Ropa de papel
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La ropa de papel se refiere a las prendas y accesorios hechos de papel o de sustitutos del papel.
La ropa de papel más antigua conocida fue confeccionada por los chinos incluso antes de que usaran el papel como soporte de escritura en el siglo II d. C. La ropa de papel, habitualmente hecha de papel washi, fue desarrollada por los chinos a lo largo de los siglos, y el oficio se difundió por Asia hasta llegar a Japón. A partir del siglo X, los artesanos japoneses produjeron prendas de papel llamadas kamiko. El kamiko se convirtió en una artesanía tradicional japonesa de Shiroishi, Miyagi, realizada con un nivel muy alto de calidad y destreza durante el periodo Edo. La práctica empezó a desaparecer a finales del siglo XIX, antes de revivir a mediados del siglo XX. A comienzos del siglo XX, fabricantes alemanes y austriacos empezaron a producir telas y prendas de papel de tipo "ersatz" en respuesta a la escasez de lana causada por la Primera Guerra Mundial. Aunque hubo un breve periodo de interés por los trajes y prendas de papel a comienzos de la década de 1920, aquello no llegó a consolidarse, ya que, pese a las ventajas económicas del papel, se seguía prefiriendo ampliamente la tela tejida tradicional. No obstante, durante la primera mitad del siglo XX, y en respuesta a la escasez de recursos antes y durante la Segunda Guerra Mundial, se confeccionaron con papel crespón algunos disfraces, sombreros y accesorios de moda.
A finales de la década de 1950, fabricantes de productos desechables de papel como la Scott Paper Company desarrollaron textiles de fibras ligadas a base de celulosa, destinados a prendas de laboratorio y médicas. Aunque estos textiles no son papel verdadero, fueron ampliamente conocidos y comercializados como equivalentes al papel. En 1966, Scott ofreció dos vestidos de papel como obsequio promocional para acompañar una línea de vajilla desechable, lo que desencadenó una amplia moda de vestidos y prendas de papel que duró hasta 1969. La moda del vestido de papel llevó a muchos artistas y diseñadores a crear o inspirar prendas de papel, entre ellos Andy Warhol, Ossie Clark y Bonnie Cashin. En su punto álgido, un fabricante estadounidense producía hasta 80 000 vestidos por semana. Durante las campañas de la elección presidencial de Estados Unidos de 1968, la mayoría de los candidatos contaron con vestidos de papel impresos en apoyo de sus campañas. En 1969, la moda del vestido de papel desapareció rápidamente, impulsada sobre todo por los cambios en la moda, pero también por la creciente conciencia sobre los problemas de los bienes de consumo desechables. La ropa de papel funcional de un solo uso para necesidades de protección, médicas o de viaje siguió siendo comercialmente viable.
En la década de 1990, el papel fue retomado como material de moda como parte de un retorno a los años sesenta, y diseñadores como Sarah Caplan y Hussein Chalayan se hicieron conocidos por sus trabajos con papel o con sustitutos no tejidos del papel, como Tyvek. Una importante colección de moda de papel fue reunida en la primera década del siglo XXI por la fundación cultural ATOPOS, en Atenas. En forma de exposición itinerante internacional de museo y galería de arte, dicha colección ha contribuido a concienciar sobre la innovación del papel y de sus sustitutos como materiales para la moda y el arte vestible a lo largo del último milenio.
