Batalla de La Motta

Batalla de La Motta
Parte de Guerra de la Liga de Cambrai

Prospero Colonna
Fecha 7 de octubre de 1513
Lugar Schio, Véneto (Italia Italia)
Coordenadas 45°35′48″N 11°29′19″E / 45.596666666667, 11.488611111111
Resultado Victoria decisiva hispano-imperial[1]
Beligerantes
ESPBandera de España España
Sacro Imperio Romano GermánicoBandera de Sacro Imperio Romano Germánico Sacro Imperio Romano Germánico
República de Venecia
Comandantes
Ramón de Cardona
Prospero Colonna
Fernando de Ávalos
Jorge de Frundsberg
Bartolomeo d'Alviano
Gian Paolo Baglioni (P.D.G.)
Alessandro Fregoso (P.D.G.)
Antonio Pio †
Mercurio Bua
Fuerzas en combate
4000 soldados españoles
3500 lansquenetes imperiales
1000 jinetes
32 cañones
10 000 soldados
3000 jinetes
24 cañones
Bajas
Desconocidas, pero menores Más de 4500 bajas

La batalla de La Motta, también conocida como la batalla de Schio, Vicenza o Creazzo, fue un enfrentamiento militar ocurrido el 7 de octubre de 1513 entre las tropas de la República de Venecia, dirigidas por Bartolomeo d'Alviano, y un ejército combinado de España y el Sacro Imperio Romano Germánico, encabezado por Ramón de Cardona y Fernando de Ávalos, en el contexto de la Guerra de la Liga de Cambrai. El encuentro, que tuvo lugar cerca de la población italiana de Schio y se saldó con una victoria decisiva hispano-imperial.[1][2]

Antecedentes

El virrey español de Nápoles, Ramón de Cardona, estaba impedido de llevar a cabo actividades contra Francia por la tregua que Fernando el Católico y Luis XII habían firmado, por lo que volvió sus recursos contra Venecia, aliada de Francia y todavía beligerante en el conflicto. Los comandante venecianos, Bartolomeo d'Alviano y Gian Paolo Baglioni, encontrándose desprovistos de forma inesperada del apoyo francés, se replegaron a la región de Véneto, perseguido de cerca por el ejército español, al que Bartolomeo entretuvo con agresivos ataques de caballería esperando la llegada del invierno.[3][4]

Cardona intentó entonces conquistar Padua, que los venecianos habían fortificado en extremo, pero a pesar de los ingeniosos métodos de asedio de Prospero Colonna, se vi obligado a retirarse para no verse cogido entre dos fuegos. Tras retirarse a Albareto, Cardona cambió de tácticas y decidió obligar a los venecianos a salir de sus fortalezas en Padua y Treviso con una atrevida expedición de saqueo al territorio veneciano, curso de acción desaconsejado por Colonna pero apoyado por Fernando de Ávalos. El ejército hispanoimperial penetró asó profundamente en territorio veneciano, y en septiembre estaban a la vista de la misma Venecia, que Cardona mandó bombardear, aunque provocando más temor que daños.[5][4] No disponiendo de embarcaciones con las que cruzar la laguna, Cardona ordenó regresar a la Lombardía.[4]

Por su parte, D'Alviano, que había sido reforzado con centenares de soldados y voluntarios reclutados entre la nobleza veneciana, así como cañones y otros suministros, tomó ahora la iniciativa para vengar las afrentas recibidas y persiguió desde Padua y Treviso a las tropas de Cardona, con la intención de no permitirles retirarse del Véneto.[1] Para completar el cerco, envió a Gian Paolo "Fortebraccio" Manfrone a reclutar aldeanos locales y formar una milicia.[5]

Movimientos previos

Cardona encontró a Bartolomeo cortándole el paso con todo su ejército al otro lado del río Brenta, pero logró evadirle y cruzar el río discretamente por otra vía por consejo de Colonna y Ávalos.[6] Cuando D'Alviano se dio cuenta del engaño, se retiró hasta Vicenza, donde se reunió con Baglioni y excavó una serie de fortificaciones en Olmo para intentar cortarles el paso de nuevo en ruta hacia Verona. El nuevo plan era acertado, ya que, para no luchar en terreno enemigo, Cardona se vería obligado a torcer por la zona montañosa de Bassano y allí sería presa de la guerrilla veneciana.[7]

Cardona plantó campamento cerca de Vicenza, aun siendo acosado por la artillería veneciana, que obligaba a los suyos a dormir sin tiendas y con los caballos y el bagaje emboscados. La llegada de Manfrone a sus espaldas terminó de acorralar al ejército hispanoimperial, por lo que Cardona y sus capitanes determinaron ponerse en movimiento. Decidieron rodear Bassano hacia Trento, de modo que los venecianos se vieran obligados a perseguirles en terreno descubierto o dejarles volver a Verona dando un rodeo. Colonna, cuyos consejos se habían corroborado, solicitó liderar la retaguardia, donde sucedería el choque. De esta manera, y aprovechando un banco de niebla que se levantó la mañana del 7 de octubre, levantaron campamento y se alejaron inadvertidamente hacia Schio.[7]

D'Alviano se mostró remiso a seguirles, no estando seguro de sus movimientos ni queriendo abandonar el terreno favorable, pero al ser presionado por el proveedor veneciano Andrea Loredan, dio la orden de hacerlo. El antiguo renegado español alcanzó a Cardona en el llano de Vicenza, a la altura de Motta de Costabissara, por donde los hispanoimperiales avanzaban en cuadro preparados para el choque.[7]

La batalla

Prospero Colonna, comandante de la infantería española en La Motta.
Bartolomeo d'Alviano, comandante veneciano.

