Shtetl


Un shtetl (en yidis שטעטל, ‘poblado’, forma diminutiva de la palabra yidis shtot, שטאָט[2]) era típicamente una villa o pueblo con una numerosa población de judíos, en Europa Oriental y Europa Central, antes del Holocausto.
Los shtetls (plural en yidis: שטעטלעך, shtetlej) se concentraban principalmente en las áreas que conformaban la Zona de Asentamiento en el Imperio ruso, Polonia, Galizia y Rumanía. Una ciudad más grande, como Leópolis o Czernowitz, era llamada un shtot (en yidis שטאָט) y una villa más pequeña que un shtetl solía llamarse dorf (en yidis: דאָרף).
Historia
La mayoría de los shtetl tuvo su origen en la migración de población judía hacia el territorio de la Mancomunidad de Polonia-Lituania en tanto los monarcas polacos habían permitido el asentamiento de hebreos en sus dominios desde el Siglo XV, en tanto la corona polaco-lituana valoraba la emigración hebrea como un medio para dinamizar la economía del país ejerciendo la pequeña industria y el comercio, mientras Polonia-Lituania concedía a los judíos un grado elevado de tolerancia religiosa sumado al goce de varios derechos civiles, lo cual les era vedado en casi todo el resto de Europa.
Un rasgo especial de la población judía en esta zona de Europa Oriental era que no solamente se concentraba en ciudades de importancia sino que se presentaba asimismo en pequeñas villas donde los hebreos eran la mayoría de la población, o al menos una minoría significativa. Este relativo aislamiento de los hebreos -al vivir en un entorno rural sin influencias urbanas- y la facilidad para formar comunidades endogámicas gracias a su alta concentración poblacional, permitieron que en los shtetl se conservasen por siglos las costumbres religiosas y civiles del judaísmo en un nivel ortodoxo, con escasa influencia foránea y sin sufrir persecuciones de las autoridades polaco-lituanas.
Gracias a la tolerancia de los monarcas polacos, en tales comunidades florecieron sinagogas y yeshivás, mientras el rabinato de origen askenaz adquiría un notable vigor intelectual, lo cual se reflejaba en características culturales peculiares como la música klezmer y la preservación del yidis incluyendo estudios de su gramática; a ello se sumaba la edición constante de libros en materia religiosa, el cultivo de expresiones artísticas judías en la construcción de sinagogas, y la preservación de costumbres y tradiciones judías en la vida cotidiana.
Los posteriores conflictos de Polonia-Lituania durante las crisis del siglo XVII y las particiones del siglo XVIII no suprimieron los shtetl, pese a la violencia y destrucciones propias de las guerras, y así al empezar el Siglo XIX estas comunidades judías continuaron floreciendo ahora bajo el gobierno del Imperio Ruso.
Gracias a esta situación, el concepto de «cultura del shtetl» se utiliza como metáfora de la forma tradicional de vida del siglo XIX entre los judíos de Europa Oriental. Los shtetls se presentan como comunidades observantes del judaísmo ortodoxo, socialmente muy estables al preservar tradiciones hebreas por generaciones, e inalterables en su estilo de vida debido a la poca influencia externa -pese a eventuales ataques extranjeros-, conservando su lengua yidis, sus costumbres, y su religión en un contexto social donde los judíos no eran una minoría exigua.
Los shtetl empezaron a sufrir el acoso del mundo exterior con las medidas antisemitas del gobierno ruso a lo largo del siglo XIX (como la creación y ampliación de la Zona de Asentamiento), políticas que aumentaron su hostilidad antijudía durante el reinado del zar Alejandro III de Rusia desde 1881. El antisemitismo del gobierno imperial ruso, promovido entre las masas populares mediante pogromos cada vez más violentos, motivó el éxodo masivo de las comunidades judías hacia el continente americano y luego hacia el Imperio Otomano en la región que mucho tiempo más tarde se convertiría en el Mandato británico de Palestina.
