Stella Browne
| Stella Browne | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
9 de mayo de 1880 Halifax (Canadá) | |
| Fallecimiento |
8 de mayo de 1955 (74 años) Liverpool (Reino Unido) | |
| Nacionalidad | Británica | |
| Educación | ||
| Educada en | ||
| Información profesional | ||
| Ocupación | Traductora y feminista | |
Stella Browne (Halifax, Nueva Escocia, 9 de mayo de 1880 - 8 de mayo de 1955) fue una feminista, socialista, radical sexual y activista del control de la natalidad. Una de las primeras mujeres en expresar abiertamente sus creencias con un enfoque de "¡Adelante, a la carga!".[1] Lo hizo mediante ataques en sus artículos y cartas, manteniéndose así en el punto de mira del público y contribuyendo a los debates sobre temas controvertidos en torno a los derechos de las mujeres.[2] Es famosa por sus conferencias y por su trabajo con la Asociación para la Reforma de la Ley del Aborto.
Trayectoria
De nacionalidad británica, nacida en Canadá, fue una de las mujeres clave en la lucha por el derecho de las mujeres a controlar y tomar decisiones sobre sus preferencias sexuales. Activa principalmente en Gran Bretaña, su objetivo era la reforma de la legislación sexual, incluyendo el derecho de las mujeres a acceder a información y usar métodos anticonceptivos, así como el derecho al aborto.[2] También participó en los partidos laboristas, los partidos comunistas y en diversas asociaciones de mujeres.
Fue la hija de Daniel Marshall Browne y su segunda esposa, Anna Dulcibella Mary (de soltera Dodwell), quien usaba el nombre de Dulcie.[2] Daniel y Dulcie se casaron el 23 de febrero de 1878, y Stella nació en 1880, seguida en 1882 por su hermana menor Alice Lemira Sylvia Browne, conocida como Sylvia. Cuando Stella tenía tres años, su padre Daniel falleció. La familia pudo susbsistir gracias al dinero y a las propiedades que su padres les dejó en el testamento a condición de que Dulcie no volviera a casarse. Dulcie permaneció soltera, vendió la casa y empezó una pensión para mujeres solteras.[1] Esta pensión significó que Browne se crío en un entorno rodeado de las luchas de las mujeres solteras durante toda su infancia, y vío la lucha de su propia madre, ahora una mujer soltera trabajadora.
Se sabe poco más sobre la infancia de Stella, ya que rara vez se refirió a ella en sus escritos posteriores. Se sabe que se consideraba británica, en lugar de canadiense, alejándose de sus raíces, ya que su familia abandonó Halifax en 1892 cuando Stella tenía doce años.[1]
Estudió primero en Alemanias, ya que la hermana de su madre, Louisa Frances Siemens, se había casado conun ingeniero eléctrico que contana con una extensa red familar, lo que le posibilitó a Stella a estudiar la secundaria allí.[3] Allí aprendió alemán y francés y para 1899 ya conocía perfectamente ambas idiomas. Así pudo escribir el ensayo "las Mujeres Primero" lo que le permitió matricularse en Oxford. Allí más tarde sería reconocida por sus traducciones refinadas y correctas del alemán. En 1897, Browne entró el Saint Felix School para mujeres en Suffolk, Esta escuela tenía un reglamento bastante relajado y animaba a sus alumnas a hacer descubrimientos por su cuenta. Además fomentaba así la independencia y el liderazgo, incluso los nombres de las clases eran las de mujeres conocidas por sus logros en la historia. En esa escuela ganó una beca en la Somerville College, Oxford in 1899 por una exposición de Historia que le otorgaba 20 libras al año durante 3 años, gestionado por un tutor ya que su madre aún estaba viviendo en Alemania. Así Browne estudió en la facultad de Somerville, de donde se graduó con Honores de segundo grado en Historia Moderna en 1902.[2] Esta escuela fue especialmente importante en su carerea ya que era la única escuela de la època que permitía a las mujeres a presentarse a los exámenes con hombres y que les animaba a lograr un grado con honores en vez de con un simple aprobado. Esta política influyó en las expectativas e ideales sobre la igualdad de género ya que esto se debía en parte a dicha esuela. Su activismo político también fu promocionado por esta esuela a través de su actividad en el Parlamento de Estuiantes.[1]
