Odisea (Canto XV)

El fiel y leal Eumeo (Carl Rahl y Edward Lebietski, siglo XIX)

El Canto XV [n. 1] de la Odisea de Homero, tradicionalmente titulado «Llegada de Telémaco a Ítaca» («Llegada de Telémaco a la majada de Eumeo» en la versión de Segalá, 1910),[1] desarrolla la narración de dos hilos principales que avanzan hacia el reencuentro de Odiseo con su hijo: el regreso de Telémaco desde Esparta y la continuación de la estancia del héroe (todavía disfrazado de mendigo) en la majada de Eumeo (Canto XIV).

Atenea interviene activamente para acelerar los acontecimientos y proteger al joven. Este canto marca el tránsito de la búsqueda de Telémaco (visitas a Néstor y Menelao) hacia la acción en Ítaca, preparando el terreno para la anagnórisis (reconocimiento) padre-hijo en el canto siguiente. [2]

Se enfatizan temas como la hospitalidad (xenía), los presagios divinos, la lealtad de los servidores fieles (Eumeo), y el contraste entre la nobleza de los anfitriones (Menelao y Helena) y la amenaza de los pretendientes. El canto también profundiza en el trasfondo mítico de la adivinación a través de la figura de Teoclímeno.

Argumento

El canto se divide en dos escenarios principales:

  • Viaje de regreso de Telémaco: Esparta (casa de Menelao) – Pilos – Ítaca
Atenea se aparece a Telémaco durante la noche (mientras este vela preocupado por su padre) y le urge a regresar inmediatamente a Ítaca. Le advierte que su madre Penélope está siendo presionada para casarse (especialmente con Eurímaco, que ofrece grandes regalos) y, sobre todo, le alerta de que los pretendientes más destacados le han tendido una emboscada en el estrecho entre Ítaca y Samos para matarlo. Le aconseja navegar de noche, evitar las islas y dirigirse primero a la majada de Eumeo, enviando después al porquerizo a avisar a Penélope. (vv. 10-42).
Telémaco despierta a Pisístrato (hijo de Néstor) y pide partir. Menelao, hospitalario, les ofrece un banquete, regalos valiosos (una crátera de plata y oro de Vulcano/Fédimo, un peplo bordado por Helena) y una libación de despedida. Helena interpreta un presagio favorable: un águila que arrebata un ánsar blanco como señal de que Odiseo volverá y se vengará de los pretendientes (vv. 160-178).
Telémaco y Pisístrato viajan en carro hasta Faras (casa de Diocles), donde pernoctan, y al día siguiente llegan a Pilos.
En Pilos, Telémaco evita visitar de nuevo a Néstor (para no demorarse) y se embarca rápidamente. Antes de zarpar, acoge a Teoclímeno, un fugitivo argivo de linaje de adivinos (descendiente de Melampo), que huye tras matar a un hombre y pide asilo. Telémaco lo acepta amistosamente. Durante la travesía, Teoclímeno interpreta otro presagio (un gavilán que desgarra una paloma) como señal de que la casa de Odiseo prevalecerá (vv. 525-534).
  • Paralelamente, en la majada de Eumeo (Ítaca)
Odiseo (disfrazado) conversa largamente con el fiel porquerizo. Eumeo relata su propia historia: su origen noble (hijo de un rey de la isla Siria, «donde el Sol vuelve su giro»), [n. 2] cómo fue raptado de niño por una esclava fenicia y vendido, y cómo llegó a servir lealmente en la casa de Odiseo.
Por su parte, Telémaco llega sano y salvo a Ítaca (evitando la emboscada gracias a la protección divina), desembarca discretamente y se dirige a la majada de Eumeo donde se producirá el emotivo reencuentro con su padre en el Canto XVI.

