Asedio de Ferrol

Asedio de Ferrol
Parte de la guerra de independencia española

Mapa de las campañas francesas en la península ibérica entre 1808 y 1812.
Fecha 21 a 27 de enero de 1809
Lugar Ferrol
Resultado Victoria francesa
Beligerantes
Primer Imperio francés Reino de España
Comandantes
Jean-de-Dieu Soult Francisco Javier Melgarejo  Rendición
Fuerzas en combate
5000[1] 300[2]

El asedio de Ferrol fue un breve enfrentamiento militar librado a inicios de 1809 durante la guerra de independencia española, donde las fuerzas del Primer Imperio francés rodearon y sitiaron a la ciudad, gobernada por una junta de gobierno. La urbe capituló y entregó la escuadra apostada en arsenal.

Antecedentes

Al comenzar la invasión francesa, el teniente general de la Real Armada y comandante general del departamento de Ferrol, Pedro Luis de Obregón y Ceballos, se puso a las órdenes del nuevo rey José I de España, hermano del emperador Napoleón I. Dilató la salida de los buques en Ferrol a Brest y Rochefort, lo que permitió que la escuadra cayera en manos del ejército anglo-español el 24 de mayo de 1808.[3]

El pueblo de la urbe se sumó con entusiasmo a la lucha contra los franceses.[4] Se crearon cinco compañías de milicianos al mando del mariscal de campo Ulises de Albergote, el comerciante Ángel García Fernández, el teniente coronel retirado Antonio Cardoso, el teniente coronel Felipe Senra y el capitán de milicias retirado José Pérez de San Martín. El pueblo también contribuyó con víveres, armas y otros materiales para ayudar a estas tropas.[5] Poco después, con los operarios de los arsenales se organizaron dos compañías de zapadores de 108 plazas cada una al mando de los ingenieros tenientes de navío Fernando Tovar y Miguel Carranque; fuerzas armadas con carabinas y que portaban como herramientas palas, picas, hechas, sierras y demás.[6] Para julio las tropas estaban listas y se distribuyeron entre las dos divisiones del ejército español en Galicia. Finalmente, con los presidarios del depósito del arsenal se organizó el batallón La Victoria, carente de uniformes militares y con una oficialidad formada por mandos retirados de la marina y el ejército, que salió a combatir en septiembre.[7]

Dicho entusiasmo no fue suficiente para vencer al poderío napoleónico. El 10 y 11 de noviembre, los españoles fueron vencidos en Espinosa de los Monteros. El 18 de enero de 1809, la división inglesa del teniente general John Moore se reembarcó en La Coruña, acabando con el gobierno de la Junta Superior de Galicia, que antes de desaparecer mandó establecer una nueva en Ferrol.[8] El 12 de enero, se formó en Ferrol una junta formada por el capitán general de marina del departamento Francisco Javier Melgarejo y de Rojas (presidente), el capitán de navío y gobernador político y militar de Ferrol Joaquín Fidalgo, Benito Diez de Robles, Nicolás María Riobó (regidores), el marqués de San Saturnino José Javier Quindos y Pardo, Felipe Senra (representantes de la nobleza), Ángel García Fernández y Antonio Anido (del comercio) y el ingeniero de marina José Muller.[9]

Asedio

Combates

El 20 de enero, los franceses entraron en La Coruña a las órdenes del mariscal imperial Jean-de-Dieu Soult.[2] Ese mismo día, salieron de Betanzos con rumbo a Ferrol una división de infantería gala al mando del general de división Julien Augustin Joseph Mermet, una brigada de caballería al mando del también general de división Jean Thomas Guillaume Lorge y apoyo de artillería pesada.[10] Al día siguiente, los napoleónicos se presentaron ante los muros de Ferrol, bloqueando todas sus vías de comunicación, requisando los víveres por toda la campiña hasta Santa Marta y estableciendo en Neda la base de sus víveres.[11]

El 22 de enero, las tropas francesas recibiendo refuerzos y sus avanzadillas llegaron a situarse a dos tercios de la distancia de tiro de los cañones de los reductos de la plaza, que empezaron a dispararle en intervalos cuando se acercaban a hacer reconocimiento en pequeñas partidas. Al día siguiente, los franceses hicieron lo mismo pero de una forma más audaz y el fuego de los defensores se volvió más vivo y continuo.[11] A las 08:00 horas se tocó una trompeta y presentaron dos oficiales para parlamentar en la puerta de Canido. En ese sector cesó el fuego, pero no en el de Carranza, donde los franceses se acercaron a las defensas por los vallados y zarzales vecinos.[12] Se intimó a los defensores a rendirse y la junta mandó a los parlamentarios a volver a las 16:00 horas por su respuesta. Se convocaron a las autoridades militares, civiles y eclesiásticas.[13] Como después de una acalorada discusión no llegaron a ninguna resolución, los mandos enviaron mensajeros por la ciudad para informar a los vecinos de los términos que les ofrecía el mariscal Soult.[14]

