Principessa Mafalda

Principessa Mafalda

El Principessa Mafalda.
Banderas
Bandera de Italia
Historial
Astillero Cantiere Navale di Riva Trigoso, Génova
Tipo transatlántico
Operador Navigazione Generale Italiana
Puerto de registro Génova
Botado 22 de octubre de 1908
Asignado 9 de marzo de 1909
Baja 25 de octubre de 1927
Destino hundido frente a las costas de Brasil
Características generales
Arqueo 9 210 TRB
Eslora 146 m (479')
Manga 16,8 m (55' 12/5")
Calado 8,5 metros
Propulsión • 2 × máquinas de vapor de cuádruple expansión
• 2 × hélices gemelas tripalas
Potencia 10 500 HP (10 646 CV)
Velocidad 18 nudos (33,3 km/h; 20,7 mph)
Tripulación 300 tripulantes
Capacidad Total: 1280 pasajeros
• 180 de 1ª clase
• 150 de 2ª clase
• 950 de 3ª clase
Buque gemelo del Principessa Jolanda

El Principessa Mafalda fue un transatlántico italiano construido para la compañía Navigazione Generale Italiana (NGI). Bautizado con el nombre de la princesa Mafalda de Saboya, segunda hija del rey Víctor Manuel III, el buque fue terminado y entró en servicio en la ruta entre Génova y Buenos Aires en 1909. Su gemelo, el Principessa Jolanda, se hundió nada más ser botado, el 22 de septiembre de 1907.

Se trataba de un buque a vapor de lujo decorado estilo Luis XVI, definido como paquebote de doble hélice.

El buque fue terminado y entró en servicio en la ruta entre Génova y Buenos Aires en 1909, siendo el primer vapor de lujo que conectaba el Mediterráneo con el Cono Sur Americano.

Podía alcanzar a una velocidad de 18 nudos, siendo uno de los barcos más veloces de su tiempo, cubriendo el trayecto interoceánico entre Génova y Buenos Aires en solo 14 días, la mitad de un buque convencional.

Disponía de 158 cabinas de primera clase, 835 de segunda y tercera clase, con 715 dormitorios para inmigrantes, con una capacidad total de 1 280 pasajeros (180 de primera, 150 de segunda y 950 de tercera clase) y 300 tripulantes.[1]

Hundimiento

El Principessa Mafalda hundiéndose.

El 11 de octubre de 1927, el barco dejó Génova para su 90º viaje hacia América del Sur, con escalas en Barcelona, Dakar, Río de Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires. [2]

Llevaba en sus bodegas un cargamento de 300 toneladas, 700 bolsas de correos y 250.000 liras en oro que el gobierno de la Italia fascista enviaba al argentino de Marcelo Torcuato de Alvear. [3][4]

Además, 973 pasajeros (62 de primera clase, 83 de segunda clase y 838 de tercera clase, casi todos inmigrantes) y 300 tripulantes, lo que ascendía a 1.273 personas a bordo.[5]

El capitán era Simone Gulì, un siciliano de 62 años que trabajaba para Navigazione Generale Italiana desde 1894 y quien a lo largo de su trayectoria había experimentado otros naufragios.[6]

Ya antes de zarpar, el capitán Simone Guli había solicitado que se retrasase la salida, pues observó ciertos inconvenientes en el estado del buque.[7] Nada más zarpar, el barco quedó varado en el puerto de Génova debido a problemas en el motor. Al llegar a su primera escala en Barcelona, el barco tuvo que estar detenido durante un día para ser reparado.

Cuando el barco alcanzó el Océano Atlántico tras cruzar el Estrecho de Gibraltar, una de las máquinas dejó de funcionar, reduciendo la velocidad, quedando el barco ligeramente escorado a babor, entrando en el puerto de Dakar para ser reparado y recoger dos nuevos pasajeros (total 975 pasajeros). Ya abandonado el puerto, tuvieron que desviarse a la Isla de São Vicente (Cabo Verde) para arreglar una de las cámaras frigoríficas. Una vez se solucionó la avería, zarpó para Brasil, no sin notar varias deficiencias y problemas en la operatividad del barco, por lo que los pasajeros protestaron, incluso proponiendo la interrupción del viaje.[8]

El 25 de octubre de 1927, cerca de las 19:00 horas, a unas 70 millas (otras fuentes indican 140 Km. [2]) frente a las costas del Estado de Bahía (Brasil), un eje de la hélice izquierda se rompió y, como la hélice continuó girando, dañó el casco de acero, por lo que el agua comenzó a entrar en la parte posterior del buque llegando a la sala de máquinas. Otra versión dice que fue un aspa de la hélice que se desprendió y destrozó directamente el casco.