Estructura y contenido

  1. Escena en Esparta (vv. 1-188)   Atenea se aparece a Telémaco de noche y le ordena regresar urgentemente a Ítaca.
    • Advertencia sobre la presión de los pretendientes sobre Penélope y la emboscada preparada contra él.
    • Telémaco despierta a Pisístrato y se despiden de Menelao y Helena: regalos de despedida (crátera de Menelao y peplo de Helena).
    • Presagio favorable interpretado por Helena: un águila lleva en sus garras un enorme ánsar blanco.
  2. Viaje terrestre de Esparta a Pilos (vv. 189-215)
    • Noche en Feras (casa de Diocles).
    • Llegada a Pilos al día siguiente. Telémaco evita visitar de nuevo a Néstor para no retrasarse.
  3. Embarque y viaje marítimo a Ítaca (vv. 218-300)
    • Telémaco acoge a Teoclímeno (fugitivo, adivino de noble linaje).
    • Navegan hacia Ítaca evitando las rutas peligrosas
  4. Escena paralela en Ítaca. Majada de Eumeo (vv. 301-494) Conversación entre Odiseo (disfrazado) y Eumeo.
    • Relato autobiográfico de Eumeo: nacimiento en la isla de Siria (Syros), [n. 2] rapto por fenicios y llegada a Ítaca.
  5. Llegada de Telémaco a Ítaca. Final del canto (495 y ss.)
    • Presagio interpretado por Teoclímeno (gavilán con una paloma en sus garras).
    • Telémaco se encamina a la majada de Eumeo.

En Esparta: Atenea advierte a Telémaco

Mientras Odiseo había ido al encuentro de Eumeo, Atenea había partido «a la divinal Lacedemonia donde se hallaba el hijo de Ulises» (Od. XIII-439) [5] para incitarle a que volviera a su morada donde empeoraba la situación:

— «¡Telémaco! No es bueno que demores fuera de tu casa, habiendo dejado en ella las riquezas y unos hombres tan soberbios: no sea que se repartan tus bienes y se los coman, y luego el viaje te resulte inútil. Solicita con instancia y lo antes posible de Menelao, valiente en la pelea, que te deje partir, á fin de que halles aún en tu palacio a tu eximia madre»
Odisea XV (vv. 10-42) [1]

Atenea alerta al joven de la posibilidad de que su madre Penélope se case de nuevo:

— … «ya su padre y sus hermanos le exhortan a que contraiga matrimonio con Eurímaco, el cual sobrepuja en las dádivas a todos los pretendientes y va aumentando la ofrecida dote»
Odisea XV (vv. 10-42) [1]

Además advierte a Telémaco del serio peligro que amenaza su vida:

— … «Otra cosa te diré, que pondrás en tu corazón. Los más conspicuos de los pretendientes se emboscaron, para acechar tu llegada, en el estrecho que media entre Ítaca y la escabrosa Samos; pues quieren matarte cuando vuelvas al patrio suelo»
Odisea XV (vv. 10-42) [1]

Para evitar la celada —urdida por Antínoo (Od. IV)— [n. 3] deberá navegar durante la noche a distancia conveniente de las islas. Al tocar tierra en Ítaca el fiel Eumeo llevará a su madre la noticia de que llegó a salvo:

— … «manda la nave y todos los compañeros a la ciudad; y llégate ante todo al porquerizo, que guarda tus cerdos y te quiere bien. Pernocta allí y envíale a la ciudad para que lleve a la discreta Penélope la noticia de que estás salvo y has llegado de Pilos»
Odisea XV (vv. 10-42) [1]

Presentes y banquete de Menelao. Presagio de Helena

Nada más amanecer «se les acercó Menelao, valiente en los combates» a quién Telémaco pide que le deje partir:

— «¡Menelao Atrida, alumno de Júpiter, príncipe de hombres! Quiero restituirme pronto a mis hogares, pues a nadie dejé encomendada la custodia de los bienes: no sea que en tanto busco a mi padre igual a los dioses, muera yo a pierda algún excelente y valioso objeto que se lleven del palacio.»
Odisea XV (vv. 86-91) [1]

Mientras se prepara el banquete Telémaco recibe unos ricos presentes: Menelao le entrega «una crátera labrada, toda de plata con los bordes de oro, que es obra de Vulcano»; Helena, el «peplo mayor y más hermoso por sus bordados, que resplandecía como una estrella».

