Reino de Canarias

Reino de Canarias
Territorio de la Corona de Castilla
1402-1833


Estandarte real (desde 1561)

Escudo


Extensión territorial del «Reino de Canarias».
Capital San Marcial de Rubicón (1402-1405)
Betancuria (1405-siglo XV)
Real de Las Palmas (1483-1496)
San Cristóbal de La Laguna (1496-1833)
Entidad Territorio de la Corona de Castilla
 • País Corona de Castilla
(Imperio español)
Idioma oficial Castellano, portugués
 • Otros idiomas Tamazight insular en todos sus dialectos, flamenco, francés, normando
Religión Cristianismo católico, sincretismos insulares
Historia  
 • 1402 Inicio de la conquista
 • 1496 Finalización
 • 1833 Reorganización en provincia
Rey / Reina
• 1402-1406
• 1474-1504
• 1700-1746
• 1814-1833

Enrique III
Isabel I
Felipe V
Fernando VII (último)
Correspondencia actual Islas Canarias
Precedido por
Sucedido por
Majo ← (1402)
Bimbache ← (1448)
Gomero (aborigen de La Gomera) ← (1454)
Canario (aborigen de Gran Canaria) ← (1483)
Benahoarita ← (1493)
Guanche (Tenerife) ← (1496)
(1833) → Provincia de Canarias

El reino de Canarias o de las islas de Canaria fue una jurisdicción territorial de la Corona de Castilla establecida en el archipiélago de las islas Canarias desde su conquista en el siglo XV[1] hasta su desaparición en 1833 a raíz de la reorganización territorial acometida por Javier de Burgos, que instituyó en su lugar la provincia de Canarias.

Al igual que otros reinos integrantes de la corona en Europa y en Indias, no era un reino independiente, sino una jurisdicción territorial a la que se había otorgado cierto grado de autonomía. Su formación fue el resultado de un prolongado proceso de conquista que duró casi un siglo, desde 1402 hasta la toma de Tenerife en 1496, caracterizado por dos modelos diferenciados de expansión: la conquista señorial (1402-1454) y la conquista de realengo (1483-1496).

Historia

Antecedentes

Antes de la conquista formal, las islas fueron objeto de expediciones de redescubrimiento por parte de genoveses (Lancelotto Malocello en 1312), mallorquines y portugueses, tanto para razias esclavistas como prospección de recursos, de los cuales sobresalía la orchilla como el más valioso.

Conquista (1402-1496)

Conquista señorial

Ante la falta inicial de iniciativa estatal, la conquista señorial fue llevada a cabo por nobles que actuaban en nombre del rey pero bajo su propio riesgo y fortuna. Figuras como los normandos Jean de Béthencourt y Gadifer de la Salle iniciaron la toma de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro.

Posteriormente, los normandos cayeron en desgracia, y sus conquistas fueron consolidadas por los condes de Niebla y posteriormente el matrimonio de Inés de las Casas y Hernán Peraza el Viejo, quienes además incorporaron la isla de La Gomera a sus dominios, estableciendo señoríos feudales que definieron el carácter institucional de las islas menores durante gran parte de la existencia del reino, salvo el interludio constitucional de 1812.

Conquista realenga

Tras los fracasos señoriales de imponer su control sobre las islas restantes, el esfuerzo de conquista fue absorbido e impulsado directamente por los Reyes Católicos a partir de 1478. El creciente valor estratégico del archipiélago en las rutas atlánticas hacia África y, posteriormente, hacia las Indias, motivó a la Corona a financiar la sumisión de las islas más pobladas y resistentes: Gran Canaria, La Palma y Tenerife. Esta etapa fue mucho más violenta y costosa, destacando episodios como la resistencia de los antiguos canarios frente a las tropas de Juan Rejón o la sangrienta matanza de Acentejo en Tenerife, donde Alonso Fernández de Lugo sufrió una severa derrota antes de lograr la victoria definitiva en 1496.

La capitulación de las últimas comunidades aborígenes supuso la plena integración de las siete islas bajo la jurisdicción castellana, consolidando la estructura del reino. Administrativamente, el territorio se dotó de instituciones propias para facilitar su gobierno y defensa, como el sistema de Cabildos en cada isla y la creación de la Real Audiencia de Canarias. La sociedad resultante fue un complejo crisol en el que se mezclaron los supervivientes de la población indígena, colonos castellanos, portugueses, flamencos y genoveses, todos bajo un régimen jurídico que, mediante fueros y privilegios fiscales, buscaba consolidar la población en una frontera oceánica tan vital como lejana de la corte.

Evolución y desaparición

Durante más de tres siglos, el Reino de Canarias funcionó como una pieza clave en la ruta hacia las Indias, y sus habitantes fueron partícipes en la conquista y población del Nuevo Mundo gracias a su proximidad y la existencia de sistemas propios como el tributo en sangre. Su estructura institucional se mantuvo estable hasta las reformas liberales del siglo XIX. Tras la muerte en 1833 del último monarca tradicionalista Fernando VII, y la desaparición de los reinos de Indias con el colapso de los territorios continentales en América, el decreto de Javier de Burgos eliminó la antigua denominación de "reino" para integrar el territorio en el modelo de administración centralizada como la provincia de Canarias, con capital inicial en Santa Cruz de Tenerife.

Bibliografía

  1. ↑ Viera y Clavijo, José de; Cioranescu, Alexandre (1982). Noticias de la historia general de las Islas Canarias. 1 (8. ed edición). Goya Ed. ISBN 978-84-85437-06-1.