Illa Tiqsi
Illa Tiqsi (también como: Illa Tiksi, Illa Teqse, Illa Tecce o Illa Ticci) es el concepto filosófico primordial dentro de la cosmovisión preincaica e incaica. En dichas cosmovisiones, se entiende como el principio ontológico absoluto; es decir, no se comprende como una deidad antropomorfa, sino como la realidad fundamental y trascendental que subyace a toda existencia. Este principio no se personifica ni se representa mediante atributos humanos, sino que se concibe como la base última e incondicionada del ser y del devenir en el universo andino. De igual modo, Illa Tiqsi constituye el orden primordial y la fuente originaria de vida que precede y fundamenta toda manifestación de lo existente.[1] [2]
Etimología
Illa Tiqsi es una expresión quechua que se divide en dos términos: Illa (luz, fuego, resplandor o energía) y Tiqsi (fundamento, cimiento, raíz o principio). Por consiguiente, el significado de esta fuerza absoluta es "luz fundamental" o "principio resplandeciente".[3]
Definición

El concepto de Illa Tiqsi es comprendido como la luz primigenia o el resplandor fundamental que moldea la forma, otorga el ánimo y concibe la existencia del todo absoluto. Se considera la energía eterna e increada (sin principio ni fin), inmaterial, incognoscible, de la cual todo está impregnado.[1]
Se desconoce el origen exacto de este pensamiento; no obstante, se trata de un concepto filosófico complejo cuyas raíces se retrotraen a tiempos anteriores al incanato. Con el transcurso del tiempo, dicho pensamiento ha ido transmitiéndose y evolucionando hasta ser también un principio presente en la cosmovisión incaica. En las corrientes andinas contemporáneas, este principio universal sigue presente y su concepto permanece inalterable.[2]
Por regla general, esta fuerza inmaterial está asociada con el dios supremo Viracocha; no obstante, tal como se expuso anteriormente, Illa Tiqsi es un principio metafísico que trasciende del antropomorfismo (forma humana o animal) y las características personales. Si bien Viracocha es un dios incorpóreo, en muchos mitos, Viracocha también es una deidad antropomorfa e inmanente (mayormente asociado con el Dios de los báculos). Algunos estudiosos aseveran que el concepto de Illa Tiqsi es la esencia original, verdadera e inefable del Dios supremo incaico. Esta última entidad podría considerarse la manifestación y/o personificación primordial de este principio trascendental (actuando como el agente activo que moldea el universo).[1] [2]
El concepto de Illa Tiqsi permea a todo el universo y es la fuente preexistente de toda la vida: lo que existía, existe y está por existir (es la existencia misma que abarca la totalidad espiritual y universal). Esto incluye a todos los dioses que los pueblos andinos adoran. Como principio abstracto y absoluto, se entiende a todas estas divinidades como manifestaciones, intermediarios, atributos o hijos de esta fuerza suprema universal. Además de Viracocha, se considera que los dioses Inti e Illapa son las principales exteriorizaciones de Illa Tiqsi: Inti es el Sol, la manifestación de la energía celestial que envuelve al mundo en un manto de calor; mientras que Illapa es el Rayo, la expresión directa de la energía celestial que desgarra la bóveda celeste y arremete violentamente contra la Tierra.[1] [2] [4] [5]
Cualquiera de sus criados o criadas, o amigos y aliados que quisiesen ir a servir a aquel señor en la otra vida, que podían de su voluntad hacerlo; porque, lo uno, el gran Illa Tecce Viracocha, criador del sol y de la luna y estrellas y cielo y tierra, y señor de todos los demás dioses, se lo premiaría muy bien.Relación de las costumbres de los naturales del Pirú, página 150
Visión andina vs Visión occidental
Tras la llegada de los conquistadores españoles, se buscaba una entidad dentro de la religión andina que fuera equiparable con el Dios cristiano. Esto último fue realizado como estrategia para ilustrar la concepción de una religión monoteísta a los pobladores indígenas y, además, simplificar la conversión de aquellos nativos al cristianismo. Los pueblos que fueron subyugados por los incas poseían sus propios dioses principales y/o creadores que fueron sincretizados para legitimar su asimilación dentro del panteón incaico. Los dioses de estos pueblos estarían supeditados a Inti y Viracocha (dioses cusqueños).[6] Este último se concebía como un principio abstracto que daba origen y propósito al universo; del mismo modo, su culto estaba reservado exclusivamente para la nobleza. Es menester resaltar que la concepción original de Viracocha también lo establece como un dios ambisexual o sin género definido (como principio universal, trasciende del binarismo sexual y encarna las fuerzas masculinas y femeninas en sí mismo).