Aún el capitán Simone Guli ordena parar las máquinas y calderas, disminuir la presión de válvulas, e intentar tapar las brechas del caso con planchas de hierro y cemento, el barco comienza a hundirse por popa lentamente, vislumbrándose su más que seguro hundimiento. Por tanto, se ordena el abandono del barco.

El salvataje del barco se inicia de forma ordenada. No obstante, la masa de inmigrantes italianos de tercera clase provoca el caos cuando intentan alcanzar los botes salvavidas de forma totalmente desorganizada. Algunos botes fueron destrozados antes de o cuando tocaron agua. Al pánico y confusión se juntaron los viajeros de segunda clase que, bloqueando a los de primera, apareció el caos total en todo el barco, con disparos y luchas a cuchillo incluidos.

Además, varios testimonios indican que varios miembros de la tripulación se desentendieron de sus labores durante el salvamento, dejando a los pasajeros desamparados.

Una parte de la tripulación, ajena al caos, se dedicaba a rescatar el oro que el barco transportaba. Nunca hubo noticias posteriores sobre dónde está el oro, pues nunca llegó a su destino.

A la llamada de socorro aparecieron varios barcos: [9][1]

  • El neerlandés Alhena (de la Koninklijke Nederlandsche Stoomboot Maatschappij), que rescató a unos 450-530 náufragos según la fuente;
  • El británico Empire Star (de la Blue Star Line), que rescató a 180-202 náufragos;
  • El británico Avelona (de la Avelona Steamship Co. Ltd.), con 300 rescatados;
  • El británico Formosa (de la Alfred Holt & Co. – Ocean Steam Ship Co.), con 121-200 rescatados;
  • El italiano Rosetti (de la Rosetti Marino), al mando del capitán Dennisson, con 27-122 rescatados que desembarcó en Pernambuco.
  • El francés Mosella (de la Compagnie Générale Transatlantique o Messageries Maritimes), con 22-49 rescatados.
  • Otros barcos brasileños como el Bagé, Ayurnoca, Manaos o el Purós (de la Companhia de Navegação Lloyd Brasileiro) llegaron a la zona, pero no recogieron ningún sobreviviente.

Hasta 22 supervivientes llegaron a la costa a nado.

Se constató la existencia de varios ataques de tiburones (probablemente tiburones tigre) durante el rescate, siendo devoradas varias personas.

A las 22.20 del 25 de octubre de 1927, tras 4 horas de agonía, el barco se hundió lentamente por popa, en presencia de varios de los barcos de rescate. Entre la confusión y el pánico murieron 305 pasajeros, ocho tripulantes y el capitán, que se despidió de la superficie al grito de ¡Viva Italia! En total, 314 víctimas, un 24% del total (tripulación: 3%, y pasajeros: ≈31% de víctimas).

El capitán del vapor francés Mossella, uno de los que llegó al rescate de las víctimas, informó a la compañía del buque en Buenos Aires, que al capitán Gulì se lo divisó por última vez en su puente de mando cuando el Principessa se hundía.[10]

El hundimiento provocó la mayor pérdida de vidas humanas de la navegación italiana en tiempos de paz, y la mayor jamás registrada en el hemisferio sur en tiempos de paz hasta esa fecha, lo que llevó a que el navío fuera conocido como "el Titanic italiano".[11][8]

Última fase del hundimiento del Principessa Mafalda. Dibujo aparecido en la Revista argentina Plus Ultra, de noviembre de 1927.

El 30 de octubre de 1927 la Navigazione Generale d’ Italia desmintió que el transatlántico estuviera mal equipado y que la tripulación fuera culpable de mala atención a los pasajeros: «El PM estaba en perfectas condiciones para navegar y equipado con dispositivos salvavidas para todos los pasajeros y la tripulación. Fue debidamente inspeccionado por los funcionarios italianos antes de su partida. La conducta de la oficialidad y de la tripulación antes y después del siniestro, según los testimonios en general fue digna del mayor elogio».[10]

La Junta de la Marina Italiana inició una investigación inmediatamente después de la tragedia. Esta determinó que una junta en la carcasa de la hélice fue la causa del accidente. Ordenó que los ejes de las hélices de todos los buques con matrícula italiana se equiparan con dispositivos diseñados para evitar este tipo de accidentes. También determinó que seis botes salvavidas en la popa no podían utilizarse debido a su mala ubicación. No se investigaron los problemas relacionados con la antigüedad del buque, el mantenimiento inadecuado ni las acciones de la tripulación. Sin embargo, se ordenó al NGI indemnizar considerablemente a los familiares de las víctimas.