Historia de la ropa de papel (antes de 1965)
China

La ropa de papel tiene una larga historia en China, anterior al uso del papel con fines de escritura.[1][2] La creación de la forma más temprana del papel moderno suele atribuirse a Cai Lun (m. 121 d. C.), funcionario cortesano que vivió durante la dinastía Han.[2] Desde el siglo II d. C., los chinos vestían prendas de papel como protección contra el frío, y eran apreciadas por su calidez y suavidad.[1][3] La ropa de papel aparece mencionada en registros que datan de la dinastía Wei (220-266), la dinastía Jin (266-420) y las Dinastías del Norte y del Sur (420-589).[4] Las excavaciones arqueológicas en China han sacado a la luz sombreros, zapatos y cinturones de papel datados en 418 d. C.[3] En el siglo VI d. C., los chinos usaban washi (papel de morera elaborado con corteza molida, lino y fibra de cáñamo) para hacer ropa.[5][6] La tecnología del papel también se aplicó a la fabricación de abrigos gruesos y armaduras militares a partir de un material más grueso, parecido al cartón.[6]
Algunos de los primeros registros de armaduras de papel proceden de la dinastía Tang (618-907 d. C.), donde se atribuye su invención como forma accesible de autoprotección civil a Shang Suiding.[7] El gobernador Xi Shang (847-894) de la ciudad de He-Dong, próxima al territorio de los kitanes, mantenía un ejército de mil soldados cuya armadura plegada de papel se describía como resistente a flechas pesadas, algo esencial para resistir a los arqueros kitanes.[7] La milicia de He-Dong seguía vistiendo armaduras de papel cuando la ciudad fue atacada un siglo más tarde por el ejército imperial de la dinastía Song.[7] Los civiles de Tang del Sur usaron armaduras de papel durante sus guerras con la Zhou Posterior en la década de 950. Llamados "ejércitos de armadura blanca" por su armadura de papel blanco, estos ejércitos civiles tang fueron efectivos contra fuerzas más pequeñas de Zhou, aunque evitaron enfrentarse a los ejércitos mayores.[8] Durante la dinastía Song (960-1279), las prendas de papel prácticas y funcionales prevalecieron entre los letrados y los monjes.[4] Textos de la década de 1620 documentan el uso del papel para mantas y armaduras.[1] Tales invenciones e innovaciones terminaron por extenderse por toda Asia.[1] La armadura de papel también se describe en textos de la posterior dinastía Ming (1368-1644), incluidos aketones y brazales hechos de papel de seda.[7] En tiempos de la dinastía Qing (1644-1912), China (al igual que Japón) importaba papeles coreanos para fabricar armaduras, reconociendo su dureza y durabilidad.[7] A finales del siglo XIX, los hui de Yunnan seguían usando armaduras hechas de 30 a 60 capas de papel de corteza, combinadas con seda y algodón. Se consideraban bastante eficaces contra balas de mosquete y bayonetas, que quedaban atrapadas y desviadas por las capas de papel, aunque resultaban menos protectoras frente a rifles de retrocarga disparados a corta distancia.[9] La ropa de papel fue desapareciendo gradualmente en la China moderna debido al desarrollo de la producción mecanizada y a los avances científicos y tecnológicos, que dieron lugar a la aparición de numerosos tejidos alternativos nuevos y diversos.[4]
Japón

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El papel en Japón fue creado inicialmente por monjes budistas.[10] Las primeras prendas de papel en Japón fueron creadas por estos monjes para que los sacerdotes las usaran como ropa interior y túnicas.[11]
Ya en 910 d. C., los monjes reciclaban sus sutras de papel (textos) para convertirlos en prendas, lo que dio inicio a una tradición duradera.[10] Tanto los campesinos japoneses como las clases altas vestían prendas de papel, no solo por necesidad, sino también con fines rituales y por preferencia estética.[10] Estas prendas se llamaban kamiko, una contracción de la palabra japonesa Kamikokoromo, que se traduce como vestido de papel.[12]
La ropa de papel se usó en Japón durante el periodo Kamakura (1192-1333),[13] y para el siglo XVII el washi se había convertido en el papel más usado no solo para textos e imágenes, sino también para biombos arquitectónicos, mobiliario y prendas.[10] El periodo Edo (1603-1868) fue el momento de máximo uso del kamiko, junto con muchas otras opciones en las que un textil de papel se empleaba en lugar de cuero o tela.[10][14] En esta época, la indumentaria de papel se convirtió en un símbolo de estatus deseable y de moda.[13] También adquirió un papel clave en el teatro kabuki, donde el kamiko se convirtió en el vestuario tradicional para los actores de wagoto, que lo llevaban para mostrar que sus personajes eran falibles y físicamente débiles, además de encontrarse en dificultades económicas.[12] Los trajes de kamiko también podían denotar a una persona excesivamente a la moda o a un nimaime (personaje masculino apuesto).[12] Los trajes de papel del nimaime estaban a menudo decorados con un motivo caligráfico llamado fumi-hogo (literalmente, "cartas-papel de desecho"), para sugerir que, debido a la presión económica, había tenido que hacerse el kimono con viejas cartas de amor.[12]