No obstante que la hostilidad gubernamental en el Imperio ruso empeoraba las condiciones de vida de la población judía, el alto índice de natalidad explica que los shtetl no sufrieran una elevada despoblación y mantuvieran una activa vida cultural y económica incluso en un entorno hostil. Tras la revolución bolchevique de 1917 y la violencia de la Guerra civil rusa, los shtetl sufrieron una gran devastación y quedaron divididos entre la URSS y la reconstruida República de Polonia, aunque las autoridades soviéticas abolieron la Zona de Asentamiento.
Los gobiernos de la URSS y de Polonia mantuvieron una política de asimilación cultural hacia la minoría judía, que impactó en el mundo rural de los shtetl aunque sin extinguirlos, exigiendo -por ejemplo en el caso polaco- que el yidis dejara de ser utilizado en asuntos administrativos y culturales, o -en el caso soviético- dificultando la instrucción religiosa de la juventud en las yeshivás. Así, durante la colectivización de la tierra en la URSS, los shtetl sobrevivientes debieron adaptarse a las políticas gubernamentales soviéticas sobre explotación agraria y veto a la propiedad privada, aunque esto significase perder muchos rasgos sociales y culturales típicos del judaísmo ortodoxo.
Los shtetl quedaron finalmente destruidos durante la Segunda Guerra Mundial cuando los territorios polacos y soviéticos donde se asentaban quedaron bajo control de la Alemania nazi durante el periodo desde la Invasion de Polonia en 1939 hasta la Operación Barbarroja en 1941. El relativo aislamiento de los shtetl y la elevada concentración de población hebrea, los tornaba blanco fácil del genocidio nazi.
Este factor, sumado a la pobreza material de la mayoría de sus habitantes, y al fuerte sentido comunitario de los judíos allí residentes, dificultaban mucho cualquier plan -individual o grupal- para el escape o el ocultamiento; ello facilitó bastante a las autoridades nazis realizar su política de exterminio de la población judía en dichas localidades.
Así, durante la guerra los nazis causaron la muerte de prácticamente toda la población de los shtetl, ya sea ejecutando matanzas a gran escala sobre el terreno, o enviando en masa a sus habitantes a ser asesinados en un campo de exterminio, destruyendo además la mayor cantidad posible de edificios de importancia cultural como escuelas o sinagogas.
Tras el fin de la guerra en 1945, los shtetl habían quedado casi del todo despoblados y destruidos, un elemento importante para ello fue que las masacres nazis a gran escala habían destrozado el tejido social de familias y vecindarios, que eran la base social y económica del shtetl, con lo cual los pocos sobrevivientes del Holocausto no tenían incentivo alguno para volver a poblar tales asentamientos. Ante las urgencias de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, las nuevas autoridades polacas y soviéticas repoblaron los vacíos asentamientos subsistentes con grupos no judíos, mientras que la mayoría de sus sobrevivientes emigraba lejos de Europa Oriental, con lo cual la vibrante cultura hebrea típica de los shtetl se perdió para siempre.
Interacción con gentiles

El principal contacto del shtetl con en entorno de gentiles sucedía practicando el comercio minorista con sus vecinos: los campesinos rusos, polacos, bielorrusos, o ucranianos. A menudo existía animosidad hacia los judíos por parte de estos campesinos, que en ocasiones culminaba en ataques de extrema violencia de los gentiles hacia los judíos con el respaldo -activo o pasivo- de las autoridades, especialmente bajo dominio del Imperio ruso, dando como resultado la muerte de numerosos judíos, siendo más frecuentes tales ataques desde la Decada de 1890.
La mayoría de judíos residentes en los shtetl trabajaba de modo independiente en la pequeña industria, ya fuere en la prestación de servicios manuales necesarios dentro del contexto rural (sastres, herreros, carpinteros), o en el comercio al por menor, y apenas una minoría se dedicaba a la agricultura como principal actividad económica. La educación judía abarcaba la instrucción básica y materias principalmente culturales y religiosas (tenidas en gran estima en su comunidad) en tanto la activa discriminación antisemita tornaba casi imposible que la juventud judía accediera a educación secundaria formal fuera del shtetl.
