Tecnoestructura

La tecnoestructura es el grupo de técnicos y analistas dentro de una organización (empresa u organismo administrativo) que ejerce una influencia y un control considerables sobre su economía. El término fue acuñado por el economista John Kenneth Galbraith en su obra The New Industrial State (1967).
Generalmente, el concepto se refiere al capitalismo gerencial en el cual los directivos y otros altos administradores de la empresa, así como científicos o abogados, conservan mayor poder e influencia que los accionistas en los procesos de decisión y de dirección.[1]
Contexto histórico
La lucha de poder entre la tecnoestructura y los accionistas fue planteada por primera vez por Thorstein Veblen en "The Theory of the Leisure Class" (1899), donde cuestiona quién, entre los directivos y los accionistas, debería controlar la empresa. En ese periodo y hasta finales de la década de 1980, los accionistas, al no poder reagruparse y organizarse de manera eficaz, no lograron ejercer la presión suficiente para contrarrestar los procesos de toma de decisiones gerenciales.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el rápido aumento del número de accionistas diluyó aún más su poder colectivo. Esta situación fue interpretada por John Kenneth Galbraith como un divorcio entre la propiedad del capital y la dirección de la empresa.
Objetivos de la tecnoestructura
Dado que la tecnoestructura está compuesta por un sistema jerárquico de empleados influyentes dentro de la empresa, su objetivo principal no es maximizar los beneficios, sino asegurar su supervivencia, su crecimiento continuo y el aumento máximo de su tamaño. Si bien debe mantener relaciones aceptables con sus accionistas, el crecimiento hegemónico resulta más beneficioso para la tecnoestructura que la maximización directa de las ganancias.
De acuerdo a Henry Mintzberg, la influencia de una tecnoestructura se basa en sistemas de especialización y conocimiento experto. Sin embargo la tecnoestructura adquiere poder en la medida en que es capaz de desarrollar sistemas de control burocrático. [2] Una ideología organizacional sólida reduce la necesidad tanto de control burocrático como de la propia tecnoestructura. [2] Por ello, la tecnoestructura suele resistirse al desarrollo y/o mantenimiento de una ideología organizacional fuerte. [2]
Dado que las estructuras de control y adaptación diseñadas por la tecnoestructura resultan más necesarias cuando se producen cambios, la tecnoestructura tiende a favorecer el cambio constante. Esto ocurre incluso cuando dichos cambios no son necesariamente útiles para la propia organización. [2] Por otra parte, Henry Mintzberg considera que este tipo de cambios suele ser cauto, ya que la tecnoestructura busca estandarizar el trabajo del resto de las partes de la organización, y los cambios de gran magnitud dificultan este proceso. [2]
Entre los objetivos de la organización, la tecnoestructura tiende a preferir aquellos que son operativos y medibles, ya que facilitan demostrar la utilidad del control burocrático. Dentro de estos objetivos, la tecnoestructura prioriza especialmente los relacionados con la eficiencia y con metas de carácter económico. [2]
Declive de la tecnoestructura
La falta de control sobre la tecnoestructura dio lugar a abusos gerenciales, especialmente en materia salarial, durante la crisis económica de la década de 1970. Esta situación impulsó el apoyo a nuevas ideologías económicas como la Escuela de Chicago asociada a Milton Friedman. Asimismo, la Employee Retirement Income Security Act de 1974 obligó a las empresas a una transparencia mucho mayor y abrió la posibilidad de oposición a sus decisiones. En la década de 1980, la ideología neoliberal, cada vez más influyente, denunció el divorcio entre la propiedad del capital y los procesos de decisión. Sobre la base de la creencia en una nueva economía emergente, las teorías económicas neoliberales se introdujeron a finales de la década de 1980, forzando al capitalismo gerencial a ceder poder en favor de los accionistas.[cita requerida]
Resultados
El objetivo principal de las teorías económicas neoliberales es la maximización de los beneficios con el fin de incrementar el valor de las acciones. Este objetivo difería de manera significativa de los de la tecnoestructura, lo que provocó procesos de reestructuración masiva durante la década de 1990. Para maximizar los beneficios, las empresas comenzaron a aplicar medidas drásticas de reducción de costos y a garantizar mayores rendimientos para los accionistas. Esto incentivó de forma notable la externalización de tareas manuales o simples hacia países con costos laborales considerablemente más bajos, lo que ocasiono despidos masivos en los países desarrollados. De igual manera, se produjo una reducción de los salarios y una disminución de los ingresos de la clase trabajadora. Paradójicamente, los salarios de los directivos aumentaron y la presión constante por obtener beneficios desempeñó un papel relevante en los accounting scandals en 2002.[cita requerida]
Referencias
Bibliografía
- John Kenneth, El nuevo estado industrial. Barcelona: Ariel, 1980, p. 71
- Henry Mintzberg, El poder en la organización. Barcelona: Ariel Economía, 1992, pp. 134–137