Al finalizar su educación, Browne trabajó primero como maestra con la esperanza de lograr cierta independencia. Sin embargo, su salud comenzó a deteriorarse debido a una afección cardíaca, y ya no podía soportar la tensión de su trabajo, que también le generaba problemas de ansiedad adicionales.[3] Luego regresó a Alemania, donde descubrió el incipiente movimiento de mujeres alemanas, que Helene Stöcker dirigía de una manera bastante radical. Stöcker luchaba en ese momento por los derechos de las mujeres a la maternidad y el apoyo a las madres solteras.[1] Los argumentos de Stöcker afectaron fuertemente a Browne, ya que, más tarde en su vida, lucharía por los derechos de las mujeres a controlar sus cuerpos y por la opción de convertirse en madres. Browne luego comenzó a trabajar para la Historia del Condado de Victoria, escribiendo historias parroquiales y aprendiendo habilidades de investigación que usaría en su carrera posterior. Dejó este trabajo en 1907, pasando a ser bibliotecaria en Morley College en el sur de Londres. Allí pudo asistir a diversas conferencias controvertidas, con temas que abarcaban desde la reforma matrimonial y del divorcio hasta la eugenesia. Trabajar en la universidad también le permitió a Browne observar los diferentes problemas sociales que enfrentaban tanto las mujeres de clase trabajadora como las profesionales.[2] Allí Browne conoció a su primer amante masculino, conocido como su "semi-semi-amante" y cuyo nombre se menciona solo por su destreza sexual.[1] También se unió a la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU) en 1908, lo que marcó el inicio de su activismo social.
Browne comenzó a desarrollar su sistema de creencias mientras estaba en la universidad, experimentando con su amante y asistiendo a las conferencias del Morley College desde su puesto. Escribió una carta a H. G. Wells, argumentando que no solo los hombres podían ser polígamos, sino también las mujeres, y que estas mujeres no eran precisamente atractivas ni inteligentes,[1] creyendo que las relaciones sexuales extramatrimoniales no debían manchar la reputación de una mujer.
Muchas de las creencias de Browne surgieron de su seguimiento del trabajo de Havelock Ellis, Edward Carpenter y otros sexólogos. Lo combinó con su propia tradición feminista, creando una perspectiva única, a diferencia de Ellis y Carpenter, sobre estos conceptos de la sexualidad. En 1912, escribió a The Freewoman bajo el seudónimo de "A New Subscriber", argumentando en contra del artículo de Kathlyn Oliver que la frigidez en las mujeres solteras era clave para la buena salud y debería ser un estándar para todas las mujeres. La respuesta de Browne a Oliver argumentó que no se debería negar el placer sexual a las mujeres simplemente porque no están casadas y no desean casarse por temor a la crueldad que a veces acompaña a esta unión. Oliver respondió diciendo que "A New Subscriber" debe ser "de la persuasión masculina" y que las mujeres están "por encima y más allá de los hombres" en " asuntos sexuales". La respuesta de Browne a esta acusación fue que no le gustaba cómo Oliver normalizaba la sexualidad, creyendo que había "más en la naturaleza humana de lo que la mayoría de la gente admite" y que imponer la abstinencia completa a cualquiera a pesar de las circunstancias era injusto y "estúpido".[1] Este fue el comienzo de la defensa de Browne de que las mujeres deberían tener control sobre su propio comportamiento sexual,[2] y no ser juzgadas por la sociedad por estas actividades.