Una de las zonas más significativas de producción de washi y kamiko fue Shiroishi, Miyagi, que durante más de cuatro siglos fue sinónimo de una sofisticada tecnología papelera, incluida una forma de papel en relieve conocida como takuhon-shi.[10] Durante el periodo Edo, el washi fue uno de los "Tres Blancos de Shiroishi" (los otros dos eran el kudzu y los fideos umen).[14] La industria estuvo protegida por el clan Katakura, señores del castillo de Shiroishi, cuyo mecenazgo permitió prosperar a la producción de washi.[14] El shogunato Tokugawa y la Corte Imperial recibían washi y kamiko como regalos de Estado de parte del clan Date.[14]
A partir del periodo Meiji (1868-1912), el washi y el kamiko comenzaron a tener menos demanda, y sus conocimientos y técnicas estuvieron a punto de perderse.[14] En las décadas de 1920 y 1930, algunos habitantes de Shiroishi pidieron a artesanos ancianos nacidos en el periodo Edo que les enseñaran esos conocimientos y técnicas,[10] y en 1940 Nobumitsu Katakura, señor del castillo de Shiroishi, fundó el Oshu Shiroishi Kyodo Kogei Kenkujo (instituto de investigación de artesanías locales de Oshu Shiroishi) en colaboración con Chutaro Sato, un comerciante local de kimonos, y el artesano papelero Tadao Endo.[14] La intención era revitalizar las habilidades de producción de kamiko, shifu (papel-fibra tejido) y washi mediante investigaciones y estudios sobre la historia y las tradiciones de Shiroishi.[14] Para 2017, el futuro del kamiko se encontraba una vez más en peligro;[15] y en 2020 solo quedaban cuatro personas en la ciudad que aún confeccionaban kamiko y el washi específico necesario, aunque otro grupo de vecinos había empezado a aprender estas habilidades de los revitalizadores originales.[10]
En Japón, el washi suele elaborarse con kōzo (morera papelera), mitsumata o ganpi. El kōzo se usa habitualmente porque, a diferencia del ganpi, puede cultivarse, y, a diferencia del mitsumata, posee troncos largos y estrechos y una estructura rizomática que crea fibras largas fáciles de cultivar, cosechar y procesar.[10] El papel de morera se amasa después para darle suavidad y flexibilidad, y se trata con diversas sustancias vegetales como el konnyaku, un almidón a base de konjac usado desde el siglo XVIII, que aporta resistencia al agua y evita que la superficie del papel forme bolitas.[10] Otros agentes utilizados son el agar, el tanino fermentado de caqui (kakishibu o kaki) o varios aceites de semillas y frutos secos (entre ellos perilla, nogal y adormidera) que pueden mejorar la resistencia al agua o a las bacterias del producto final, o reforzar el washi.[10] El resultado era un tejido de papel que podía cortarse, coserse y lavarse a mano como una tela normal; e incluso emplearse para uniformes de bomberos.[10] El kaki, cuando se combina con almidón y aceite, produce un washi que puede usarse para impermeables y paraguas.[11] El jugo de caqui vuelve marrón el papel, produciendo una alternativa al kamiko blanco, que también puede estamparse con bloques de madera para crear motivos y color.[12]
Un método alternativo de producción de tela de papel es el shifu, tejido elaborado con hilo de washi hilado.[10][11] El shifu se desarrolló en el Japón del siglo XVI y fue usado por los samuráis para confeccionar ropa ceremonial.[16]
A comienzos del siglo XXI, el kamiko blanco sigue elaborándose específicamente para que lo usen los participantes en los rituales budistas anuales de Tōdai-ji, importante templo budista de Nara.[10]
América y Europa
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En Francia, en 1907, se desarrolló un hilo hecho de papel del que se decía que no encogía, era resistente a la humedad, ignífugo y costaba dos tercios menos que el algodón.[16] El artículo de The New York Times que anunciaba este invento llevaba por título "¡Los vestidos de papel, pronto!", aunque aquello no ocurrió de inmediato.[16]
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) causó graves escaseces de tejido, especialmente de lana, y en Alemania y Austria se desarrollaron trajes confeccionados y tejidos a partir de papel hilado como respuesta a esa situación.[17]
Para 1920, se decía que Italia, Inglaterra y Turquía habían mostrado interés por estas nuevas prendas de papel, y The Washington Evening Star informaba de que en Londres un traje de papel hecho en Alemania costaba el equivalente a entre 46 centavos y 2 dólares.[17]
