Poni de Assateague
| Poni de Assateague | ||
|---|---|---|
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| Región de origen | Estados Unidos | |
| Tipo | raza de caballo | |
El poni de Assateague, también conocido como caballo de Chincoteague, es una manada salvaje estadounidense que habita en la isla Assateague, entre los estados estadounidenses de Virginia y Maryland.[1] La raza se hizo famosa gracias a las novelas Misty de Chincoteague, escritas por Marguerite Henry y publicadas por primera vez en 1947. Aunque se les conoce popularmente como ponis de Chincoteague, estos ponis salvajes viven en la isla de Assateague, propiedad del gobierno estadounidense y dividida por una valla en la frontera entre Maryland y Virginia. Una manada de unos 150 ponis se mantiene en el lado de Virginia de la valla, y 80 en el lado de Maryland.
Las dos manadas son gestionadas por agencias distintas. La manada de Maryland (conocida en la documentación del Servicio de Parques Nacionales como caballos de Assateague) vive en la Reserva Nacional Costera de la Isla Assateague. Generalmente se les trata como animales salvajes, sin recibir más ni menos asistencia que a cualquier otra especie de la isla, salvo tratamientos anticonceptivos para controlar la sobrepoblación. Por su parte, la manada presente en el lado de Virginia (conocida como ponis de Chincoteague) vive en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Chincoteague y pertenece a la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague. Los ponis de Virginia reciben inspecciones veterinarias dos veces al año, que los preparan para convivir con la población equina doméstica en el caso que se vendieren en subastas. Si bien solo unos 300 ponis salvajes viven en la Isla Assateague, ortos 1000 aproximadamente viven fuera de la isla, habiendo sido comprados o criados por propietarios privados.
Características
Los chincoteagues tienen un promedio de alrededor de 13.2 manos en su estado salvaje, pero crecen hasta al menos 14.2 manos (58 pulgadas, 147 cm) al ser domesticados y proporcionados de una mejor nutrición. Generalmente pesan alrededor de 850 libras (385,6 kg). En la raza se encuentran todos los colores sólidos, así como los patrones pintos.[2] Los caballos con coloración pinto tienden a venderse por más dinero en las subastas anuales.
Los poni chincoteagues de la isla se alimentan de plantas y arbustos de marisma salina. Esta fuente de alimento de baja calidad (y a menudo escasa estacionalmente), combinada con la endogamia descontrolada, creó una propensión a defectos de conformación entre las nuevas generaciones de los chincoteagues; a finales del siglo XIX y principios del XX se empezaron a introducir nuevas líneas de sangre. Debido a la incorporación de líneas de sangre externas a la manada de Chincoteagues, existe cierta variación en sus características físicas. En general, la raza tiende a tener un perfil facial recto o ligeramente cóncavo, con una frente ancha y garganta y cuello refinados. Los hombros están bien angulados, las costillas bien arqueadas, el pecho ancho y la espalda corta con lomos anchos. La grupa es redondeada, con una cola gruesa y de inserción baja. Las patas de la raza tienden a ser rectas, con huesos buenos y densos que las hacen sólidas y robustas.[3]
Los chincoteagues domesticados se consideran animales inteligentes y complacientes.[4] Se les considera fáciles de entrenar y se utilizan como ponis de caza, de tiro y de paseo.[3] En términos de salud, generalmente son resistentes y fáciles de mantener (capaces de vivir con poca comida).[4] A finales del siglo XIX, un autor elogió sus "buenos modales y disposición gentil" al relatar la historia de un poni que fue montado una distancia de alrededor de 1000 millas (1609,3 km) en 34 días por un hombre con equipo, una carga que pesaba alrededor de 160 libras (72,6 kg) —el poni pesaba aproximadamente 500 libras (226,8 kg).[5]
Historia

Según la leyenda, los ponis de Assateague descienden de caballos españoles que naufragaron frente a la costa de Virginia en América del Norte, en su camino a Perú en el siglo XVI.[6] Otra versión sostiene que descienden de caballos abandonados en la isla por piratas en su paso por el Atlántico. Otras pruebas apuntan a que sus antepasados fueron caballos traídos a las islas en el siglo XVII por agricultores procedentes del continente. El ganado en las islas no estaba sujeto a impuestos ni a leyes de cercado, por lo que muchos animales, incluidos cerdos, ovejas, vacas y caballos, fueron traídos a las islas.[3]