Ferrol sólo tenía víveres para seis días, no había posibilidades que un ejército viniera a auxiliarlos[15] y tenía dos brechas abiertas en su recinto fortificado por la falta de mantención.[16] Sin embargo, los locales se negaron a rendirse y en la mañana siguiente 200 defensores atacaron por sorpresa a las avanzadillas enemigas, dándose un combate de fusilería que duró todo el día. Los locales se retiraron con dos fusiles, algunas reces, mochilas y ropas que les robaron a sus enemigos.[17]

El mando francés se enfureció por este acto. El 25 de enero reforzaron toda la línea de asedio y empezaron a construir el primer ramal de una trinchera para atacar la altura de Santa Marina y el reducto de San Carlos, lugares que dominaban la ciudad. Al día siguiente, más tropas francesas fueron enviadas al sector para trabajar en la trinchera, que se iba extendiendo y aproximando.[17] Comprendiendo que Ferrol iba a ser asaltado y que de caer en esas circunstancias sería saqueado sin piedad, las autoridades resolvieron empezar a negociar.[18] Ese mismo día enviaron mensajeros y aceptaron la propuesta de capitulación de Soult.[19]

Capitulación

A las 07:00 horas del 27 de enero, Mermet entró con su división y una brigada de dragones a caballo por la puerta de Canido. De inmediato, el teniente general Obregón, sospechoso de afrancesado y detenido en el castillo de San Antón de La Coruña, fue liberado.[1] Según el boletín oficial francés: «Han encontrado en el puerto tres buques de 112 cañones, dos de 80, uno de 74, dos de 64, tres fragatas y cierto número de corbetas, bergantines y otras embarcaciones desarmadas; más de 1500 piezas de cañón de todos los calibres, y municiones de todo tipo»; también se hicieron con más de 5000 fusiles.[20] La rendición causó indignación en toda España, especialmente por la entrega de la escuadra, algo perfectamente prevenible si se hubieran tomado resguardos en cuanto los británicos se retiraron; estos últimos, incluso habían ofrecido quemar los barcos y el muelle antes de zarpar.[2]

El año anterior, un informe oficial de la Armada española mencionaba que en el departamento de Ferrol estaban[21] el navío de línea Purísima Concepción (114 cañones), el San Telmo (76) y el San Julián (60) estaban armados y recién carenados, y el Mexicano (114) y el San Fernando (100) estaban desarmados y necesitados de carena y la mayor parte de su arboladura.[22] También estaban Ferrol, pero en grada (construcción) los navíos Real Familia (114), Emprendedor (86) y Tridente (76).[21] Es posible que estos fueran los ocho navíos que se capturaron según el reporte oficial de Soult.

Sin embargo, el informe de la Armada tiene muchas inexactitudes. Por ejemplo, menciona erróneamente como presentes en el departamento al Príncipe de Asturias (114), el Montañés (76) y el San Fulgencio (68),[21] cuando en realidad estaban en Cádiz y en buen estado.[22] Además, menciona que también estaba el Oriente (76) desarmado[21] y en mal estado,[22] pero aquel ya había sido desguazado en 1806.[23] Un informe del gobierno afrancesado menciona un error similar, afirmando que cuando los galos entraron en el departamento habían 5 navíos (el Purísima Concepción, el Príncipe de Asturias, el Mexicano, el San Julián y el San Telmo), 4 fragatas y 2 bergantines, aparte de corbetas y goletas.[24]

Consecuencias

Napoleón I ordenó que los buques de guerra abandonados por españoles y británicos en la apresurada retirada recibieran tripulaciones francesas y trasladados a Francia,[25] pero la oportuna intervención del ministro de Marina de José I, el teniente general de la Real Armada José de Mazarredo, consiguió de que siguieran teniendo tripulaciones españolas y siguieran fondeados en Ferrol hasta cuando la ciudad fue reconquistada.[26]

Desde 1804, los arsenales de Ferrol casi dejaron de funcionar, solo botando dos goletas en 1807 y se mantendrían así hasta 1825.[27] El 10 de febrero de 1810, estalló un motín popular en Ferrol en que fue asesinado el comandante general del departamento, brigadier José Ramón de Vargas y Vargas,[28] quien fue reemplazado al día siguiente por el también brigadier Francisco Vázquez Mondragón y de Pedraza.[29]

Referencias

Bibliografía