El periódico comentaba que un cliente estadounidense podía comprar un traje nuevo de papel cada semana del año y aun así gastar menos que si adquiriera un solo traje británico de lana.[17] Antes de abril de 1917, cuando Estados Unidos entró en guerra contra Alemania, la prensa estadounidense informaba regularmente sobre cómo el ingenio alemán había creado sustitutos ("ersatz") para muchas materias primas, comentando con admiración que el cordel de papel hilado fabricado en Alemania podía tejerse no solo en tapetes, sino también en telas funcionales resistentes a la humedad que sustituían al tejido de saco y podían usarse para hacer corsés, delantales, ropa de trabajo e incluso partes de uniformes militares.[17] En 1917 se patentó en Estados Unidos un impermeable de papel.[18]
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Tras la guerra, en septiembre de 1920, la Bureau of Foreign and Domestic Commerce de Washington D. C. exhibió un grupo de trajes de papel austriacos y otros productos, antes de hacerlos circular por Estados Unidos.[17] La intención era mostrar a los fabricantes estadounidenses que tenían competencia en materia de ropa barata producida en otros lugares, y darles la oportunidad de examinar la ropa de papel de primera mano.[17] Sin embargo, las publicaciones comerciales comentaron con desprecio la tosquedad y rudeza de los textiles, y relativamente pocas personas se entusiasmaron con la ropa de papel, aunque pudiera lavarse y fuera barata.[17]
Un empresario de Filadelfia llevó un traje de papel marrón, corbata y cuello de camisa de papel, que le costaron en total 89 centavos, frente a más de 30 dólares por un traje de lana.[17] Incluso había bañadores de papel disponibles ya en 1921, con un fabricante de Chicago elaborando un modelo de 1,50 dólares que resistía el trato brusco y el desgaste del agua, y otro establecimiento de la misma ciudad creando sombreros «de paja» y «de tela» hechos de papel, incluyendo incluso sus adornos de plumas.[17] A mediados de la década de 1920, la prosperidad estadounidense había alcanzado tal nivel que la mayoría de la gente podía permitirse ropa de tela y lana, e incluso el inicio de la Gran Depresión en 1929 no reavivó el entusiasmo por las prendas de papel.[17] Sin embargo, pecheras separadas, cuellos y puños de camisa podían fabricarse con papel, cartón o plásticos como el celuloide para dar un aspecto limpio, rígido y almidonado.[18]
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El papel crespón fue una de las pocas excepciones al rechazo de la ropa de papel desde finales de la década de 1920 en adelante, sobre todo como material para la confección de accesorios o disfraces.[19] Aunque los disfraces y vestidos de fiesta de papel crespón, especialmente para niños pequeños, se venían confeccionando desde la década de 1890 como una forma de crear ropa de uso limitado para usuarios de rápido crecimiento, a finales de la década de 1910 se produjo un aumento en la promoción del papel crespón y otros papeles decorativos para disfraces de un solo uso.[19] Parte del atractivo del papel crespón era que daba la apariencia de gasa o georgette por una fracción del coste, y podía encontrarse en varios estampados.[19] Dennisons Manufacturing Co. era una empresa estadounidense especializada en productos de papel que publicaba libros con instrucciones sobre cómo hacer disfraces de Halloween y de fantasía con papel crespón, material que ya fabricaba.[19][20] Los periódicos sugerían que el papel crespón, si se retorcía con fuerza, podía tejerse o crochetearse para hacer sombreros elegantes y resistentes a la lluvia, cinturones, bolsos o accesorios.[19]
Cuando la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) provocó otro auge de la escasez de tejidos y restricciones gubernamentales, el papel volvió a ser un sustituto.[19] Durante la ocupación de París, las sombrereras francesas que luchaban con recursos limitados se vieron obligadas a buscar soluciones creativas y, junto con virutas de madera y cordel, pusieron periódicos y papel crespón al servicio de la confección de sombreros innovadores cuya elegancia y compostura desafiantes actuaban como desafío frente al enemigo.[19] Una de estas sombrereras, Rose Valois, hizo sombreros completos con papel crespón tejido.[19]
A finales de la década de 1950, fabricantes como la Scott Paper Company y Kimberly-Stevens desarrollaron tejidos ligados a partir de celulosa vegetal como alternativa barata y desechable a los textiles tejidos tradicionales en entornos de laboratorio y sanitarios.[21] No obstante, se resistían a describir esos materiales no tejidos como papel, porque consideraban que el término sugería debilidad y fragilidad.[21] El tejido ligado de rayón y celulosa de Scott se llamaba Duraweave, y sería el material de los primeros vestidos de papel exitosos de 1966, lanzando así la moda de finales de los sesenta por la moda de papel producida en masa.[21][22]
La moda de la ropa de papel (1965-1969)