Concluido el banquete, Telémaco y el hijo de Néstor engancharon los corceles, subieron al carro y lo guiaron «por el vestíbulo y el pórtico sonoro». Menelao les encarga que saluden a Néstor, «pastor de hombres» que le había sido favorable en Troya. Telémaco asegura que lo hará y agradece la amistad recibida. Entonces:

Así que acabó de hablar, pasó por cima de ellos, hacia la derecha, un águila que llevaba en las uñas un ánsar doméstico, blanco, enorme, arrebatado de algún corral; seguíanla, gritando, hombres y mujeres; y, al llegar junto al carro, torció el vuelo a la derecha, en frente mismo de los corceles…
Odisea XV (vv. 160-166) [1]

Pisístrato duda si el presagio va dirigido a ellos o al propio Menelao, «caro a Marte»:

… mas Helena, la de largo peplo, adelantósele pronunciando estas palabras:
— «Oídme, pues os voy a predecir lo que sucederá, según los dioses me lo inspiran en el ánimo y yo me figuro que ha de llevarse a cumplimiento. Así como esta águila, viniendo del monte donde nació y tiene su cría, ha arrebatado el ánsar criado dentro de una casa: así Ulises, después de padecer mucho y de ir errante largo tiempo, volverá a la suya y conseguirá vengarse; si ya no está en ella, maquinando males contra los pretendientes»
Odisea XV (vv. 172-178) [1]

Viaje a Pilos. Inicio de la navegación a Ítaca

Partieron llevados por los fogosos corceles «y en todo el día no cesaron de agitar el yugo». Se ponía el sol cuando llegaron a Feras —«morada de Diocles, hijo de Orsíloco, a quien engendrara Alfeo»— donde hacen noche.

Al amanecer del día siguiente nuevamente se ponen en camino y llegan a Pilos. Telémaco pide a Pisístrato que no lo lleve a casa de Néstor:

— «… no me lleves, oh alumno de Júpiter, más adelante de donde está mi bajel; déjame aquí, en este sitio: no sea que el anciano me detenga en su casa, contra mi voluntad, por el deseo de tratarme amistosamente; y a mí me urge llegar allá lo antes posible»
Odisea XV (vv. 195-201) [1]

Entrambos de acuerdo, Pisístrato «volvió los caballos de hermosas crines hacia la ciudad de los pilios» mientras Telémaco quedó en su nave dispuesto a partir. Estaba haciendo los preparativos cuando se le acercó un fugitivo adivino llamado Teoclímeno, del linaje de Melampo, que venía huyendo de Argos por haber matado a un hombre. Pide ser acogido y sube a bordo del bajel que al punto parte impulsada por vientos favorables, extremando la cautela para esquivar la emboscada preparada por los pretendientes cerca de Ítaca. Sobrepasaron Crunos, Calcis, Feas, la Élide:

… Y desde allá Telémaco puso la proa hacia las islas Agudas, [n. 4] con gran cuidado de si se libraría de la muerte o caería preso»
Odisea XV (vv. 296-300) [1]

Escena paralela en Ítaca: Odiseo (disfrazado) y Eumeo

Mientras Telémaco navegaba hacia Ítaca, «Ulises (aún disfrazado de anciano) y el divinal porquerizo cenaban en la cabaña y junto con ellos los demás hombres». El 'anciano' prosigue con su engaño y artimañas:

— «Oídme Eumeo y demás compañeros! Así que amanezca, quiero ir a la ciudad para mendigar y no seros gravoso ni a ti ni a tus amigos. Aconséjame bien y proporcióname un guía experto que me conduzca; y vagaré por la población, obligado por la necesidad, para ver si alguien me da una copa de vino y un mendrugo de pan. Yendo al palacio del divinal Ulises, podré comunicar nuevas a la prudente Penélope y mezclarme con los soberbios pretendientes por si me dieren de comer, ya que disponen de innumerables viandas. Yo les serviría muy bien en cuanto me ordenaren… ningún otro mortal rivalizaría conmigo en el servir, lo mismo si se tratase de amontonar debidamente la leña para encender un fuego, o de cortarla cuando está seca, que de trinchar o asar carne, o bien de escanciar el vino, que son los servicios que los inferiores prestan á los grandes»
Odisea XV (vv. 307-324) [1]

