Tutayquiri

Tutayquiri (también como: Tutaykiri o Tutayquire) es un dios preincaico nombrado dentro del Manuscrito de Huarochirí. Dicha fuente lo reconoce como uno de los numerosos hijos del dios Pariacaca y, dentro de esta congregación de hermanos, se destaca como el vástago más intrépido y egregio. Asimismo, Tutayquiri es retratado como un dios del clima, la fuerza bélica y la fertilidad.[1] [2]

Etimología

El nombre de la divinidad está conformado por los siguientes términos quechuas: Tuta (noche u oscuridad) y de K'iriy (herir, lastimar, o lacerar). Asimismo, la "y" en su nombre se trata de un sufijo que denota transformación. Al respecto, algunos estudiosos aseveran que su nombre puede traducirse como "la noche hiriente" o "la oscuridad que lastima".[3] Otros atribuyen que el término K'iriy se origina del jacaru, por lo que su significado cambia (durmiente o él que duerme).[4] [5]

Concepto

Dentro de Huarochirí, Tutayquiri es retratado como una divinidad con características equiparables a las de su padre, Pariacaca: el dominio del agua y, en general, el clima; su carácter bélico que impone la autoridad y el orden; y su vínculo con la fertilidad. Asimismo, Tutayquiri tiene una gran cantidad de hermanos, los cuales se nombrarán por orden de nacimiento: Chucpayco, Chancharuna, Huariruma, Utcochuco, Sasenmale y Pachachuyro. Dentro de esta agrupación, Tutayquiri es el quinto hermano y se destaca como el vástago más valeroso entre los demás hermanos. A raíz de ello, sus hermanos se mostraban inspirados por la audacia de Tutayquiri y evidenciaban un profundo respeto hacia él. Los textos huarochiranos exponen a esta congregación fraternal como divinidades conquistadoras que instauraron el orden entre los pueblos yungas.[1] [2]

Sin embargo, algunos estudiosos aseveran que los hijos de Pariacaca no son propiamente biológicos. De acuerdo con sus investigaciones, dicha estructura familiar podría haberse tratado de héroes mortales y/o terrenales que, posteriormente, fueron divinizados (como una huaca o mallqui). Este pensamiento se considera posible por el contexto en torno a sus conquistas. Se colige que, en realidad, los hermanos serían seres sagrados locales (antepasados, héroes culturales, etc.) en una suerte de familia que está subyugada a la deidad suprema regional, Pariacaca. Cada hermano, en la mitología tradicional del grupo que lo veneraba, se relacionaba con otros seres divinos locales que se encontraban organizados según criterios jerárquicos de señorío o de habilidades mágicas y/o sobrenaturales. Todos estos elementos formaban alianza con Tutayquiri en la lucha contra los yungas. Asimismo, un factor sustancial que constata la información anterior se encuentra en una Carta Annua de la Provincia del Perú. En dicha carta, se menciona lo siguiente:[6] [7]

El segundo día fueron los Padres con otro tanto número de yndios, y con el Doctor Auila su juez en esta causa mucho más lejos que el primero, y por vnos caminos muy peligrosos a deshazer el famoso ydolo Xamuna que dizen fue vn hombre muy valeroso que ayudo los yndios de estas tierras en ciertas guerras, después de las quales vino a este cerro, y se conuirtio en vn gran risco; llamanle también Huaranca Xamuna porque dizen que era tan valeroso que con ser vno, quando era necessario se hazia mil, de tal manera que parecía una gran bandada de paxaros con lo qual vencía a sus contrarios. Desbaratase aquel adoratorio; y baxados de allí otros muchos ydolos, y Huacas, y tantos que apenas se daua mano el Doctor a mandarlas desbaratar, y poner Cruzes en su lugar. Sacaronse tembien de sepulcros muy celebrados más de dozientos cuerpos muertos, y todos se quemaron, solo se guardo vn cuerpo de vn yndio llamado Tutayquiri que con auer más de ochocientos años que passo esta tan entero que admira por que no le falta diente, ni muela, ni dedo en pies, y manos, guardole el doctor Auila para traerle a Lima, y que le vean los Príncipes.
Carta Annua de la Prouincia del Perú del año de 1611

El antedicho testimonio asevera que, Tutayquiri no fue otra cosa que la momia de un héroe cultural. No se tiene conocimiento del destino de esta momia, puesto que fue la única en ser guardada para su traslado a Lima. A esta momia se la consideraba una huaca (sacralidad), por lo que da a entender que, sin duda alguna, se trataba de un hombre de alto prestigio en su comunidad que, posteriormente, fue divinizado.[6]

Aspecto

En Huarochirí, se retrata a Tutayquiri como una deidad guerrera y de gran poder sobre la naturaleza. Al igual que su padre, Tutayquiri dominaba el clima y se transformaba en lluvia amarilla y roja para conquistar a sus enemigos.