En 1965, un ingeniero de la Scott Paper Company pidió a su esposa que diseñara un vestido sencillo en Duraweave para ofrecerlo a posibles compradores en grandes almacenes.[21] Las prendas no despertaron interés comercial hasta abril de 1966, cuando Scott lanzó una campaña promocional para una nueva línea de vajilla desechable, ofreciendo por pedido postal dos vestidos distintos de Duraweave a 1,25 dólares cada uno, acompañados de un vale de 52 centavos para la mercancía.[22][23][24] La campaña tuvo éxito y, antes de que terminara el año, Scott había recibido más de quinientos mil pedidos de los diseños "Paper Caper" (disponibles en un estampado rojo bandana o en un motivo Op art) y se puso en marcha la moda de los vestidos de papel de los sesenta.[21][22][23]
Sin embargo, el precio era tan bajo que Scott obtuvo beneficios mínimos, apenas suficientes para cubrir los costes de producción.[21] Tras seis meses, Scott cesó la producción, afirmando que la fabricación de vestidos no era algo a lo que quisiera dedicarse.[25]
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Elisa Daggs fue una de las primeras en establecerse como diseñadora de moda de papel en 1966, creando wrap dresses, caftanes y tent dresses que se vendieron en Neiman Marcus y otras tiendas.[26] Después diseñó saris de papel como uniformes para azafatas de Air India y uniformes para las azafatas de Trans World Airlines con temas como Francia, Inglaterra, Italia y Nueva York.[16][21] Vestidos de papel y otras prendas desechables se vendieron a través de la boutique de Manhattan In Dispensable Disposables (1965-1968), de Caroline Little y William Guggenhem III, y Tiger Morse abrió una tienda llamada "Teeny Weeny" que vendía "materiales del futuro" como sintéticos, papel y plástico.[26][27] En noviembre de 1966, los vestidos de papel se habían vuelto tan populares que los grandes almacenes Abraham & Straus de Brooklyn contrataron a Andy Warhol para mostrar cómo pintar arte pop sobre vestidos blancos lisos de papel de la Mars Manufacturing Company, vendidos con pinceles y cajas de acuarela para que cada quien los personalizara.[28] Para el lanzamiento, Warhol serigrafió personalmente sobre el vestido de la cantante y actriz Nico un diseño con la palabra "FRAGILE" ("frágil", en inglés) mientras ella lo llevaba puesto, y lo firmó "Dalí".[29][16][21]
Otro vestido del evento fue decorado por Warhol con grandes plátanos serigrafiados recortados, y ambas prendas fueron donadas al Museo de Brooklyn.[30][28][27] El mes siguiente, el Wadsworth Atheneum celebró un Paper Ball, donde se pidió a célebres diseñadores y artistas, entre ellos Tzaims Luksus y Peter Max, que crearan looks de alta costura en papel para el evento.[21][31] El programa de televisión I've Got a Secret mostró a Arlene Dahl en el evento luciendo un vestido de papel de Luksus junto a otros cuatro conjuntos de alta costura en papel.[31] Treinta años antes, el Atheneum había albergado otro "Paper Ball", con elaborados decorados de papel creados por Pavel Tchelitchew y disfraces circenses de George Balanchine, Alexander Calder y Fernand Léger, entre otros.[31] Este enfoque de la moda de papel como arte vestible inspiró muchos de los vestidos de papel más conocidos, como el Souper Dress de 1967, diseño promocional para la Campbell Soup Company cuyo estampado remitía directamente a Campbell's Soup Cans de Warhol, y la serie "Poster Dress" de Harry Gordon de 1967.[21][22] Los seis vestidos de Gordon presentaban fotografías ampliadas en blanco y negro, y el embalaje animaba a las usuarias a emplear el vestido como póster mural o funda de almohada si se cansaban de llevarlo puesto.[21][32] Gordon pretendía que los Poster Dresses fueran deliberadamente simples, asequibles y accesibles, como forma de protesta frente a la creciente elaboración y complejidad de la moda comercial de papel.[27]

La moda de papel también tuvo presencia en Gran Bretaña desde el principio. En 1966, Ossie Clark colaboró con Zika Ascher para producir los primeros vestidos británicos de papel, sencillos vestidos rectos de manga corta impresos por Johnson & Johnson con un diseño de Celia Birtwell.[33] También en 1966, Zandra Rhodes y Sylvia Ayton diseñaron un vestido exclusivo de papel para Miss Selfridge, aunque gran parte de las existencias se dañaron cuando clientes curiosos lo desgarraron para comprobar si realmente era papel.[34] Aunque era estadounidense, el artista gráfico Harry Gordon diseñó su serie Poster Dress de 1967 mientras vivía en Londres en los años sesenta.[35] El fabricante británico de moda de papel más exitoso fue Dispo (Meyersohn & Silverstein Ltd). La revista Which? determinó que, mientras los vestidos de papel de la mayoría de los fabricantes no resistían más de un tercer lavado, las prendas de Dispo podían soportar hasta seis lavados.[36]