D'Alviano lanzó una primera carga de caballería contra la retaguarda de Cardona, pero al verse repelidos por la caballería alemana, dio la orden de atacar con todas sus fuerzas, disponiendo que Baglioni flanquease la columna de Cardona mientras que él y Antonio Pio atacaban desde el frente. La caballería alemana se vio obligada a regresar el cuadro, donde la infantería de Colonna, mandada por Hernando de Alarcón, Troilo Savelli y su pariente Mucio Colonna, procedió a cerrar contra los venecianos.[7]

La batalla se mantuvo inicialmente igualada, con Bartolomeo y Prospero comandando ambas líneas muy cerca del frente. Sin embargo, cuando Colonna ordenó un ataque doble con los españoles de Fernando de Ávalos y los lansquenetes de Jakob von Landau. En la primera línea se destacaron el afamado Diego García de Paredes y el propio Frundsberg, que acudió con refuerzos. Con ello, la línea veneciana colapsó por completo. Antonio Pio cayó y sus hombres arrojaron las armas y huyeron; la compañía de d'Alviano sufrió tales bajas que murieron sus propios abanderados. Baglioni no llegó a unirse a la batalla, ya que su partida quedó atascada en una zona de pantanos en su afán por flanquear al ejército imperial. Viendo imposible reintegrar sus filas, D'Alviano llamó a una retirada general y huyó.[7]

Los españoles e italianos les permitieron marcharse o rendirse a quien lo deseaba, pero los lansquenetes, teniendo aún presente su derrota en Cadore a manos de d'Alviano, ejecutaron sin cuartel a todos los venecianos que pudieron tomar. Sólo se respetó la vida de los capitanes de alto rango como Baglioni y Fregoso, además del imprudente Loredan, aunque este último luego fue decapitado por su captor a causa de una disputa con otro lansquenete, que decía haberlo arrestado primero. El líder de la caballería véneta, Mercurio Bua, fue el único capitán junto con d'Alviano en conseguir huir. Veinticuatro piezas de artillería vénetas fueron dejadas atrás y capturadas.[7]

El resultado de aquella jornada fue la práctica destrucción del ejército veneciano, con más de 5000 muertos entre sus filas.[2][1] Los milicianos de Manfrone huyeron en todas direcciones, mientras que d'Alviano se dirigió a Vicenza, pero los ciudadanos y la guarnición local, encabezada por Teodoro Trivulzio, le cerraron las puertas temiendo represalias imperiales. Por ello, d'Alviano tuvo que retirarse directamente de vuelta a Padua.[8]

Consecuencias

Aunque los españoles consiguieron una victoria decisiva, la Liga Santa no pudo sacar provecho de ella.[1] Ambos contendientes continuaron manteniendo durante el resto del año y hasta el siguiente, escaramuzas en la región de Friuli-Venecia Julia, situada más al noroeste.[1]

A la muerte el 1 de enero de 1515 del rey Luis XII de Francia, ascendió al trono Francisco I, quien asumió el título de duque de Milán en su coronación e inmediatamente se movilizó para reclamar sus posesiones italianas. Una fuerza suizo-pontificia se desplazó al norte de Milán para bloquear su paso por los pasos alpinos, pero Francisco evitó los pasos principales y marchó en su lugar a través del valle del Stura.[9] La vanguardia francesa sorprendió a la caballería milanesa en Villafranca d'Asti, tomando prisionero a Prospero Colonna,[2] y mientras tanto, Francisco y el cuerpo principal del ejército francés confrontaron a los suizos en la batalla de Marignano del 13 de septiembre.[10]

Referencias

  1. 1 2 3 4 5 6 Norwich, 2009, p. 536
  2. 1 2 3 Taylor, 1973
  3. ↑ Sandoval, 1614, p. LI.
  4. 1 2 3 Norwich, 2009, p. 535
  5. 1 2 Sandoval, 1614, p. LII.
  6. ↑ Sandoval, 1614, p. LIII.
  7. 1 2 3 4 5 6 Sandoval, 1614, p. LIV.
  8. ↑ Dalla Cà, 1904, p. 62.
  9. ↑ Norwich, 2009, p. 537
  10. ↑ Norwich, 2009, p. 538

Bibliografía

Enlaces externos