Tal como se señaló anteriormente, Tutayquiri estaba representado como una momia de un antepasado privilegiado, por lo que su figura e historia fueron sacralizadas. El cuerpo sin vida de los antepasados mantenía una presencia constante en la vida cotidiana de aquellos que los veneraban. Estos inanimados cuerpos funcionaban como emisarios de fuerzas cósmicas dignas de respeto, las cuales se encuentran personificadas en los dioses mayores como, en este caso, Pariacaca.[1] [2]

Historia

Conquista de Tutayquiri a Llacsatambo

Se expresa que, después de la derrota de Huallallo Carhuincho, el dios Pariacaca procedió a institucionalizar su culto hacia otras fronteras. Para ello, Pariacaca asignó a sus hijos la tarea de conquistar los diversos pueblos yungas de la región. De esta manera, cuando estos pueblos eran vencidos, sus dioses antiguos eran desplazados y se consolidaba la supremacía de Pariacaca. Asimismo, todos los pueblos yungas que fueron vencidos por los hijos de Pariacaca estaban destinados a habitar la tierra baja. Sin embargo, los pueblos yungas afirman que sus conquistadores emergieron de una planta de quinua.

Respecto a Tutayquiri, se sabe que nació en las tierras de Huichicancha. Este era el quinto vástago del dios Pariacaca y se caracterizaba por ser el más intrépido entre los demás hermanos. Durante el festival que rendía tributo a Tutayquiri, se efectuaba una danza conocida como Chanco.

En tiempos primigenios, los habitantes del pueblo de los Checa eran vistos como los hermanos menores de los habitantes de los Quinti. Sin embargo, los Checa fueron profundamente vilipendiados por los Quinti por el hecho de haber nacido después de ellos.

Un día, Tutayquiri les dijo a los Checa: No estéis tristes, hijos, digan lo que digan; que sigan despreciándolos; en el futuro, vuestro nombre será Checa-Huillca y los hombres llamarán con desdén a estos que los desprecian: "Quinticitos zancuditos".

Luego de unos pocos días, Tutayquiri, llegando a un acuerdo con sus otros hermanos, dio inicio a la conquista de los yungas de Llacsatambo. Cuando los pobladores yungas supieron de ello, muy aterrorizados, empezaron a huir a las tierras de Colli de abajo.

Se cuenta que, Tutayquiri, transformado en lluvia amarilla y roja, bajó por las quebradas de Sisicaya y de Mama. Entonces, los hombres lo esperaban en sus comunidades correspondientes con el fin de adorarlo. Estos hombres no fueron tratados con desdén por Tutayquiri, por lo que este último les dijo: "Quedaos, pero reconoceréis a mi padre; desde hoy viviréis tratando a los Checa de (hermanos) y os consideraréis como sus hermanos menores". Al mismo tiempo, los pueblos de Allaucamari y los Huichocmari también consideraban a los Checa como hermanos.[1] [8]

Tutayquiri y la hermana de Chuquisuso

Anteriormente, se hizo énfasis en la valentía que caracteriza a Tutayquiri. Entre sus hermanos, él primero en conquistar a los yungas que habitaban entre dos ríos. Posiblemente, se traten de los ríos Rímac (hasta Pariacha) y Mala (hasta Alloca, en la parte alta).

El dicho Tutayquiri colocó un cetro dorado en un lugar llamado Uncatupi (un cerro negro que se encuentra en la frontera de las tierras de los Pariacha). Una vez hecho esto, pronunció lo siguiente: "Si alguien, como señal de maldecir a los yungas, derriba este cetro, mostrando así el desdén de mi voluntad, los yungas conquistarán este territorio (puede implicar que tras las conquistas de Tutayquiri, al mismo tiempo, este se preocupaba por el equilibrio étnico y/o ecológico de la región). En la actualidad, el cerro donde colocó dicho cetro se llama Uncatupi Caparicaya.

Los otros hermanos salieron de Tupitocha y subieron por el camino de Quisquitambo. En ese mismo lugar, también existe otro camino llamado Tumnacha. Cuando los hermanos llegaron al lugar desde donde se mira hacia Lima, supieron que Tutayquiri lo había conquistado todo en ese territorio; por lo que regresaron.

Una vez reunidos, todos bajaron en la dirección de Huarochirí, hacia Caranco de abajo. Nuevamente, el intrépido Tutayquiri se aventajó a sus hermanos y bajó primero. En aquel momento, una de las hermanas de Chuquisuso lo estaba esperando en su chacra, con el propósito de seducirlo. Para lograr su cometido, esta mujer se apareció ante Tutayquiri, mostrándose desnuda, le dijo: "Padre, descansa un poco; antes de seguir tu camino, bebe esta chichita, este ticticito".