Mientras que el Servicio de Parques Nacionales sostiene la teoría de que los caballos fueron traídos a la isla en el siglo XVII,[7] la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague, propietaria de los ponis en el lado de Virginia de Assateague,[7] argumenta que la teoría del naufragio español es la correcta.[8] Establecen que los caballos eran demasiado valiosos en el siglo XVII como para haber sido dejados en libertad en la isla, y afirman que hay dos galeones españoles hundidos frente a la costa de Virginia que respaldan la teoría.[4] La Asociación Nacional de Ponis de Chincoteague también promueve la teoría del naufragio.[9] Según esta teoría, cien ponis fueron embarcados en un navío procedente de la región de Panamá. Las minas de la zona estaban siendo clausuradas debido a una rebelión entre los indígenas nativos, y los ponis regresaban por mar a su lugar de origen para trabajar en las minas de España. Los ponis trabajaban junto con esclavos españoles en la extracción de oro y plata. Para evitar que entraran en pánico mientras eran descendidos al interior de las minas, los ponis fueron cegados. El barco naufragó durante una tormenta frente a las costas de Maryland. Con el mar rompiendo sobre ellos, los ponis ciegos lograron de algún modo abrirse paso fuera del navío siniestrado y nadaron instintivamente, impulsados por el oleaje, hacia la orilla.[10]
En 2022, un estudio de ADN de un diente de caballo español de 500 años de antigüedad de Puerto Real (Vieques), Puerto Rico,[8] indicó que su pariente genético más cercano era el poni de Chincoteague, lo que podría respaldar la teoría de que los ponis descienden de la raza española colonial.[11][12]

A principios del siglo XX, se decía que los ponis de Assateague habían estado en las islas desde mucho antes de la Revolución Americana, y en ese entonces se les describía como diminutos, pero muchas de ellas de perfecta simetría y extraordinarias capacidades de acción y resistencia. A principios del siglo XIX, el gobernador de Virginia, Henry A. Wise, publicó lo que un autor llamó el "primer testimonio impreso" sobre los caballos de Chincoteague.[13] En 1835, comenzó la práctica de la captura de ponis, cuando residentes de la localidad reunieron a varios ponis y los trasladaron al continente. En 1924, la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague celebró el primer "Día de la Captura de Ponis" oficial, donde se subastaron ponis para recaudar fondos para equipos contra incendios. Algunos ponis jóvenes se mantienen para su domesticación, como entrenamiento, monta y trabajo general de doma, y muchos ponis terminan convirtiéndose en animales amados y obedientes. El evento anual ha continuado de la misma manera casi ininterrumpida hasta el presente.
Durante la década de 1920, antes de que los rebaños fueran gestionados por diversas agencias, se encontraron muchos defectos de conformación, consecuencia de la endogamia descontrolada. Algunos de los síndromes incluían patas deformes, pechos estrechos, huesos débiles y falta de peso que aquejaban a la raza, con muchos animales atrofiados que no crecían más de 12 manos. Esto se debió en parte a la escasez y mala calidad del alimento disponible en las islas, aunque este hábitat hostil también permitió que solo sobrevivieran los ponis más resistentes y adaptables. Se añadió sangre de poni galés y poni de Shetland para mejorar la raza. Se introdujeron caballos con pelaje pinto para dar a la manada sus patrones distintivos comunes y contribuir al fenotipo más equino de la raza.[6] En 1939 se incorporaron veinte Mustangs propiedad de la Oficina de Administración de Tierras.[14][15] Se añadió sangre árabe con la esperanza de aportar refinamiento y altura a la raza, así como aumentar la longitud de sus patas.[3]
El poni de Assateague tiene una historia similar a la del caballo Shackleford Banker, que proviene de los bancos de Shackleford, frente a la costa de Carolina del Norte. Sin embargo, la población de Shackleford es más aislada, sin que se haya añadido sangre externa a la manada.[3]: 324
La isla misma también ha sufrido cambios. En un tiempo, la isla estaba conectada al punto más meridional de Fenwick Island. En agosto de 1933, el huracán Chesapeake-Potomac de 1933 creó una ensenada al sur de Ocean City, Maryland,[16] separando las dos masas de tierra. Después de la tormenta, se construyó un sistema permanente de espigones artificiales para preservar la ensenada como canal de navegación.[17] Como resultado de que los espigones interrumpieran el movimiento de arena en la zona, la isla se ha desplazado hacia el oeste, y las dos masas de tierra ahora están a más de 1 kilómetro (0,6 mi) aparte.[16]
Corral de ponis y subasta

En 1835 apareció la primera descripción escrita del «pony penning» (la redada de ponis), aunque la práctica de reunir el ganado en la isla ya existía desde muchos años antes. Inicialmente, los animales sin dueño eran marcados para acreditar su propiedad por parte de grupos de colonos. Para 1885, el evento se había convertido en un día festivo, y se celebraban dos jornadas de redadas de caballos y ovejas en las islas de Assateague y Chincoteague.[1] Si bien la población de ovejas disminuyó con el paso del tiempo, la población de ponis aumentó.[1]: 287–290
En 1909, el último miércoles y jueves de julio fueron designados como los días anuales para el encierro de ponis en las islas Assateague y Chincoteague. Sin embargo, a principios de los años 1920, gran parte de la isla Assateague fue adquirida por un agricultor adinerado, lo que obligó a muchos colonos a trasladarse a la isla Chincoteague y requirió un cambio en el formato del encierro de ponis.