[7] A pesar de su abstracción, Viracocha también figuraba como una fuerza creadora antropomorfa (deidad con forma visible) en diversos mitos de origen del cosmos. Al contemplar la complejidad del concepto de Viracocha, los conquistadores tuvieron que distorsionarlo para su propio beneficio. Los cambios en la caracterización de la entidad fueron más allá de lo estético. La transición de la compleja figura de Viracocha a un hombre barbado y blanco resulta en una reinterpretación forzada muy palpable. A raíz de explicar el monoteísmo, los españoles posiblemente se vieron en la necesidad de fusionar y/o superponer distintas deidades creadoras andinas pertenecientes a cultos más antiguos.[7] Acto seguido, al nombre de Viracocha se le fue incorporado nombres de dioses andinos creadores y/o conceptos abstractos.[8] Este cambio fue determinante para consolidar la existencia de una entidad única y absoluta (monoteísmo), mas no una entidad suprema e inefable que está por encima de otras deidades con características más personales (politeísmo).[9]
Como resultado, al reestructurar el concepto de Viracocha, los nombres de los dioses de cultos predecesores fueron transformados en epítetos de la divinidad suprema. De esta forma, se formó un amalgama bajo la forma de una entidad que reúne innumerables atribuciones en su nombre completo. A partir de este momento, el nombre completo del dios fue: Apu Kon Illa Tiqsi Wiraqucha Pachayachachiq Pachakamaq. El significado completo del nombre de la entidad absoluta está sujeto a múltiples apreciaciones hechas por estudiosos. La identificación de diversas divinidades en el nombre completo de Viracocha es palpable.[9]
Illa Tiqsi según las crónicas

El concepto de Illa Tiqsi ha sido objeto de estudio e interés por parte de algunos cronistas en sus respectivas obras. Estos cronistas comparten la comprensión del Illa Tiqsi como un principio incógnito e inefable, aunque con ciertas matices. Esto último fue la raíz que determinó el uso de este principio como un título en el nombre completo de Viracocha, ya sea asociándose con Illa Tiqsi y, en consecuencia, estableciéndose como el ordenador de dicha energía.
De todas las fuentes, un jesuita anónimo (probablemente Blas Valera) escribió la obra Relación de las costumbres de los naturales del Pirú. Esta misma fuente expone el concepto de Illa Tiqsi como un principio independiente al dios Viracocha. En los textos, se puede leer lo siguiente:[4]
Creyeron y dijeron que el mundo, cielo y tierra, y sol y luna, fueron criados por otro mayor que ellos: á este llamaron Illa Tecce, que quiere decir Luz Eterna.Relación de las costumbres de los naturales del Pirú, página 137
En la misma fuente, se resalta la posterior asociación de Illa Tiqsi con el dios Viracocha. Al tratarse de un principio primordial, Illa Tiqsi fue añadido al nombre del dios protogono como un epíteto; de esta manera, se retrata a Viracocha como una entidad única y absoluta.[4]
Los modernos añadieron otro nombre, que es Viracocha, que significa Dios inmenso de Pirua, esto es, á quien Pirua, el primer poblador destas provincias, adoró, y de quien toda la tierra é imperio tomó nombre de Pirua, que los españoles corruptamente dicen Perú ó Pirú.Relación de las costumbres de los naturales del Pirú, página 137
En textos más adelante, se menciona que todos los elementos del universo están inmersos en la energía primordial del Illa Tiqsi. Este concepto inmaterial es quien confiere divinidad al todo absoluto. En el siguiente texto, se enfatiza la reestructuración del cosmos por dicha concepción y, al mismo tiempo, la asignación de divinidad a elementos como el Sol y la Luna.[4]
El Sol dijeron que era hijo del gran Illa Tecce, y que la luz corporal que tenía, era la parte de la divinidad que Illa Tecce le había comunicado, para que rigiese y gobernase los días, los tiempos, los años y veranos, y a los reyes y reinos y señores y otras cosas. La Luna, que era hermana y mujer del Sol, y que le había dado Illa Tecce parte de su divinidad, y héchola señora de la mar y de los vientos, de las reinas y princesas, y del parto de las mujeres y reina del cielo.Relación de las costumbres de los naturales del Pirú, página 138
Otra fuente que lo menciona es la obra Memorias antiguas, historiales y políticas del Perú, escrita por el cronista Fernando de Montesinos. Dentro de la antedicha fuente, se hace referencia a la existencia de dos monstruos estelares: un felino y una sierpe (presumiblemente un Coa y un Amaru). Estos seres celestiales eran enviados por el todopoderoso Illatici (Illa Tiqsi) para exterminar al Sol y la Luna y, de esa manera, se consuma la destrucción del mundo. Este castigo divino era efectuado para hacer escarmentar al mismo Rey (el Sapa Inca) por sus pecados y/o transgresiones cometidas.[10]