Al ver esto, Tutayquiri permaneció allí. Cuando sus hermanos vieron esto, también se establecieron en dicho lugar. Como se quedaron allí, los hermanos detuvieron su expedición de conquista, por lo que conquistaron solo hasta Pachamarca de Alloca de abajo.

Si aquella mujer no los hubiera seducido, las chacras de los Huarochirí y de los Quinti llegarían hasta Caranco de abajo y Chilca.[1] [9]

El baile del Chanco

Durante el mes de noviembre, todos los varones de la comunidad de los Checa realizaban un chaco (caza de auquénidos salvajes); iban por el camino que Tutayquiri había transitado y decían que, al caminar sobre sus pasos, adquirían su fuerza. En ese mismo periodo, la gente realizaba el baile del Chanco y, al mismo tiempo, se imploraba la caída del líquido celeste. Los Checa pensaban que, durante el Chanco, la lluvia se presentaba.

Cuando, al celebrar la fuerza de Tutayquiri realizaban el chaco, todos los huacsas y aquellos que no lo eran, salían de aquí (probablemente Llacsatambo) e iban a dormir encima de Tupitocha, en el lugar llamado Mayani.

Se tenía el pensamiento que, cualquiera que capturara un guanaco, un venado o cualquier otro animal, si en el aillu había un huacsa (sacerdote), era esta persona quien lo recibía para que realizara el baile llamado Ayño. En dicho baile, el huacsa se llevaba las colas de los animales cazados en forma de huayta (plumaje o flor en quechua; no obstante, en este contexto, se traduce como cualquier objeto usado en la cabeza a manera de penacho). Aquellos que no capturaban nada también bailaban solo durante la ceremonia del Chanco.

Al día siguiente, todos ellos salían nuevamente de Mayani y se dirigían a Tumna. En dicho lugar, todos, hombres y mujeres, congregándose en Huacsutambo, esperaban el advenimiento de Tutayquiri.

La jornada siguiente, los huacsas, si tenían la dicha en la caza y sin importar la cantidad de sus presas, se regocijaban mucho y decían: "Este año tendremos maca". Entonces volvían a Pacota, lugar donde ellos dormían. Luego, llegaban a Llacsatambo. Cuando estaban por llegar, todos aquellos que permanecían en el pueblo los esperaban con chicha.

Al llegar todos los que participaron en el chaco, decían: "Vienen muy cansados". Acto seguido, se derramaba grandes cantidades de chicha encima de los hombres y en el suelo. Esta misma chicha se derramaba en la puerta de Llacsatambo. Los que llegaban de abajo colocaban una pequeña cantidad de carne sobre la boca de sus cántaros. Al acabar esta ceremonia, todos iban a la pampa donde se sentaban y empezaban el baile de Ayño.

A veces, cuando celebraban el baile llamado Chanco, se presentaba la lluvia. Durante esta época, caía agua en abundancia sobre un árbol en la casa del yañca (otro tipo de sacerdote) llamado Isquicaya. Cuando veían eso, decían: "Este año será fructífero". Si el árbol permanecía seco, anunciaba la ausencia de la lluvia. Entonces decían: "Este año habrá mucho sufrimiento".[1]

Véase también

Referencias

  1. 1 2 3 4 5 6 Gerald Taylor. «Ritos y tradiciones de Huarochirí». Consultado el 16 de marzo de 2026.
  2. 1 2 3 Sabino Arroyo Aguilar. «Sistema religioso andino y cristiano: redes y formas culturales del poder en los Andes». Consultado el 16 de marzo de 2026.
  3. ↑ José Bruno Limonchi. «Tutaikiri: el divino guerrero del arma pluvial». Consultado el 16 de marzo de 2026.
  4. ↑ Dina Emeteria Chávez Bellido, Margot Luliana Berrío Quispe, Luis Miguel Cangalaya Sevillano y Dennise Arias Chávez. «La estructura morfológica y el contenido semántico de los topónimos de la provincia de Huarochirí (Perú)». Consultado el 16 de marzo de 2026.
  5. ↑ Paul R. Steele. «Handbook of Inca Mythology». Consultado el 16 de marzo de 2026.
  6. 1 2 «Los dioses del Manuscrito de Huarochirí». OpenEdition. Consultado el 16 de marzo de 2026.
  7. ↑ Mario Polia Meconi. «La cosmovisión religiosa andina en los documentos inéditos del Archivo Romano de la Compañía de Jesús (1581-1752)». Consultado el 16 de marzo de 2026.
  8. ↑ «Vivir según el “libro del millar”: la comunidad, el ayllu y el gobierno tradicional». OpenEdition. Consultado el 16 de marzo de 2026.
  9. ↑ Mariella Patricia Justo Ubillús. «Organización temporal de la mitología inscrita en el Manuscrito de Huarochirí». Consultado el 16 de marzo de 2026.