Para 1923, todas los sectores del encierro de ponis, excepto la propia recogida, se habían trasladado a la isla de Chincoteague, y los ponis fueron transportados en camión durante los dos primeros años antes de que comenzara la travesía anual a nado.[18] A principios del siglo XX, la isla de Chincoteague se había consolidado como un paraíso turístico y deportivo, y en 1922 se completó una calzada que la conectaba con la parte continental de Virginia. Tras dos incendios que asolaron la isla de Chincoteague ese mismo año, se fundó la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague. Posteriormente, en 1924, se celebró el primer Día Oficial del Encierro de Ponis, donde los potros fueron subastados a un precio de entre 25 y 50 dólares cada uno para recaudar fondos para equipos contra incendios. El Día del Encierro de Ponis se ha celebrado anualmente desde entonces, con la excepción de 1942, 1943 y 2020 por la pandemia de COVID-19.[3]
Unos 50.000 visitantes se reúnen el último miércoles de julio para ver cómo los jinetes a caballo traen la manada de ganado desde Assateague y la hacen nadar a través del canal hasta la isla de Chincoteague.[19] La travesía a nado dura de cinco a diez minutos, con el jinete y los observadores presentes dispuestos para ayudar a los caballos, especialmente a los potros, que pueden tener dificultades con el cruce.[3] Antes de la travesía a nado, se evalúa la manada y las yeguas en las últimas etapas de gestación y las que tienen potros muy pequeños se separan de la manada para ser transportadas en remolque entre las islas. Durante la travesía, algunas yeguas lactantes se ven afectadas por hipocalcemia, que es tratada por veterinarios.[20] Los potros más grandes se subastan al día siguiente y la mayoría de la manada, incluidos los potros jóvenes, regresa a Assateague el viernes.[3]
En 2015, el precio más alto pagado por un poni fue de 25 000 dólares, y el más bajo fue de 500 dólares. Algunos ponis se compran bajo condiciones de "recompra", en las que el comprador dona el dinero al departamento de bomberos pero permite que el poni sea puesto de nuevo en liberad en la isla Assateague.[21]
De 2020 a 2021, la subasta anual de ponis de Chincoteague se realizó en línea debido a la pandemia de COVID-19, y la natación de ponis se canceló por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.[22] La subasta en línea de 2020 recaudó $388,000 con la venta de 68 ponis. En la subasta en línea de 2021, 75 ponis, incluyendo 10 recompras, se subastaron por $416,950. La subasta volvió a realizarse de manera presencial en 2022 y recaudó un récord de $450,200 con la venta de 63 ponis, incluyendo 10 recompras. Los precios promediaron alrededor de $7,000 por poni, con precios que aumentaron hasta $32,000 para el precio más alto pagado por un poni, y $2,500 para el precio más bajo.[23]
Gestión de rebaños

Toda la isla de Chincoteague se encuentra dentro del estado de Virginia, mientras que la isla de Assateague está dividida entre dos estados: el sector norte, de mayor tamaño se ubica en Maryland y una sección sur más pequeña en Virginia. Dos manadas distintas de ponis viven en la isla de Assateague, separadas por una valla que recorre la frontera entre Maryland y Virginia. Aunque descienden del mismo linaje original, los ponis salvajes de Maryland se llaman "caballos de Assateague" y están bajo el cuidado del Servicio de Parques Nacionales.