Para 1967, la mercancía de ropa de papel en Estados Unidos se había ampliado enormemente, incluyendo no solo vestidos, sino también ropa interior, ropa masculina e infantil, e incluso impermeables y ropa de baño.[37] Los bikinis de papel podían ser lo suficientemente resistentes al agua como para usarse hasta tres veces.[18] A comienzos del año se produjo una escasez de papel causada por la demanda de vestidos de papel, lo que impidió a diseñadoras como Daggs satisfacer sus pedidos de primavera.[27] El principal productor, Mars Manufacturing Co. de Asheville, Carolina del Norte, declaró vender 80.000 vestidos por semana, mientras que Sterling Paper Products aspiraba a ingresar 6 millones de dólares al año mediante la venta de prendas de papel como vestidos premamá, un conjunto de pantalón con estampado de cebra e incluso un vestido de novia de 15 dólares.[27][37] Incluso empresas consolidadas ofrecían prendas de papel junto con sus productos estándar, como el conjunto de sujetador y enagua de 3 dólares de Formfit.[37] Se abrieron boutiques de ropa de papel en grandes almacenes como Abraham & Straus e I. Magnin. Diversos materiales de papel ligado se vendían bajo nombres como "Webril", el rayón no tejido de Kendall; "Ree-May", un spunbond de poliéster de DuPont; y "Kaycel", una mezcla ignífuga de 93% de celulosa y 7% de nailon de Kimberly-Stevens que, según se afirmaba, podía lavarse y plancharse hasta 20 veces.[37] En el sector, estos textiles no eran llamados "papel", sino "no tejidos", aunque se comercializaban y describían ampliamente como papel.[27] El proceso de producción de los materiales de los vestidos de papel de las décadas de 1950 y 1960 era una técnica de unión similar al fieltrado.[27] En la primavera de 1967, se puso a la venta metraje de papel para confección doméstica, y se aconsejaba a las costureras usar patrones de Butterick, McCall's o Vogue Couturier con sisas profundas.[27]
Entre abril y octubre de 1967, la Expo 67 de Montreal presentó ropa de papel en el pabellón de pasta y papel.[18] En junio de 1967, Mademoiselle publicó un reportaje de portada, "The Big Paper Craze", que destacaba algunas de las interpretaciones innovadoras y alternativas de la moda de papel, entre ellas un "smart smock" de hilo de papel tejido, sombreros de ala de papel, bikinis y zapatillas de dormitorio.[24] Uno de los vestidos se describía como "poly-plastic on Dura-Weve paper" (sic) y se decía que podía limpiarse con un paño y plancharse para usarlo repetidamente.[24]
Uno de los vestidos de papel más inusuales de la década fue diseñado para la boutique Paraphernalia, fundada en Nueva York en 1965, cuyos diseños radicales de Betsey Johnson, Diana Dew y otros estuvieron entre los pocos desafíos estadounidenses a la innovadora moda juvenil londinense.[24][38] El diseño se hizo con papel secante suave impregnado de semillas que florecían en cuanto el vestido se humedecía.[24][38] Como ocurría con muchas de las prendas de Paraphernalia, estaba pensado para llevarse una sola vez y luego desecharse.[38]
En enero de 1968, el Museum of Contemporary Crafts de Manhattan presentó una exposición titulada "Made With Paper", que mostraba ropa hecha de papel, incluidos varios vestidos, sombreros, camisas y un abrigo de papel peludo de Bonnie Cashin, quien lanzaría ese mismo año una línea titulada "Paper Route to Fashion".[26][39] Cashin se había interesado por las posibilidades del papel desde comienzos de la década de 1950, cuando se confeccionó bolsos con él.[27] Pierre Cardin diseñó una chaqueta de papel para un pianista de concierto en Francia, que ceremoniosamente se cortaba las mangas antes de interpretar su actuación.[27] Otros modistos como Hubert de Givenchy y Paco Rabanne también realizaron diseños en papel.[21][34] Para una cena benéfica de 1967 de la Police Athletic League de Nueva York, los asistentes encargaron lujosos vestidos de papel a modistos estadounidenses como Ferdinando Sarmi y Bill Blass, cuyo vestido marrón de papel con estampado de guepardo llevaba puños de costosa marta cibelina.[27] Incluso la duquesa de Windsor, figura habitual en las listas de mejor vestidas, llevó un vestido de papel, haciendo de esta una moda verdaderamente democrática, que podía ser usada por personas de cualquier nivel social.[27]

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Los vestidos de papel se convirtieron en una herramienta política en 1968 para acompañar campañas como las de Nixon, Romney y Kennedy, así como las de Nelson Rockefeller y el canadiense Pierre Trudeau.[21] Aunque las camisetas impresas a medida ofrecían una alternativa más duradera, los vestidos de papel resultaban aún más baratos y accesibles como forma de publicidad y de expresión de apoyo.[21] Empresas como Butterfinger, Green Giant, Viking Carpets y Owens Corning ofrecían vestidos de papel promocionales para animar a sus clientes a comprar sus productos.[21] A cambio de uno o dos envoltorios o tapas de caja y uno o dos dólares, los clientes podían conseguir un vestido de Lifebuoy, Breck Shampoo o Pillsbury, a veces con un sombrero a juego adicional.[24] Time envió a sus suscriptores un vestido de papel temático de San Valentín, blanco y estampado con una representación de Op art del logotipo de la revista, empaquetado en una caja roja con una nota que decía:
"For your ValenTIME for every week in homes like yours across the country, some six million women slip into a little black-and-white print that’s just their taste and interests: TIME, the weekly news magazine".[26][40]
Algunos vestidos se imprimieron para conmemorar acontecimientos históricos, como uno impreso con primeras planas de periódicos sobre el lanzamiento del Apolo 10 en mayo de 1969.[41]
Sin embargo, en 1969 la novedad de los vestidos de papel se estaba agotando rápidamente, ya que no eran muy cómodos, sus formas rectas y planas se sentían repetitivas y carentes de variedad, y su impermeabilización y resistencia al fuego no eran fiables.[21][34] La creciente concienciación sobre los problemas medioambientales derivados del descarte indiscriminado y del consumismo desechable también contribuyó al declive del interés por la moda de papel.[25][27][18] Sin embargo, la idea de la ropa de papel perduró a un nivel más práctico, en forma de ropa de dormir y ropa interior desechables de un solo uso para viajar, y de prendas para entornos sanitarios y médicos.[34] La moda de la ropa de papel anticipó de hecho la moda rápida de comienzos del siglo XXI.[18]
Moda de papel (1970-1999)
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Aunque los vestidos de papel pasaron de moda, materiales no tejidos semejantes al papel, como Tyvek, siguieron inspirando a diseñadores y fabricantes.[21] Para el público general, sin embargo, la ropa de papel se comercializó sobre todo como una opción funcional para viajar, por comodidad, y como prenda desechable para el trabajo y para entornos sanitarios, como batas hospitalarias, scrubs y monos.[22] El papel rara vez se vio en prendas de moda convencionales durante las décadas de 1970 y 1980.[18] Una excepción, visible desde finales de los años 1980 en adelante, fue el Tyvek lavable como tejido para chaquetas promocionales y otras prendas.[16] En China, en las décadas de 1980 y 1990, la ropa de papel disfrutó de un breve renacimiento, aunque la moda se enfrió rápidamente sin que estas prendas regresaran a la vida cotidiana.[4]
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El resurgimiento del papel como tejido de moda llegó en la década de 1990, cuando los diseñadores comenzaron a mirar de nuevo el uso del tejido no tejido.[42] Esto formó también parte de un renacer del interés por el futurismo en el umbral del nuevo milenio.[18] Diseñadores consolidados como Vivienne Tam, Helmut Lang o Yeohlee Teng incorporaron ocasionalmente papel o sustitutos del papel a su trabajo.[21][22][18] Para una colección prêt-à-porter de primavera-verano de 1992 de Comme des Garçons, Rei Kawakubo diseñó vestidos hechos de un material de papel de poliéster y rayón recortado de forma intrincada con patrones tradicionales japoneses para crear una textura de encaje en toda la superficie.[13] Otros looks de la misma colección parecían más los patrones de papel usados para confeccionar prendas que prendas tradicionales propiamente dichas.[43] Para otoño-invierno de 1998, Miuccia Prada diseñó un vestido blanco de dos piezas con falda plisada de papel aplicada con paneles de plástico fino, y Junya Watanabe ofreció túnicas hechas de tela no tejida en primavera-verano de 1996.[42] Uno de los diseñadores más asociados con la moda de papel actualizada de la década de 1990 fue el diseñador chipriota afincado en Reino Unido Hussein Chalayan. En 1993, el mismo año en que se graduó en Central Saint Martins, Chalayan creó su "Airmail Dress" basándose en sobres de correo aéreo que se despliegan hasta convertirse en papel de carta.[44] El vestido puede plegarse dentro de un sobre incorporado y enviarse por correo, con la idea de que el remitente pueda escribir o dibujar sobre la superficie de papel casi en blanco antes de mandarlo al destinatario para que este lo despliegue y lo vista.[44] El vestido Airmail fue más tarde reeditado en ediciones limitadas, y en 2001 The Observer organizó un concurso para regalar diez Airmail Dresses.[45] El material Tyvek usado en los sobres inspiró a Chalayan a diseñar en 1995 una colección completa de moda de polietileno «de papel», algunas de cuyas piezas llevaban franjas de correo aéreo, como la chaqueta que vistió Björk en la portada de su álbum Post.[45]

Otra diseñadora que se hizo conocida por su moda de papel fue la artista y diseñadora gráfica Sarah Caplan, cuyos diseños de 1999 pretendían recrear para el nuevo milenio la moda de los años sesenta.[18][46] Sus diseños de Tyvek impresos en offset incluían uno con el World Trade Center y otro con un tiburón.[47][48]
