Tomasa Murillo

Tomasa Murillo (La Paz, 1791 - Ibid. 1860) fue una revolucionaria independentista que apoyó la revolución de La Paz que su padre Pedro Domingo Murillo lideró en 1809.

Biografía

Tomasa Murillo Durán nació en La Paz el 31 de diciembre de 1790 y fue bautizada extra fontem el 10 de enero de 1791. Fue hija de Pedro Domingo Murillo y de Manuela Durán, sus padres eran amantes desde 1787, su padre estaba casado con otra mujer y Tomasa fue registrada como hija natural de Manuela y de padre "no conocido". Vivió junto a su madre y sus 8 hermanos, mientras que su padre vivía en otra casa junto a sus hijos legítimos. Al parecer esto no marcó la relación que tuvo con su padre, siempre se la mencionó como la más cercana a Pedro Murillo incluso en los momentos más difíciles.[1]

Tomasa se casó el 25 de junio de 1806 con Andrés Salcedo Macuaga, hijo de Manuel Salcedo y Casilda Macuaga.[2] En esta boda Tomasa usó por primera vez el apellido Murillo, al ser hija de una relación fuera del matrimonio solamente usaba el apellido de la madre y era conocida como Tomasa Durán, aunque no era un secreto quién era su padre biológico.

En julio de 1809 su padre encabezó un movimiento revolucionario que provocó la caída del gobernador Tadeo Dávila y del obispo Remigio de la Santa y Ortega, el grupo revolucionario se organizó en una Junta Tuitiva que gobernó la región en nombre del rey, aunque fuesen desconocidos por las autoridades coloniales. Tomasa no ocupó ninguna posición oficial dentro del movimiento revolucionario, sus hermanos se convirtieron en oficiales, su esposo y su familia también ocuparon cargos. Andrés Salcedo se hizo ayudante de la plana mayor del regimiento de la ciudad,[3] su hermano Francisco Javier fue capitán de una compañía de voluntarios y Mariano Domingo Salcedo fue subteniente.[4]

El virrey del Perú ordenó al general José Manuel de Goyeneche que encabezara un ejército para acabar con el movimiento subversivo y éste llegó a la región sublevada en octubre de ese mismo año. Goyeneche no buscó el conflicto armado inicialmente, sino la negociación. Ahí fue que varios revolucionarios fueron acusados de pactar con las autoridades coloniales, se conoce que Tomasa fue varias veces al encuentro de Goyeneche haciéndole llegar correspondencia de su padre. No se conoce hasta qué punto se avanzó con las negociaciones, solo se sabe que la Junta terminó por disolverse y Pedro Murillo tomó el control absoluto para evitar que el movimiento se hundiera en la incertidumbre.

El padre de Tomasa se arriesgó al tomar tal decisión pero también demostró entereza, no es el caso del coronel español Pedro Indaburu quien apoyó la revolución pero fue tentado para traicionar el movimiento a cambio de recibir el perdón del rey y permanecer como comandante del regimiento. El 12 de octubre Indaburu aprovechó que las tropas fieles a la causa salieron de la ciudad y mandó apresar a los revolucionarios, su jugada no duró mucho tiempo, el día 19 las tropas revolucionarias volvieron a la ciudad y liberaron a sus líderes asesinando a Indaburu.

Con este acontecimiento Goyeneche entendió que las negociaciones no podían continuar y se decidió a marchar sobre la ciudad de La Paz, el día 25 de octubre se libró la batalla de Chacaltaya donde las tropas revolucionarias fueron totalmente derrotadas. Pedro Murillo se vio perdido y huyo al Valle de Zongo con la intención de internarse en la región de Yungas después, a partir de ese momento su hija Tomasa se convierte en su fiel seguidora y lo acompaña en esa travesía.