Los ponis salvajes de Virginia se llaman "ponis de Chincoteague" y son propiedad del Departamento de Bomberos Voluntarios de Chincoteague.[7] En 1943, el gobierno federal compró toda la isla y la dividió en dos áreas protegidas: la Reserva Nacional Costera de la Isla Assateague en Maryland y el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Chincoteague en Virginia.[24] La sección de Maryland del sector Assateague también contiene el Parque Estatal de Assateague, donde se permite que los ponis deambulen libremente. En esa ubicación, el estado tiene poca participación en su manejo, aparte de la inmunocontracepción.[25]
Los ponis salvajes de ambas manadas se separan en pequeños grupos, la mayoría de los cuales consisten en un semental, varias yeguas y sus respectivos potros.[26] Los ponis de Assateague tienen una dieta que consiste principalmente en esparto, una hierba tosca que crece en marismas salinas, que constituye alrededor del 80 por ciento de su alimento. Esta dieta se complementa con otra vegetación como escaramujos, mirto, zarzaparrilla, hierba de playa americana, algas marinas y hiedra venenosa. Los ponis de Chincoteague, por su parte, requieren hasta el doble de agua que la mayoría de los caballos debido a la salinidad de su dieta.[26] La gran cantidad de agua que beben contribuye a que muchos ponis parezcan hinchados o gordos.[27]
Manada de Maryland

La manada del estado de Maryland, a menudo llamada manada de Assateague, es propiedad del Servicio de Parques Nacionales, que también se encarga de su gestión. Su presencia en un área relativamente pequeña y naturalmente confinada la ha convertido en un lugar ideal para su estudio científico. Desde finales de la década de 1970, los científicos han utilizado la manada para realizar estudios sobre el comportamiento de los caballos salvajes, su estructura social, su ecología, la administración remota de anticonceptivos y las pruebas de embarazo, así como los efectos de la intervención humana en otras poblaciones de animales salvajes. Existen pocas poblaciones de fauna silvestre de cualquier especie en todo el mundo que hayan sido estudiadas con tanto detalle y durante un período tan prolongado como la manada de ponis Chincoteague de Maryland.[28]
El número de cabezas de la manada aumentó de 28 a más de 165 entre 1968 y 1997, pero el sobrepastoreo afectó negativamente su entorno. Para controlar el número de cabezas, se han empleado anticonceptivos no hormonales de larga duración, que han demostrado una eficacia del 95% en un ensayo de campo de siete años.[3] El uso de anticonceptivo, que comenzó a utilizarse a nivel de gestión en 1995, aunque ya se usaba en menor cantidad desde 1989, también ha demostrado ser eficaz para mejorar la salud y aumentar la esperanza de vida de las yeguas mayores al eliminar el estrés relacionado con el embarazo y la lactancia. Desde 1990, la salud general de la manada ha mejorado, la mortalidad temprana se ha visto reducido, encuentrandose ahora ponis de mayor edad, muchos de ellos mayores de 20 años e incluso algunos mayores de 25. Ningún caballo ha resultado herido durante los tratamientos administrados con dardos, aunque existe una tasa de abscesos del 0,2 % en el lugar de la inyección, que normalmente cicatriza en dos semanas. A cada yegua de entre dos y cuatro años se le administran anticonceptivos, y el tratamiento se suspende para dar suficiente tiemop a ciertas yeguas a concebir cría. Una vez que ha parido suficientes potros para estar bien representada genéticamente en la manada, se la incluye en un plan de tratamiento anual hasta su muerte.[29] Tras la introducción del anticonceptivo, el número de cabezas de ganado siguió aumentando hasta alcanzar un máximo de 175 entre 2001 y 2005, pero luego descendió significativamente hasta alrededor de 130 en 2009. En 2009, un estudio determinó que la diversidad del ADN mitocondrial en el rebaño era bastante baja, muy probablemente debido a su aislamiento, pero que su diversidad genética nuclear se mantenía en un nivel similar al de las razas del continente.[28]