El crecido tamaño de las comunidades judías -en proporción a la poblacion rural de los alrededores- y la reducida interacción de con gentiles, permitía a los judíos del shtetl practicar una efectiva endogamia que preservaba la cultura hebrea en las generaciones siguientes.
A lo largo de los siglos XIX y XX, diversos gobiernos antisemitas en Rusia contribuyeron a fomentar la segregación y la mentalidad «nosotros-ellos», basada en supuestas diferencias entre los pueblos judíos y no judíos. El fuerte antisemitismo imperante entre las élites rusas impedía a los judíos la participación en gremios profesionales y en la administración estatal, así como dedicarse al comercio y la industria a gran escala, manteniéndolos en una precaria situación material y procurando, mediante la legislación restrictiva y la promoción de pogromos, que las comunidades judías no alcanzaran riqueza material ni influencia.
En la práctica, la pobreza común a las comunidades rurales del Imperio ruso se extendía a los judíos del shtetl, que muchas veces veían en la emigración masiva al extranjero la única salida hacia un mejor nivel de vida, libres de discriminaciones que les impedían toda clase de progreso.
Un ejemplo de la interacción entre judíos y gentiles en un shtetl es reflejada en la obra musical (luego convertida en filme) El violinista en el tejado basada en los relatos del cuentista Sholem Aleijem, ambientada en una comunidad del Imperio ruso de inicios del Siglo XX con una crecida minoría de hebreos y que describe la vida diaria de los protagonistas: un granjero judío y su familia.[3]
Galería

Sinagoga de madera de Zabłudów, Polonia, siglo XVII-XVIII. Fotografía de 1895.
Cielorraso de la Sinagoga de Jódorov, detalle.[6]
Mapa de la Zona de Asentamiento.[7]
Nicolae Grigorescu, Retrato de un judío rumano, óleo, segunda mitad del siglo XIX. Museo Nacional de Arte de Rumania, Bucarest.
Isaak Asknaziy, Retrato de un anciano judío, 1902
Sholom Secunda, muy joven jazan -cantor de la sinagoga, 1905
Tevye el lechero es un personaje del shtetl (Tevye der milkhiker, afiche en ídish, exhibido en Vilna, c. 1905-08)- Familia judía en un shtetl ruso, fotografía, 1909
Hombres y muchachos judíos ante la Sinagoga de Eišiškės, Lituania, 1911-1914
- Arte asquenazí. Motivos tradicionales en papel recortado
Músicos klezmer, Ucrania, 1925 (fotografía por Menakhem Kipnis)
Julius Adler, actor del teatro en ídish que se presentaba en el shtetl, en el papel del talmudista Rakov
Todros Geller, Motivos judíos (en ídish), xilografía, 1926
Niños ultraortodoxos de Błażowa (Bluzhov), Polonia, c. 1935
Véase también
Referencias
- ↑ Pintor judeo-ruso de Vitebsk, Asknaziy (1856-1902) realizó obras con temáticas bíblicas e inspiradas tanto en el Tanaj como en el Evangelio; trabajó además temáticas costumbristas que conciernen respectivamente al judaísmo y al cristianismo.
- ↑ El término se pronuncia de manera muy parecida al diminutivo sud-alemán Städtle, ‘pequeño poblado’.
- ↑ El Violinista Sobre el Tejado Archivado el 12 de octubre de 2009 en Wayback Machine.. MiPunto.com; Mara Steiner, Una visión de El Violinista en el Tejado Archivado el 23 de septiembre de 2008 en Wayback Machine., Comunidad Hebrea de Cuba.
- ↑ Diorama exhibido en Beth Hatefutsoth
- ↑ Exhibición de Beth Hatefutsoth; David Wachtel, "The Jews of Eastern Europe Archivado el 24 de septiembre de 2015 en Wayback Machine.", Sotheby's, 3 de abril de 2013 (accedido 11 de noviembre de 2013).
- ↑ Exhibido en Beth Hatefutsoth
- ↑ Jewish Encyclopedia, 1905.