Eumeo no se lo aconseja en absoluto:

— «¡Ay, huésped! ¿Cómo se te aposentó en el espíritu tal pensamiento? Quieres sin duda perecer allá, cuando te decides a penetrar por entre la muchedumbre de los pretendientes cuya insolencia y orgullo llegan al férreo cielo… Quédate con nosotros, que nadie se enoja de que estés presente: ni yo, ni ninguno de mis compañeros. Y cuando venga el amado hijo de Ulises, te dará un manto y una túnica para vestirte y te conducirá adonde tu corazón y tu ánimo prefieran»
Odisea XV (vv. 325-339) [1]

El 'anciano' lo agradece, y se muestra interesado por «la madre del divinal Ulises y su padre». Eumeo le cuenta entonces que Laertes vive, si bien «padece grandísimo dolor por la ausencia de su hijo y por el fallecimiento de su legítima y prudente esposa». El fiel sirviente recuerda entonces que en vida se holgaba «de preguntarle y consultarle muchas cosas» porque se había criado juntamente con Ctímene, la menor de sus hijas. Eumeo se sume en la añoranza del pasado y el dolor por el presente:

— «Ahora me falta su amparo, pero las bienaventuradas deidades prosperan la obra en que me ocupo, de la cual como y bebo, y hasta doy limosna a venerandos suplicantes. Pero no me es posible oír al presente dulces palabras de mi señora ni lograr de ella ninguna merced, pues el infortunio entró en el palacio con la llegada de esos hombres tan soberbios»
Odisea XV (vv. 351-379) [1]

Eumeo cuenta su historia

El 'anciano' finge querer conocer los pasos que trajeron al porquerizo hasta aquí. Eumeo se muestra dispuesto a hacerlo:

— «Nosotros, bebiendo y comiendo en la cabaña, deleitémonos con renovar la memoria de nuestros tristes infortunios; pues halla placer en el recuerdo de los trabajos sufridos, quien padeció muchísimo y anduvo errante largo tiempo. Voy, pues, a hablarte de aquello acerca de lo cual me preguntas e interrogas»
Odisea XV (vv. 389-402) [1]

Nació en «una isla que se llama Siria, sobre Ortigia, donde el sol vuelve su giro», [n. 2] fértil y abundante en bueyes, ovejas, vino y trigales. Allí no se conoce el hambre ni la enfermedad:

— «cuando envejecen los hombres de una generación, preséntanse Apolo, que lleva arco de plata, y Diana, y los van matando con suaves flechas»
Odisea XV (vv. 403-414) [1]

Su padre, Ctesio Orménida, rey rico y respetado, tenía una esclava fenicia natural de Sidón, «que abunda en bronce», hija del opulento Aribante. La raptaron unos piratas tafios que a su vez la vendieron al padre de Eumeo.

La esclava fue convencida por unos comerciantes fenicios para ayudarlos a robar riquezas y escapar con ellos. Antes de huir, decidió llevarse al niño Eumeo, para venderlo como esclavo y obtener dinero.

Durante el viaje en barco, la esclava muere repentinamente —Eumeo dice que la diosa Artemisa la castigó— y los marineros continúan hasta Ítaca. Allí venden al muchacho a Laertes.