La huida no dura mucho, a las pocas semanas las tropas coloniales logran encontrar a Pedro Murillo y lo arrestan junto a la gente que lo acompañaba. Durante los meses siguientes el caudillo será sometido a un proceso judicial por traición y rebeldía, sus hijas Tomasa y Teresa fueron las únicas que lo visitaron en prisión y que le llevaron alimentos, en aquella época la alimentación de los prisioneros estaba a cargo de sus propios familiares.[5]

Pedro Murillo fue condenado a morir en la horca el 10 de enero de 1810, Tomasa acompañó a su padre al cadalso y estuvo al pie de la horca consolando a los familiares de los demás condenados como a José Miguel Sagárnaga[6] que vio la ejecución de su padre Juan Bautista Sagárnaga. Tomasa pudo recuperar el cadáver de su padre 7 horas después de haber sido colgado, con ayuda de sacerdotes juandiocesanos llevó el cuerpo a la Iglesia de San Juan de Dios y lo enterró allí. La única parte que no pudo recuperar fue la cabeza que estuvo expuesta durante varios días a la vista del público.

La figura de Tomasa Murillo representó desde aquel momento, a la hija abnegada que acompañó a su padre hasta el final y que compartió su lucha. En 1825 formó parte del grupo de mujeres que recibió a Simón Bolívar en su visita a la ciudad[7] y en las primeras décadas de la república se convirtió en una de las figuras más representativas de la lucha por la independencia. En 1839, a solicitud de las autoridades, informó dónde estaba enterrado el cuerpo de su padre; debajo del primer altar a la derecha del templo. El 31 de diciembre los restos fueron rescatados y colocados en una urna dentro de la Basílica de San Francisco.[8]

Descendencia y muerte

Tomasa Murillo tuvo 4 hijos con su esposo Andrés Salcedo:

  • José Santiago, bautizado el 23 de mayo de 1807. No se casó y nunca tuvo hijos, murió en 1824.
  • Félix, nacido en La Paz. Tampoco tuvo descendencia.
  • Eustaquio, nacido en La Paz. Murió siendo niño.
  • Melchor, nacido en La Paz y bautizado el 10 de enero de 1810. Falleció al poco tiempo de nacer.

El 17 de octubre de 1860, Tomasa Murillo dictó su testamento. Ahí mencionó que sobrevivió a su esposo y a todos sus hijos, nunca tuvo nietos. Declaró poseer 500 pesos por una herencia del presbítero Avelino Nava, también aseguró ser dueña de la mitad de una casa ubicada en el barrio de San Francisco en la ciudad de La Paz y también corresponderle 5.000 pesos por las haciendas Machacamarca y San Jacinto en Chulumani. Declara también ser deudora de 100 pesos a Catalina Calderón y nombra como testamentario al doctor Dámaso Azcui con la declaración de herederos universales a los esposos Narciso del Castillo y Catalina Azcui por toda la ayuda que le brindaron en sus últimos años de vida. Tomasa nunca llegó a firmar el testamento pues se encontraba ciega para ese momento y solicitó a sus testigos firmar por ella. Murió ese mismo día.[9]

Referencias

  1. ↑ Juan Reyes Aramayo (2011). 16 De Julio De 1809 Primera Revolucion Libertadora E Independentista. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  2. ↑ Aranzaes, Nicanor (1915). Diccionario histórico del departamento de La Paz: expedientes matrimoniales, libros de bautizos, archivos oficiales é historiadores contemporáneos consultados. Casa Editora Talleres Graficos "La Prenisa". Consultado el 31 de marzo de 2026.
  3. ↑ Pinto, Manuel María (1953). La revolucion de la intendencia de La Paz en el virreinato del Rio de la Plata. Alcaldía Municipal. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  4. ↑ Pinto, Manuel María (1953). La revolucion de la intendencia de La Paz en el virreinato del Rio de la Plata. Alcaldía Municipal. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  5. ↑ El Diario S.A. (16 de julio de 1953). El Diario. Edición № 16729 de 16 de julio de 1953.. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  6. ↑ Compañía Editora Luna Llena (14 de julio de 2018). Página Siete. Edición № 2950 de 14 de julio de 2018.. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  7. ↑ Luis S. Crespo (1925). Doña Vicenta Juaristi Eguino. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  8. ↑ Conferencia Episcopal Boliviana (16 de julio de 1966). Presencia. Segunda sección. Edición № 2867 de 16 de julio de 1966.. Consultado el 31 de marzo de 2026.
  9. ↑ Torre, Arturo Costa de la (1977). Estirpe y genealogía del protomártir Pedro Domingo Murillo. Editorial Casa Municipal de la Cultura Franz Tamayo. Consultado el 1 de abril de 2026.