Browne creía firmemente que las mujeres debían tener derecho "en igualdad de condiciones con los hombres, a la experiencia sexual y la variedad sexual fuera del matrimonio convencional", lo cual abordó en su artículo más famoso, "Variedad y variabilidad sexual entre las mujeres", de 1915. Creía que las mujeres no debían limitarse al matrimonio para experimentar y desarrollar el instinto maternal, al tiempo que las animaba a rechazar la maternidad si así lo deseaban. Muchas de las otras feministas que estudiaban la eugenesia en esa época, como Mary Scharlieb y Elizabeth Sloan Chesser, creían firmemente que la reforma podía lograrse dentro del marco del matrimonio. Miembros más radicales como Browne creían que el "culto a la maternidad... si no se controlaba, disminuiría la importancia de las mujeres como individuos y las vincularía más estrechamente a las formas convencionales de matrimonio... [reforzando] su subordinación.[4] Se podría argumentar que la defensa de Browne de estos derechos para las mujeres, junto con su objetivo de ayudar a las madres solteras, surgió de su experiencia viviendo en un hogar con una madre soltera durante la mayor parte de su infancia.
En 1911, Browne se identificó como "una socialista y feminista de izquierda 'extrema'. Trabajó sobre todo como activista por los derechos de las mujeres al control de la natalidad y al aborto y estaba más interesada en los derechos y el control sobre la sexualidad y el cuerpo de las mujeres.[5] Durante este período de tiempo escribió para varios periódicos, incluidos The Call, The Malthusian, The New Generation (una nueva entrega de The Malthusian ), The Freewoman, [2] y Beauty and Health, [1] así como algunas de sus propias publicaciones independientes. También escribió varias reseñas y traducciones de obras populares sobre las reformas mencionadas anteriormente, por las que a menudo fue elogiada.
Comenzó su activismo en 1907 cuando se unió a la WSPU por un corto tiempo. La WSPU se fundó el 10 de octubre de 1903 y no tenía nada que la diferenciara de otros grupos solo de mujeres de la época, ni siquiera había alcanzado los 30 miembros en 1905. Sin embargo, su notoriedad se desarrolló cuando en 1905 utilizaron por primera vez métodos militantes como parte de su campaña por el voto, donde ambas líderes de esta rebelión, Christabel Pankhurst y Annie Kenney, fueron arrestadas, lo que llevó al Partido Laborista Independiente de Manchester (ILP) a ayudarlas. La asistencia del ILP las llevó a la vanguardia de la cobertura mediática y la WSPU y su militancia barrieron el país. Esta forma radical de feminismo continuó hasta 1913 y eso hizo que las mujeres se comprometieran con huelgas de hambre y fueran alimentadas a la fuerza, y el encarcelamiento de casi mil sufragistas ya no llegó a los titulares por lo generalizado que estaba.[6] Sin embargo, Browne se fue en 1913, oponiéndose al "dogmatismo ignorante y presuntuoso" de Christabel Pankhurst y la forma en que el liderazgo del grupo se comportaba hacia las mujeres y los hombres de clase baja parecía contrarrestar sus argumentos a favor del feminismo y la democracia. Después de esto, pasó gran parte de su tiempo trabajando con la Sociedad Británica para el Estudio de la Psicología Sexual, asistiendo a reuniones y escribiendo artículos en su nombre,[1]con la esperanza de descubrir más para sus futuras batallas sobre el control de la natalidad.
