Protesta de Baraguá

La Protesta de Baraguá es el nombre dado a la orden de desobediencia del general cubano Antonio Maceo, el 15 de marzo de 1878, con respecto a la Paz de Zanjón, y que fue un trascendental precedente a la independencia de Cuba respecto de España.[1][2]
Historia
El 15 de marzo de 1878, en "Mangos de Baraguá" situado en la provincia de Santiago de Cuba, en las cercanías de la ciudad de Santiago de Cuba, tuvo lugar el encuentro entre el lugarteniente general cubano Antonio Maceo y el general español Arsenio Martínez Campos. El oficial español acompañado de su Estado Mayor pretendía pacificar la insurgencia con el Pacto del Zanjón, que excluía la independencia de Cuba y la libertad a los esclavos, lo que fue determinante en la decisión tomada por Maceo y sus seguidores de continuar la guerra.[1]
Maceo oficializó su negativa a deponer las armas ante el comandante en jefe del Ejército Español y dejó claro que conocía perfectamente las verdaderas intenciones de Martínez Campo al brindarle la paz, casi una década después del inicio de la Guerra de los Diez Años.[1]
Antonio Maceo intentó reorganizar el movimiento revolucionario partiendo de un hecho político que sirviera de punto de partida para lograr rescatar la revolución y seguir con la lucha en todo el país. Este hecho político fue la Protesta de Baraguá, que constituyó la primera de las acciones políticas ejecutadas por el general mambí en su intento de reavivar la lucha armada anticolonial.[1]
El 15 de marzo de 1878, en "Mangos de Baraguá" situado en el oriente cubano, en las cercanías de la ciudad de Santiago de Cuba, se llevó a cabo una reunión entre el general español Arsenio Martínez-Campos y el general cubano Antonio Maceo. En dicha reunión el general Maceo expresó que los cubanos allí reunidos no estaban de acuerdo con la Paz de Zanjón y que no se someterían a esa paz sin independencia que se había logrado con la firma de ese documento.[1][2]
El general Antonio Maceo le expresó a su homólogo español, quien trataba de convencerlo de que firmara dicho pacto:[cita requerida]
"No estamos de acuerdo con lo pactado en el Zanjón; no creemos que las condiciones allí estipuladas justifiquen la rendición después del rudo batallar por una idea durante diez años y deseo evitarle la molestia de que continúe sus explicaciones porque aquí no se aceptan".
Además, en una frase muy conocida y de mucha significación para el pueblo cubano, dijo:[cita requerida]
"Entonces, no nos entendemos". —dijo Martínez-Campos— y Maceo respondió: "No, no nos entendemos".
Consecuencias
La Protesta de Baraguá fue la respuesta política que colocó en primer plano los objetivos básicos por los cuales los cubanos se habían lanzado a la lucha contra el gobierno español y que, contenidos en el Manifiesto del 10 de Octubre dado a conocer por Céspedes el día que se lanzara a la lucha.
La Protesta de Baraguá es considerada en Cuba un importante símbolo del espíritu de lucha de los cubanos, ya que demostró que los jefes, oficiales y soldados, a pesar del desgaste de la guerra, estaban dispuestos a continuar con la lucha hasta lograr su independencia.
Legado
El trovador cubano, Frank Delgado, menciona la Protesta de Baraguá en su canción "Quinto centenario (o Gallego)". Delgado imagina el enojo que tendría Maceo si conociera la presencia de cadenas hoteleras españolas en la isla, criticando así el actual rumbo de la revolución cubana:
"Si Maceo resucita y va a dar al Sol Meliá, yo creo que se arma otro Baraguá".
Referencias
- 1 2 3 4 5 «La Protesta de Baraguá y el espíritu revolucionario del pueblo cubano». Archivado desde el original el 26 de octubre de 2022. Consultado el 21 de febrero de 2026.
- 1 2 «La Protesta de Baraguá». Noticias UPR. 15 de marzo de 2023. Consultado el 21 de febrero de 2026.