvil, pesado, peatonal o portuario), tal como defendía Le Corbusier con la zonificación funcional por alturas.

En cuanto al transporte no motorizado, Palacios propuso la creación de una red subterránea de trenes y metro, así como un funicular subterráneo bajo la Calle Galicia, complementado con un sistema de buses y trolebuses en el centro, y una red de embarcaciones de vapor en el litoral. Finalmente, planteó una estación marítima y una red de trenes de alta velocidad que conectarían Vigo con París y Lisboa.[10]

Zonificación

Palacios defendía la zonificación funcional de la ciudad según el modelo de Le Corbusier, dividiendo Vigo en las siguientes áreas:

Área marítima

I. Industrias conserveras, puerto franco y astilleros.

II. Zona comercial.

III. Zona de cabotaje.

IV. Zona de viajeros.

V. Zona pesquera.

VI. Zona de balneario.

Área interior

VII. Zona administrativa.

VIII. Zona comercial y de viviendas.

IX. Zona universitaria.

X. Zona médico-sanitaria.

XI. Zona ferroviaria

Área de extensión

XII. Zona obrera (casas económicas).

XIII. Zona residencial (barriadas jardín).

XIV. Zona militar y jurídica.

XV. Espacios libres (zonas verdes).

Referencias

  1. ↑ Teo de Andrés, José (14 de noviembre de 2021). «La ciudad de Vigo que proyectó Palacios». Atlántico Diario (Rías Baixas Comunicación). Consultado el 1 de noviembre de 2025.
  2. ↑ Rodríguez Sotelino, Begoña (9 de octubre de 2021). «Cómo sería Vigo con el Plan Palacios». La Voz de Galicia. Consultado el 1 de noviembre de 2025.
  3. ↑ Pérez, Samuel (15 de enero de 2022). «Cando o arquitecto Antonio Palacios quixo facer de Vigo a “Barcelona do Atlántico”». Historia de Galicia (en gallego). Consultado el 1 de noviembre de 2025.
  4. ↑ Gómez, Hilda (27 de marzo de 2021). «Los arquitectos que cambiaron Vigo». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 28 de marzo de 2021.
  5. ↑ Penelas, Sandra (9 de octubre de 2021). «Luces y sombras del Vigo trazado por Palacios». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 1 de noviembre de 2025.
  6. ↑ Fraga, Salvador (20 de octubre de 2024). «Relectura del Plan Palacios». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 21 de octubre de 2024.
  7. ↑ Torres Carbajo, Fernando (13 de febrero de 2016). «El Plan Palacios: Vigo tuvo una oportunidad». VigoÉ. Consultado el 1 de noviembre de 2025.
  8. ↑ Redacción Vigo (13 de marzo de 2021). «Antonio Palacios, el forjador del paisajismo urbano». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 14 de marzo de 2021.
  9. ↑ Garrido Triñanes, Mateo (20 de octubre de 2024). «José López Campos: «Su estilo tan singular es hoy una referencia incuestionable»». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 21 de octubre de 2024.
  10. ↑ Martínez-Almeida, José Luis (20 de octubre de 2024). «La huella imborrable de un gallego universal». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 21 de octubre de 2024.

Bibliografía

Enlaces externos