A finales de la década de 1920, Browne inició una gira de conferencias por todo el país, compartiendo sus creencias sobre la necesidad de acceso a información sobre anticonceptivos para mujeres, problemas de salud femenina, problemas relacionados con la pubertad y la educación sexual, y las altas tasas de morbilidad materna, entre otros temas. Estas charlas instaron a las mujeres a tomar las riendas de su sexualidad y salud. El control de la natalidad era un tema delicado, ya que también afectaba directamente las relaciones entre hombres y mujeres, lo que convertía este control en un asunto delicado para las mujeres.[2] Durante esta gira, varias mujeres le pidieron a Browne abortos; sin embargo, como reconoce Jones en su artículo, Browne no estaba "cualificada médicamente"[4] y tuvo que rechazarlos. Aunque su interés por el derecho de las mujeres a interrumpir sus embarazos era cada vez mayor, se la consideraría una "hereje" si lo dijera en ese momento. A pesar de esto, en 1929 presentó su conferencia "El derecho al aborto" ante el Congreso Mundial de Reforma Sexual en Londres. En los años previos a la presentación de este trabajo, Browne trabajó para recopilar información sobre la mortalidad materna y descubrió que las tasas eran más altas que nunca en 1929, y se convirtió en la secretaria del Partido Laborista de Chelsea con la esperanza de sacar a la luz las ideas del control de la natalidad y el aborto en la plataforma política en 1926. A finales de la década de 1920, Browne había sentido que la lucha por el control de la natalidad había tenido más éxito, ya que se veía con más frecuencia en la esfera pública y ahora se hablaba y debatía más abiertamente. En abril de 1930, la Conferencia de Control de la Natalidad fue un éxito al reunir a 700 delegados y llevar el control de la natalidad a la esfera política, a la que asistió y en la que habló.[1] En julio de 1930, el Ministerio de Salud emitió la MCW/153, que permitió a las autoridades locales brindar asesoramiento sobre control de la natalidad en los centros de asistencia social, otro éxito parcial para Browne.
En 1931, Browne comenzó a desarrollar su argumento sobre el derecho de las mujeres a decidir abortar.Volvió a realizar giras, dando conferencias sobre el aborto y las consecuencias negativas que se producían si las mujeres no podían interrumpir embarazos por decisión propia, como suicidio, lesiones, invalidez permanente, locura e envenenamiento de la sangre. Al introducir el tema del aborto legalizado en el debate, se logró un gran logro en julio de 1932, cuando se convocó al consejo de la Asociación Médica Británica para formar un comité para debatir la posibilidad de modificar las leyes sobre el aborto.[1]
El 17 de febrero de 1936, Browne, junto con Janet Chance y Alice Jenkins, fundó la Asociación para la Reforma de la Ley del Aborto (ALRA), a la que siguieron apoyando hasta su fallecimiento años después. [7]En su primer año con la ALRA, reclutaron 35 miembros, y para 1939 contaban con casi 400, provenientes principalmente de la clase trabajadora a través de grupos laborales y ramas femeninas del movimiento cooperativo. Estas mujeres ahora aspiraban a los privilegios que las clases adineradas habían disfrutado durante años. [7]
La ALRA, dirigida por estas tres mujeres, estuvo muy activa entre 1936 y 1939, enviando oradores por todo el país para hablar sobre el trabajo y la igualdad ciudadana e intentó, aunque la mayoría de las veces sin éxito, que se publicaran cartas y artículos en periódicos. Alcanzaron su mayor popularidad cuando un miembro del Comité Médico-Legal de la ALRA recibió el caso de una niña de catorce años que había sido violada y recibió una interrupción del embarazo por parte de la Dra. Joan Malleson, una de las fundadoras de la ALRA.[7] Este caso recibió mucha publicidad; sin embargo, una vez que comenzó la guerra, el caso quedó en el olvido y la causa volvió a perder importancia para el público.