Al cabo de algunos años hubo dos cometas espantosos, que se aparecían en forma de león ó sierpe. Mandó juntar los astrólogos y amautas el rey, por haber sucedido dos eclipses de Sol y Luna muy notables; consultaron los ídolos, y el Demonio los hizo entender que quería el Illatici destruir el mundo por sus pecados, y para eso enviaba un león y una serpiente, para destruir la Luna. Y juntáronse entonces todos, mujeres y niños, y daban grandes alaridos, y lloraban con muy lastimosos gemidos, forzando á los perros que los diesen; porque decían que las lágrimas y suspiros de los inocentes son muy afectos al Supremo Criador. La gente de guerra se puso á punto de guerra, y tañendo bocinas y tambores, tiraban muchas saetas y piedras hacia la Luna, haciendo ademanes de herir al león ó serpiente, porque decían que desta manera los asombraban, para que no despedazaran á la Luna. Aprendían que si el león y la serpiente hiciesen su efecto, quedarían á oscuras, y que todos los instrumentos del hombre y de la mujer serían convertidos en leones y culebras, y los husos de las mujeres en vívoras, y los telares en osos y tigres y otros animales nocivos. Y ésta es la causa que el día de hoy los peruanos dan estos gritos cuando hay algún eclipse. Después de haber sacrificado muchos mancebos y doncellas, y hombres y mujeres de oro y plata, del tamaño de una tercia, consumíanlo todo en fuego, excepto los mancebos, porque decían que el eclipse del Sol significaba la muerte de un gran Señor, y fingían que se vestía de luto el Sol por ella. Por esto enterraban vivos á los mozos, para que fuesen al Criador de todos á presentar sus muertes por la del príncipe.Memorias antiguas, historiales y políticas del Perú, página 48 y 49
En el texto anterior, se puede apreciar el concepto de Illa Tiqsi; no obstante, el término parece ser utilizado como un sinónimo del Supremo Creador (Viracocha). La relación entre la deidad suprema y monstruos estelares (felinos y serpientes) parece ajustarse a la iconografía del Dios de los báculos. Estos últimos aspectos son propios de la religión andina, aunque el hecho de establecer a Illa Tiqsi y Viracocha como términos intercambiables resulta erróneo.
Tanto la fuente del cronista anónimo como la de Montesinos presentan ciertas imprecisiones debido a la reinterpretación teológica de Illa Tiqsi, el principio ontológico primordial en la cosmovisión andina, que las crónicas transforman erróneamente en un dios, aplicando categorías religiosas que distorsionan su significado original. Bajo esta reinterpretación, el concepto de Illa Tiqsi está más alineado con el Dios cristiano (usando términos como "Supremo Criador" o "pecado"); no obstante, las fuentes coloniales mencionadas detallan que Illa Tiqsi carece de una representación antropomorfa o visible. Asimismo, se indica que su denominación se realiza exclusivamente mediante apelativos, sin que se le atribuya una forma concreta ni manifestación física perceptible dentro del corpus documental. En virtud de esta condición, el principio universal conserva su absoluta impalpabilidad; sin embargo, debido a la reinterpretación de la información obtenida por parte de los evangelizadores, esta inmaterialidad se manifiesta solo en cierto grado dentro de las crónicas (a diferencia de otras fuentes que establecen a Illa Tiqsi y al dios Viracocha como entidades visibles). Además de ello, ambos testimonios subrayan a Illa Tiqsi como la causa primera e imperceptible de todos los demás dioses. Los "hijos" de Illa Tiqsi personifican a las incontables facetas de este principio impersonal y son establecidos como dioses visibles (Inti, Illapa, Pachacámac y el resto del panteón andino). Estas deidades funcionan como los "arquitectos visibles" encargados de conferir estructura y orden al cosmos, aunque en última instancia son manifestaciones fenoménicas de dicho sustrato ontológico de la realidad.[1] [2]
Véase también
Referencias
- 1 2 3 4 5 Jym Qhapaq Amaru. «Cosmovisión Andina Inka Pachaqaway». Consultado el 23 de marzo de 2026.
- 1 2 3 4 5 Gustavo Flores Quelopana. «Estructura metafísica de teología andina». Consultado el 23 de marzo de 2026.
- ↑ «Diccionario Simi Taqe: Quechua - Español». Academia Mayor de la Lengua Quechua. Consultado el 23 de marzo de 2026.
- 1 2 3 4 Jesuita anónimo (posiblemente Blas Valera). «Relación de las costumbres antiguas de los naturales del Pirú». Consultado el 23 de marzo de 2026.
- ↑ Alejandro Herrera Villagra. «Crónicas tempranas del siglo XVI (Tomo II)». Consultado el 23 de marzo de 2026.
- ↑ Limón Olvera, Silvia. «Sacrificio y poder entre los incas». Archivado desde el original el 29 de noviembre de 2023. Consultado el 23 de marzo de 2026.
- 1 2 Simone Di Pietro. «Tres visiones sobre el desarrollo de un sustrato cultural común en los Andes». Consultado el 24 de marzo de 2026.
- ↑ Roberto Lehmann-Nitsche. «Coricancha: el Templo del Sol en el Cuzco y las imágenes de su altar mayor». Consultado el 23 de marzo de 2026.
- 1 2 Pierre Duviols. «Los nombres quechua de Viracocha, supuesto "Dios creador" de los evangelizadores». Consultado el 23 de marzo de 2026.
- ↑ Fernando de Montesinos. «Memorias Antiguas, Historiales y Políticas del Perú». Consultado el 23 de marzo de 2026.