Aparte de los anticonceptivos y el tratamiento en casos de emergencia, los ponis de la manada de Maryland son tratados como cualquier otro animal salvaje, sin que los empleados del Servicio de Parques les presten atención especial. Se cree que es probable que la manada de Maryland sea portadora de anemia infecciosa equina (AIE); sin embargo, se les mantiene en cuarentena, ya que no se permite montar ni acampar con caballos de propiedad privada a lo largo de la costa continental durante la temporada de insectos, que se extiende desde mediados de mayo hasta octubre.[4] Debido a que son tratados como animales salvajes, los ponis de la manada de Maryland pueden ser agresivos, y se han reportado casos de ellos destrozando tiendas de campaña y mordiendo, pateando y derribando a los visitantes. En 2010, después de un aumento en los incidentes de mordeduras, el Servicio de Parques Nacionales implementó nuevas medidas para educar a los visitantes sobre los ponis. Estas medidas incluyeron nueva información de seguridad en folletos e implementación de distancias de observación recomendadas entre los visitantes y los ponis. También existe cierto peligro para los ponis por parte de los visitantes: algunos ponis se han enfermado por haber sido alimentados con comida humana inapropiada, y en promedio un poni de Maryland muere atropellado por un automóvil cada año. Desde 1991 existe una "Patrulla de Ponis", donde voluntarios en bicicleta recorren la isla, informando a los visitantes sobre los animales.[30]
Manada de Virginia

La manada de Virginia, a menudo llamada manada de Chincoteague, es propiedad de la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague, que también se encarga de su gestión. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (FWS) permite que los ponis vivan en el sector Assateague bajo un permiso especial de pastoreo, lo que autoriza la presencia de aproximadamente 150 ponis adultos en el sector del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Chincoteague.[7][31]
Cada año nacen entre 60 y aproximadamente 70 potros en la manada de Chincoteague. Los corrales anuales de ponis se utilizan para mantener el tamaño de la manada en alrededor de 150 individuos.[3] Desde 1943, las agencias gubernamentales han estado trabajando en la isla para proteger y aumentar la población de aves acuáticas, y sus esfuerzos a veces han puesto en peligro a la manada de Chincoteague. Debido a la colocación de cercas por parte del FWS, se ha reducido la cantidad de tierra disponible para el pastoreo de los ponis. Las cercas también les impiden llegar al mar, donde solían ir para escapar de los insectos peste, incluidos los mosquitos. En 1962, varios ponis quedaron atrapados en un recinto por la crecida del agua y murieron al ser arrastrados al mar durante una tormenta.[6] A diferencia de la manada de Maryland, los ponis del lado de Virginia de la isla están cercados para evitar accidentes automovilísticos y disuadir a los visitantes de alimentarlos.[27]
A finales del siglo XX, algunos ponis que habían sido vendidos previamente en subasta fueron devueltos a la isla Assateague cuando la población amenazaba con caer por debajo de los números previstos debido a la gran cantidad de muertes por tormentas y otros problemas realcionados a su hábitat.[26] Desde 1990, los ponis de la manada de Virginia se reúnen dos veces al año para recibir tratamiento veterinario, que incluye desparasitación y vacunación contra enfermedades como la rabia, el tétanos y la encefalitis equina del este y del oeste, aunque solo realizan la travesía a nado hasta Chincoteague una vez al año. Además, un comité del departamento de bomberos realiza un seguimiento continuo y proporciona primeros auxilios básicos para cualquier lesión menor. Esta intervención es necesaria porque muchos de los ponis se incorporarán a la población equina general a través de subastas y compras por parte de compradores privados. [4] Durante las visitas veterinarias, también se les realizan pruebas de EIA.[27]
En la cultura general

En 1947, la autora de libros sobre ponis, Marguerite Henry, publicó el libro infantil Misty of Chincoteague, el primero de una serie de novelas que hicieron famosos internacionalmente a los ponis de Assateague.[1] La verdadera poni, llamada Misty, nació en la isla de Chincoteague en 1946 y fue comprada cuando era una potranca destetada.[32] En 1961, el libro tuvo aún más éxito después de ser adaptado al cine.[6]
La publicidad ayudó al Departamento de Bomberos de Chincoteague y a la raza de ponis a mantenerse viables durante el siglo XXI. Aunque ficticios, los libros se basaron en un caballo y un rancho reales ubicados en la isla de Chincoteague. La Fundación Misty de Chincoteague se estableció en 1990 para preservar el Rancho Beebe, hogar de Misty de Chincoteague, y para establecer un museo con recuerdos de la serie.[3] En 2023, el Museo de la Isla Chincoteague compró el Rancho Beebe para preservarlo con la intención de abrirlo como centro de visitantes.[33][34]
Referencias
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