Tras la guerra, se reanudó la lucha por el derecho al aborto y Browne retomó su lucha por la educación sexual de las mujeres. Sus esfuerzos en este frente le valieron el rango de primera Patrona y posteriormente Vicepresidenta de la Sociedad para la Educación y Orientación Sexual, un grupo fundado en 1943.[1] Continuó participando en la ALRA hasta su muerte; sin embargo, no pudo asistir a la mayoría de sus reuniones debido a problemas de salud. [1] Durante este tiempo, ofreció sugerencias sobre acciones que la ALRA podría llevar a cabo, las cuales fueron seguidas constantemente.[1] Las opiniones de Browne sobre la reforma sexual seguían siendo claramente valoradas a pesar de su avanzada edad y su incapacidad para involucrarse tanto como antes. Sin embargo, Browne pudo ver llegar el momento en que las interrupciones médicas del embarazo se volvieron más comunes, lo cual fue un consuelo para ella.[1]
La investigación sobre la vida de Stella Browne y sus contribuciones a los derechos de las mujeres ha sido un proceso de investigación gradualmente acumulativo, en el que cada artículo o libro escrito sobre ella ha unido los hechos y comentarios de quienes los precedieron. Así, la biografía de Browne de Lesley Hall agradece a Sheila Rowbotham por traer a Stella Browne al ojo público por primera vez,[1] y A New World For Women: Stella Browne, Social Feminist de Sheila Rowbotham a su vez agradeció a Keith Hindell por ayudarla con las referencias para la sección de su libro sobre la Campaña Nacional contra el Aborto.[2] De esta manera, se podría concluir que en lugar de tener puntos de vista contradictorios sobre Browne, los historiadores han querido colaborar para hacer que Browne sea más conocida en la historia feminista .
La percepción común de Browne como persona es, como explica Jones, más "marginal económica y profesionalmente" que la de otras mujeres que trabajaban con la sexualidad en aquella época, aunque era más "radical" en sus opiniones sobre cuestiones sexuales y sociales. Aunque Jones parece considerar que la posición social de Browne era mediocre, le reconoce un gran mérito por su radicalismo y pasión, al igual que los demás historiadores. Hindell caracteriza a Browne como una "intelectual algo excéntrica" que "no se dejaba disuadir fácilmente por la apatía, el ridículo ni la hostilidad".[7] Esta imagen de una mujer decidida en la defensa de sus creencias se ve respaldada por la biografía de Browne escrita por Hall, que la retrata consistentemente como alguien que, ante la adversidad, regresaba a su trabajo con un vigor inquebrantable, incluso mayor.[1]
Si bien su radicalismo puede ser visto por algunos como algo negativo, Sheila Jeffreys, sin embargo, racionaliza el radicalismo de Browne diciendo que para "promover el placer del sexo [...] era necesario ser inflexible en sus ataques contra todos aquellos que consideraban que obstaculizaban esta marcha hacia la libertad sexual".[7] Señala que para lograr esto, las feministas debían, antes de la Primera Guerra Mundial, lanzar estos ataques contra la gran mayoría de sus colegas, en particular contra las "solteronas" de las filas.[7] Referencias al ataque a una "solterona" específica de la época, Kathlyn Oliver, es mencionada por Jeffreys, Hall y Rowbotham en sus artículos, lo que confirma la importancia de estos ataques para promover la comprensión de que la actividad sexual de las mujeres no tiene un efecto adverso en ellas. Jeffreys señala que Browne fue muy capaz de transmitir su punto de vista al discutir con Oliver su opinión de que las mujeres deberían disfrutar del sexo abiertamente,[7]y la fuerza de su argumento se ve respaldada por la afirmación de Hall de que Más tarde, Oliver se unió a la Sociedad Británica para el Estudio de la Psicología Sexual para investigar su sexualidad, una sugerencia que le hizo Browne.[1]
Jones también señala que Browne fue una de las mujeres "avanzadas" que surgieron antes de la Primera Guerra Mundial, escribiendo para diversas publicaciones y periódicos socialistas y liberales, participando en grupos de estudio creados por intelectuales progresistas y también participando ella misma en campañas por la reforma sexual y social.[4] Estos ejemplos de la actividad de Browne en la lucha por los derechos de las mujeres en cuanto al control de su sexualidad se reflejan en cada una de las otras obras sobre Browne que solo se detienen a explicar que no siempre fue fácil para Browne complacer a todos debido a su pensamiento progresista.