En 1996, el artista James Rosenquist fue contactado por Hugo Boss para preguntar si podían reproducir su célebre traje de papel de 1966 con fines benéficos.[49] El traje original, creado en 1966 por el sastre Horst con papel marrón suministrado por Kleenex, había sido encargado por Rosenquist tras cansarse de alquilar ropa formal.[49] Aunque el traje terminó desintegrándose unos meses después de haber sido usado varias veces y teñido de negro, se convirtió en una de las cosas por las que Rosenquist era especialmente conocido.[49][50] Los trajes de Hugo Boss fueron creados en marzo de 1998 en una edición limitada de 100 unidades para acompañar una exposición en la Deutsche Guggenheim.[51] Uno de esos trajes réplica de Rosenquist fue llevado posteriormente por John Karastamatis, agente de publicidad de Mirvish Productions, al estreno en Toronto de 2000 de la versión en acción real de The Lion King, donde la parte trasera del pantalón se rompió ante las cámaras y tuvo que repararse con cinta adhesiva.[21][52][53]
Moda de papel en el siglo XXI

A comienzos del siglo XXI, la moda de papel se ha visto limitada en gran medida a eventos puntuales, desfiles novedosos o concursos. Olivia Horsfall Turner ha sugerido que el verdadero legado en el siglo XXI de la moda de papel de los años sesenta es la moda rápida, donde, debido a la globalización, la ropa de tela puede fabricarse y venderse tan barata que los consumidores la tiran en lugar de lavarla.[18] Allí donde la ropa de papel existe en la corriente principal del siglo XXI, lo hace principalmente en entornos médicos, de seguridad o de higiene, como las batas desechables de hospital.[18]

En 2005, ATOPOS CVC, con sede en Atenas, inició la colección RRRIPP!! de vestidos y prendas de papel. ATOPOS es una organización sin ánimo de lucro fundada en 2003 por Vassilis Zidianakis y Stamos Fafalios, centrada en el cuerpo humano, su presentación y su adorno.[54] La colección de ATOPOS reúne más de 500 ejemplos de moda de papel, desde artefactos japoneses tempranos hasta piezas contemporáneas de diseñador, aunque la mayoría de la colección corresponde a 1966-1969.[55] Junto a piezas usadas y ponibles, como chalecos de papel llevados por prisioneros de guerra franceses y belgas durante la Segunda Guerra Mundial y kamiko del siglo XVIII, hay obras de arte únicas, como la réplica en papel de un traje de Christian Dior realizada por Isabelle de Borchgrave, así como encargos a diseñadores contemporáneos como Rick Owens[56] y Demna Gvasalia.[57] La colección ATOPOS constituyó la base de una exposición itinerante internacional a finales de la década de 2000 y comienzos de la de 2010, vista en muchos museos, entre ellos el Museo Benaki,[58] el MUDAM de Luxemburgo,[59] y el ModeMuseum Antwerpen.[60] La colección ha incorporado también ejemplos de moda de papel procedentes de pasarelas, incluida una creación de papel marrón de la colección primavera-verano de 2004 de AF Vandevorst,[61] nueve piezas en proceso de Issey Miyake hechas de papel para la exposición XXIst Century Man celebrada en 21_21 Design Sight en Tokio, y obra del diseñador japonés-brasileño Jum Nakao, cuya presentación de 2004 en São Paulo de intrincados vestidos blancos de papel cortados con láser, repujados y construidos se hizo célebre por concluir con las modelos arrancándose las prendas del cuerpo.[59][62]
El papel es un tema recurrente y popular para desfiles o concursos de moda, tanto en eventos puntuales como regulares. En Mollerusa, España, se celebra cada diciembre desde 1963 un concurso anual de vestidos de papel, y la ciudad fundó en 2009 un museo para exhibir los diseños ganadores, el Museu Vestits de Paper Mollerussa.[63][64] El museo ostenta el récord Guinness a la mayor exhibición de vestidos de papel desde octubre de 2018.[63] Las reglas del concurso establecen que todos los diseños deben coserse, sin usar pegamento ni adhesivos salvo en adornos y decoración, aunque sí se permite pintar o pulverizar la superficie del papel.[65] Otro concurso español de confección de vestidos de papel, fundado a finales de la década de 1950, se celebra cada septiembre en Güeñes, País Vasco, como parte de la fiesta anual de La Cruz de Güeñes.[66] Vestidos de ambos certámenes, el de Güeñes y el de Mollerusa, han sido expuestos en la Escuela Museo de Origami de Zaragoza, el único museo de origami de Europa, situado en la misma ciudad donde se encuentra la mayor papelera del continente.[65][67] En otros lugares, Denver celebra cada primavera desde 2004 el concurso de moda Paper Fashion Show para promover y exhibir el talento local de diseño de Colorado.[68]
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Bibliografía adicional
Enlaces externos
- Esta obra contiene una traducción derivada de «Paper clothing» de Wikipedia en inglés, concretamente de esta versión del 5 de febrero de 2026, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.