Terminando Eumeo de contar su historia, Odiseo, emocionado, no puede evitar comparar la situación de ambos:

— «¡Eumeo! Has conmovido hondamente mi corazón al contarme por menudo los males que padeciste. Mas Júpiter te ha puesto cerca del mal un bien, ya que, aunque a costa de muchos trabajos, llegaste a la morada de un hombre benévolo que te da solícitamente de comer y de beber, y disfrutas de buena vida; mientras que yo tan sólo he podido llegar aquí, después de peregrinar por gran número de ciudades»
Odisea XV (vv. 485-492) [1]

Telémaco de vuelta en Ítaca. Presagio de Teoclímeno

Telémaco y sus hombres arriban finalmente a Ítaca —«saltaron a la playa y aparejaron la comida, mezclando el negro vino»—. El joven les da instrucciones:

— «Llevad ahora el negro bajel a la ciudad; pues yo me iré hacia el campo y los pastores; y al caer de la tarde, cuando haya visto mis tierras, bajaré a la población. Y mañana os daré, como premio de este viaje, un buen convite de carnes y dulce vino»
Odisea XV (vv. 503-505) [1]

Para Teoclímeno, Telémaco tiene otros fines:

— «En otras circunstancias te mandaría a mi casa, donde no faltan recursos para hospedar al forastero: mas ahora fuera lo peor para ti […] Voy a indicarte un varón a cuya casa puedes ir: Eurímaco, preclaro hijo del prudente Pólibo, [n. 5] a quien los itacenses miran ahora como a un numen, pues es, con mucho, el mejor de todos y anhela casarse con mi madre y alcanzar la dignidad real que tuvo Ulises. Mas, Júpiter Olímpico, que vive en el éter, sabe si antes de las bodas hará que luzca para los pretendientes un infausto día»
Odisea XV (vv. 512-524) [1]

En ese momento un gavilán vuela en lo alto desplumando a una paloma que lleva en sus garras. Teoclímeno hace un aparte con Telémaco y le dice discretamente:

— «¡Telémaco! No sin ordenarlo un dios, voló el ave a tu derecha; pues, mirándola de frente, he comprendido que es agorera. No hay en la población de Ítaca un linaje más real que el vuestro y mandaréis allá perpetuamente»
Odisea XV (vv. 531-534) [1]

Telémaco complacido hace votos porque así sea y encomienda Teoclímeno a Pireo, su fiel amigo. Y calzado con sus «hermosas sandalias»:

… se fue a buen paso hacia la majada donde tenía innumerables puercos, junto a los cuales pasaba la noche el porquerizo, que tan afecto era a sus señores.
Odisea XV (vv. 553 y ss.) [1]

Temas y comentarios

  1. Intervención divina y protección   Atenea guía y protege a Telémaco, acelerando su regreso y advirtiéndole del peligro.
  2. El regreso   Avance decisivo del retorno (nostos): Telémaco deja Esparta y vuelve a Ítaca.
  3. Hospitalidad   Se destaca la hospitalidad (xenía) ideal que brindan Menelao, Helena, Diocles y Eumeo.
  4. Presagios y adivinación   Dos presagios favorables (el águila con el ánsar, interpretado por Helena y el gavilán con la paloma, por Teoclímeno) anuncian el triunfo de Odiseo y la destrucción de los pretendientes.
  5. Lealtad y nobleza de carácter   Profundiza en la figura de Eumeo: un siervo, pero de origen noble, leal y piadoso.

Eumeo: hospitalidad, lealtad y nobleza

Odiseo (sentado) y Eumeo ven entrar a Telémaco.

En el Canto XV Eumeo alcanza una de sus mayores relevancias en toda la Odisea. Homero le dedica un espacio narrativo considerable y lo convierte en uno de los pilares morales de la segunda mitad del poema:

  1. Atenea ordena a Telémaco que busque refugio en su majada, como antes había hecho con Odiseo (Od. XIII, 392-415).
  2. Eumeo cuenta su propia vida.

La majada de Eumeo como ámbito seguro

Cuando Atenea indica a Telémaco que vaya primero a la choza de Eumeo, Homero está otorgando al porquero una función decisiva: antes incluso del reencuentro con Penélope o con Laertes, el joven Telémaco debe ponerse bajo su protección en la majada. Eumeo es el primer aliado seguro [2] en Ítaca. Con el palacio corrompido por los pretendientes, la fidelidad reside en un personaje humilde, Eumeo, que actúa como guardián moral del oîkos (οἶκος) de Odiseo.