El argumento más común, entonces, en la investigación, es que Stella Browne fue la que tuvo más dificultades para que sus dos creencias coexistieran adecuadamente. Jones afirma que Browne necesitaba constantemente estar a la ofensiva en torno a sus ideales eugenésicos frente a sus amigos socialistas [4] y Rowbotham comenta la "doble lucha continua" de Browne para mantener ambos ideales, encontrando conexiones entre ambos, con las que otros en sus dos corrientes de lucha separadas podrían no haber estado completamente de acuerdo. Browne fue una mujer trabajadora que creía tanto en su trabajo que incluso se la consideraba poseedora de una "intransigencia personal [que] la hacía estar tan a menudo en desacuerdo con sus aliados como con sus enemigos".[2] Un análisis de la literatura sobre Browne puede concluir que su valor para el estudio de la sexualidad femenina y la reforma sexual es fundamental, y los historiadores que la han estudiado creen que debería seguir explorándose y difundiéndose públicamente.
Stella Browne ha sentado las bases para muchos debates en torno al derecho de las mujeres a la sexualidad y es una de las pocas mujeres en la historia que ha dejado obras que ayudan a los historiadores a comprender la interacción entre el socialismo y el feminismo . Este es un tema sobre el que se ha difundido muy poco; sin embargo, ahora se comprende mejor la "doble lucha", como la llama Rowbotham, de ser socialista y feminista a la vez que se intenta comprender las conexiones entre ambos.[2]
También dejó la ALRA tras su muerte[8] que atrajo a una oleada de nuevos miembros a medida que las mujeres comenzaron a reconocer la insuficiencia de los anticonceptivos actuales y el escándalo que generó el uso de la talidomida.[8] Si Browne no hubiera sido una de las pocas personas que hablaban sobre la anticoncepción en una época en la que era un tema reservado, las mujeres no tendrían métodos anticonceptivos que cuestionar ni mejorar. Browne, por lo tanto, tuvo un profundo impacto en la reforma del aborto, como señala Hindell en su artículo: «Si la ALRA no hubiera trabajado con constancia durante muchos años en un clima hostil y no hubiera hecho una campaña intensa la reforma no habría llegado tan pronto ni con tanta radicalidad».[7]
Referencias
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 Hall, Lesley A. (2011). The Life and Times of Stella Browne: Feminist and Free Spirit. I.B. Tauris & Co. Ltd.: New York. ISBN 9781848855830.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 Rowbotham, Sheila (1977). A new world for women: Stella Browne, social feminist. London: Pluto Press. ISBN 9780904383546.
- 1 2 Hall, Lesley (1997). «'I have never met the normal woman': Stella Browne and the politics of womanhood». Women's_History_Review 6 (2): 157-182. doi:10.1080/09612029700200293.
- 1 2 3 4 Jones, Greta (1995). «Women and eugenics in Britain: The case of Mary Scharlieb, Elizabeth Sloan Chesser, and Stella Browne». Annals_of_Science 52 (5): 481-502. PMID 11640067. doi:10.1080/00033799500200361.
- ↑ Rowbotham, Sheila (1977). A new world for women: Stella Browne, social feminist. London: Pluto Press. ISBN 9780904383546.
- ↑ Cowman, Krista (2002). «'Incipient Toryism'? The Women's Social and Political Union and the Independent Labour Party, 1903–1914». History_Workshop_Journal 53: 129-148.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 Hindell, Keith; Simms, Madeline (1968). «How the abortion lobby worked». The_Political_Quarterly 39 (3): 269-282. doi:10.1111/j.1467-923x.1968.tb00267.x.
- 1 2 Hindell, Keith; Simms, Madeline (1968). «How the abortion lobby worked». The_Political_Quarterly 39 (3): 269-282. doi:10.1111/j.1467-923x.1968.tb00267.x
Enlaces externos
- Lesley Hall, Stella Browne
- Stella Browne: Biografía en Spartacus Educational