Translatio studii

Translatio studii (en latín, «transferencia de aprendizaje») es un concepto historiográfico, originado en la Edad Media,[1] en el que la historia es vista como una sucesión lineal de transferencias de conocimiento o aprendizaje de un lugar geográfico y un tiempo a otro. El concepto está estrechamente vinculado al de translatio imperii, que describe de forma similar el movimiento de la dominación imperial. Se cree que ambos términos tienen su origen en el segundo capítulo del Libro de Daniel de la Biblia hebrea (versículos 39-40).[1]

Translatio studii es un tópico literario que nace en el siglo IX, desarrollando una metáfora con la que se identifica el desplazamiento del sol de este a oeste con el traslado de las zonas que sucesivamente representan el más importante centro del saber. Si el primero de ellos sería el jardín del Edén, le seguiría Babilonia y Jerusalén, después Atenas y luego Roma. Esta idea estaría basada en un pasaje bíblico: la interpretación de Daniel al sueño de Nabucodonosor.[2]

En el siglo XII Chrétien de Troyes da un paso más, identificando París como nuevo centro del saber y el romanz (la lengua romance o vulgar) como la nueva lengua apropiada para la cortoisie (la actitud propia de los caballeros), y ya no el latín.[3] Como encomio de las universidades o las academias que se creaban en cualquier otra ciudad de Europa occidental, la expresión "Atenas moderna"[4] se reivindicaba para emparentarla con aquellas en las que florecieron el arte y cultura clásica. Cualquier ciudad podía ser objeto de un encomio semejante:

... ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y nobleza.
Miguel de Cervantes, Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla.

La metáfora se retoma en el siglo XVII por el inglés George Herbert, que la aplica a un futuro paso de la "luz" al Nuevo Mundo, al otro lado del Atlántico. También se ha utilizado para identificar la idea del "alba" del conocimiento en el Siglo de las Luces.

El corolario pesimista de la translatio studii es la translatio stultitiae: las regiones abandonadas por la luz se ensombrecen, cayendo en la ignorancia; así lo utiliza en el siglo XVIII Alexander Pope.[5]

Translatio studiorum

La Translatio studiorum[6] es la transferencia del conocimiento de los textos griegos de la Antigüedad (particularmente de la filosofía aristotélica), pasando por el Próximo Oriente (Siria, Persia, Bagdad), en la que los primeros abasíes se interesaron por los saberes griegos y persas y trabajaron en su traducción enviando peticiones a Constantinopla, por lo que décadas más tarde se creó la Casa de la Sabiduría en Bagdad, de la que sus primeros directores fueron cristianos y persas, como Hunayn ibn Ishaq.

Abu Ja'far al-Mansur, por lo tanto, envió un mensaje al emperador bizantino y le pidió que le enviara traducciones de obras matemáticas.

El emperador le envió el libro de Euclides y algunas obras sobre física. Los musulmanes los leyeron y estudiaron su contenido. Su deseo de obtener el resto creció.

Más tarde, llegó al-Ma'mun... Envió embajadores a los emperadores bizantinos. (Estos embajadores tenían como misión) descubrir las ciencias griegas y hacer que se copiaran en escritura árabe. Envió traductores con ese propósito (al territorio bizantino).[7]

Ibn Jaldún, Muqaddima

En al-Ándalus (Córdoba califal, reinos de taifas), muchos califas incentivaron el saber y mandaron promocionar a musulmanes locales, como Abulcasis, o atraer a sabios de Oriente como Ahmad ibn Muhammad al-Razi, aunque también hicieron peticiones a Constantinopla.

En la Hispania cristiana, la Escuela de Traductores de Toledo, que gracias al impulso de los reyes de Castilla y de León, sobre todo bajo Alfonso X, tuvo su cenit en el siglo XIII con activos traductores del árabe y hebreo al latín y castellano tanto locales como del resto de Europa, con grandes ejemplos como Gerardo de Cremona o Domingo Gundisalvo, pasando así los clásicos griegos y los nuevos saberes árabes, persas e hindúes a Europa Occidental.

Cabe resaltar que la Biblioteca Imperial de Constantinopla y la Universidad de Constantinopla mantuvieron vivos ininterrumpidamente los textos clásicos siendo el principal reservorio de conocimiento clásico de Europa, Oriente Medio y Norte de África, gracias a lo cual, al caer la ciudad en 1453 y muchos de sus sabios emigrar a Italia, surgió el movimiento intelectual que conocemos como Renacimiento.

Puede considerarse que la translatio studiorum comienza en el año 529, cuando Justiniano I cierra la Academia de Atenas y culmina con la llegada del aristotelismo a la universidad de París en el siglo XII.[8]

Véase también

Notas

  1. 1 2 Carol Ann Newsom and Brennan W. Breed, Daniel: A Commentary, Westminster John Knox Press, 2014, p. 89.
  2. ↑ Daniel 2
  3. ↑ Cligès, 1170.
  4. ↑ Uso bibliográfico
  5. ↑ The Dunciad -The Dunciad-, Libro IV, edición de 1743.
  6. ↑ Alain de Libera, La philosophie médiévale, Paris : PUF, 2004. Fuente citada en fr:Translatio studiorum'
  7. ↑ Rosenthal. «The Muqaddimah: An Introduction to History». Princeton University Press. p. 550. Consultado el 14 de noviembre de 2025.
  8. ↑ León Florido, F. (2005). «Translatio Studiorum: Traslado de los libros y diálogo de las civilizaciones en la Edad Media». Revista General de Información y Documentación 15 (2): 51-77.

Bibliografía

  • Bratu, Cristian. "Translatio, autorité et affirmation de soi chez Gaimar, Wace et Benoît de Sainte-Maure." The Medieval Chronicle 8 (2013): 135-164.
  • Edouard Jeauneau, Translatio studii. The Transmission of Learning. A Gilsonian Theme, The Etienne Gilson series 18, Toronto, Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1995
  • Renate Blumenfeld-Kosinski (éd.), Translatio Studii, 2000 (présentation)