Además, narrativamente se prepara el momento del reconocimiento [2] entre Odiseo y Telémaco (canto XVI). Eumeo no sólo protege físicamente sino que sostiene la continuidad de la legitimidad de la casa: el orden aristocrático depende de la lealtad de un siervo.

La autobiografía de Eumeo: origen noble y esclavitud

El relato autobiográfico de Eumeo es un pasaje destacado de la épica arcaica, que concede voz extensa y memoria personal a un esclavo.

Eumeo nace en la isla de Siria (Syros), un lugar descrito casi como un paraíso: fértil, próspero, con excelente clima y gente longeva. Es hijo de un rey (Ctesio) y, por tanto, de linaje noble. Siendo niño, una esclava fenicia (que había sido seducida por un mercader) lo rapta y lo vende como esclavo.

Así, llega a la casa de Laertes donde es criado con cariño y donde termina ocupando un puesto de responsabilidad: el cuidado de los cerdos, animal de gran valor en la economía homérica:

  • es prolífico y de crianza más fácil que la de ovejas o ganado vacuno que requieren muchos pastos y tierras.
  • fuente principal de carne en la alimentación diaria; de grasa (importante para cocinar, lubricar y conservar) y de cuero (en escudos y el calzado).
  • frecuente en los sacrificios rituales: a Deméter y Perséfone (por su asociación con la fertilidad, la tierra y lo ctónico: al cavar en la tierra con el hocico, se asociaba con el mundo subterráneo), en rituales de purificación (como en los Misterios de Eleusis) y en contextos domésticos y de xenía u hospitalarios (como hace Eumeo en su majada).

Con el relato de su vida, Homero individualiza a Eumeo que deja de ser el porquero para convertirse en un ser humano con pasado y biografía propia, e introduce dos temas:

  1. La fragilidad social [7]
    Incluso alguien nacido en buena posición puede caer en la necesidad por azar, violencia o fortuna adversa. La posición social es inestable.
  2. El motivo del desarraigo [7]
    Eumeo comparte algunos rasgos con Odiseo: ambos han sido arrancados de su lugar de origen, viven lejos de sus hogares y sobreviven mostrando fidelidad, fortaleza de ánimo y resistencia ante la adversidad.

Eumeo exhibe virtudes centrales del poema (xenía, lealtad, afecto sincero hacia Odiseo y Telémaco) [8] ofrecidas por él sin esperar nada a cambio. Su excelencia (areté) no radica en el rango social sino en su conducta ética.

Geografía mítica

Eumeo describe su isla natal, Siria, con rasgos idealizados propios de una geografía mítica que combina elementos reales (la isla de Siros en las Cícladas) [3] con una dimensión utópica y paradisíaca.

La isla de Siria como «locus amoenus» arcaico

El mundo según Estrabón (siglo I a. C.)

Eumeo la describe con todos los rasgos del tópico:

  • Fértil y abundante (bueyes, ovejas, vino, trigo)
  • Ausencia de hambre y enfermedades
  • Muerte dulce y sin sufrimiento: al envejecer, Apolo y Ártemis (Diana) «los van matando con suaves flechas»
  • Ubicación ideal, sobre Ortigia, «donde el Sol vuelve su giro»: hóthi tropaì ēelíoio (ὅθι τροπαὶ ἠελίοιο).
    En contexto astronómico antiguo, τροπαὶ (tropaí: «vueltas», «giros», «retrocesos») designa habitualmente los solsticios de verano e invierno (puntos en los que el sol «se vuelve» en su camino anual). [9]
a) Interpretación astronómica y geográfica primitivas: lugar septentrional (respecto a Delos/Ortigia) donde los cambios estacionales del sol son especialmente notables. Ya en la Antigüedad, autores como Estrabón en su Geografía (Geōgraphiká, Γεωγραφικά, siglo I a. C.) [n. 6] discutieron la geografía homérica y relacionaron expresiones como ésta con conocimientos náuticos y astronómicos arcaicos. Filólogos y astrónomos (como en la tradición de Crates de Malos o comentarios helenísticos) la vincularon a los límites del oikoumene (mundo habitado).
b) Interpretación mítica: frontera simbólica entre el espacio humano ordinario y un espacio edénico o casi paradisíaco. Siria no es solo una isla real (Syros), sino un locus amoenus utópico en el límite del mundo conocido. La mención de los «giros del sol» evoca el confín del cosmos, donde el orden solar (regularidad del tiempo) se encuentra con lo maravilloso y lo divino (allí Apolo y Ártemis intervienen directamente).