Dolor de los familiares de las víctimas de la catástrofe del Principessa Mafalda. Fotografía aparecida en la Revista argentina Plus Ultra, de noviembre de 1927.

Un análisis del año 2012 reveló que, si bien el número de víctimas entre los pasajeros de tercera clase fue ciertamente elevado, la proporción de fallecidos fue mayor entre los pasajeros de primera clase (51,8%) que entre los de tercera clase (27,8%). La tasa de supervivencia de hombres (74,1%) y mujeres (73,3%) fue muy parecida.

Sobrevivientes

El padre del Papa Francisco, Mario José Bergoglio, había comprado un billete para este viaje. Sin embargo, por unos retrasos, lo cambió por otro viaje para el 1 de febrero en el vapor “Giulio Cesare”.

Algunos de los sobrevivientes terminaron pasando por la Hospedaria de Imigrantes do Brás, en la ciudad de São Paulo. El 31 de octubre de 1927, 42 sobrevivientes del naufragio llegaron a este Albergue. El 1 de noviembre, llegó uno más. Eran 7 húngaros y 36 italianos, varios de ellos niños. Pertenecían a las familias Yori, Rupolo, Petina, Silvino, Massassite, De Rossi, Strufaldi, Forner, Lovato, Panarotti, Puldeghinio, Da Tonia, Beck, Strobel, Piretto y Ban. Se trataba de personas que llegaban a Brasil por primera vez, y otras que ya estaban acostumbradas a viajar y llevaban algún tiempo viviendo en São Paulo.[9]

Durante el hundimiento se dieron acciones heroicas en el salvamento, especialmente por dos marinos militares argentinos, Santororo y Anacleto Bernardi. Este último no sobrevivió. Uno de los supervivientes fue el futuro “rey del panettone” (el famoso pan dulce navideño italiano) Ruggero Bauli.[12]

Bibliografía

Referencias

  1. 1 2 «Naufragio Principessa Mafalda:Historia de su Hundimiento». historiaybiografias.com. Consultado el 13 de noviembre de 2025.
  2. 1 2 «Principessa Mafalda: ¿cómo se hundió este barco frente a Brasil en 1927?». Billiken. 24 de abril de 2025. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  3. ↑ «Efeméride: 12 de octubre de 1927 – transatlántico Principessa Mafalda». En visita de cortesía. 12 de octubre de 2025. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  4. ↑ Genova, Facundo Di (2 de julio de 2021). «La premonición del capitán y el misterio del oro: el trágico final del SS Principessa Mafalda, el “Titanic de Sudamérica”». LA NACION. Consultado el 13 de noviembre de 2025.
  5. ↑ «Naufragio Principessa Mafalda:Historia de su Hundimiento». historiaybiografias.com. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  6. ↑ Gagliardi, Florencia (25 de octubre de 2022). «Principessa Mafalda: la tragedia que conmovió al mundo». Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  7. ↑ «¡Sálvese quien pueda!». En visita de cortesía. 11 de diciembre de 2021. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  8. 1 2 Martin, Hugo (25 de octubre de 2024). «La tragedia del Principessa Mafalda: una explosión a bordo, un mar lleno de tiburones y el misterio de los lingotes de oro». infobae. Consultado el 16 de mayo de 2025.
  9. 1 2 «A Emigração Vêneta: O Naufrágio do Transatlântico Principessa Mafalda». A Emigração Vêneta. quarta-feira, 12 de junho de 2024. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  10. 1 2 Cillia, Hernando De (25 de octubre de 2022). «¿Qué pasó con el Principessa Mafalda? | Todo sobre Italia». Consultado el 22 de diciembre de 2025.
  11. ↑ Heckman, Penelope. Over the Years. Pittsburgh: Dorrance Publishing. p. 9. ISBN 978-143491203-9. Consultado el 25 de octubre de 2023.
  12. ↑ «Recuerdan naufragio del “Principessa Mafalda”». Fundación NUESTROMAR. 26 de octubre de 2012. Consultado el 22 de diciembre de 2025.

Enlaces externos

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