Aunque el nombre «locus amoenus» [n. 7] es latino (popularizado después por Cicerón, Virgilio y Ovidio, entre otros), el concepto ya existe plenamente en Homero (siglo VIII a. C.). Además de la isla de Siria, son ejemplos homéricos clásicos el jardín de Alcínoo (Odisea VII) y la gruta de Calipso (Odisea V). [10]

«Locus amoenus» comparte algunos rasgos con «paraíso perdido»:

aspecto
rasgo
«locus amoenus» «paraíso perdido»
naturaleza Lugar ideal, placentero y armonioso Lugar ideal, pero perdido por un golpe de fortuna o una desgracia
emoción principal Placer, serenidad, goce estético Nostalgia, añoranza, melancolía
pérdida No necesariamente Sí, central: Edén, edad de oro
función Idealización del espacio Idealización y lamento por su pérdida

La isla de Siria es ambas cosas:

  1. Un locus amoenus por su descripción idílica.
  2. Un paraíso perdido para Eumeo: nació allí, pero fue raptado siendo niño y nunca volvió.

Eumeo, el porquero esclavo, recuerda un origen casi perfecto en un paisaje idealizado: fértil, hermoso, armonioso, donde la naturaleza es generosa, no hay sufrimientos ni carencias, y el ser humano vive en paz. Homero utiliza así su biografía para introducir una reflexión sobre la fragilidad del destino y la nostalgia: Eumeo encontró en Ítaca un nuevo hogar, pero siempre con la sombra de la pérdida del suyo natal; la identidad no es sólo sangre o linaje, sino también pertenencia y memoria. [11]

Aves y presagios

Dos presagios claros y favorables, que actúan como marcadores narrativos, refuerzan el tono optimista del regreso. Ambos siguen la tradición homérica de la adivinación por aves (oionomanteía), [n. 8] según la cual el vuelo, la dirección —especialmente hacia la derecha, considerada favorable— y el comportamiento de las aves revelan la voluntad divina. [12]

Presagio de Helena en Esparta

Mientras Telémaco y Pisístrato se despiden de Menelao y Helena, aparece un águila que desciende desde la montaña y arrebata un ánsar blanco de un corral. El ave pasa volando hacia la derecha de los viajeros (vv. 160-178).[1]

Helena interpreta que el águila representa a Odiseo, mientras que el ganso doméstico simboliza a los pretendientes (instalados en casa ajena). El presagio anuncia el regreso del héroe a Ítaca y la futura destrucción de los pretendientes a manos de éste.

Helena, presentada en otros momentos como una figura ambigua —su personaje en la épica homérica oscila entre la culpabilidad por la guerra de Troya y el arrepentimiento consciente de sus actos—, [n. 9] aparece aquí investida de inspiración divina en su papel de intérprete del presagio. Su explicación, clara y optimista, refuerza su papel como figura de sabiduría y autoridad dentro de la corte de Esparta.

Presagio de Teoclímeno al finalizar la travesía

Tras tocar tierra cerca de Ítaca, aparece un gavilán, «el mensajero rápido de Apolo», que atrapa una paloma y la despluma en pleno vuelo. Las plumas caen entre Telémaco y la nave (vv. 525-534).[1]

Teoclímeno, descendiente de Melampo y dotado de dones adivinatorios, interpreta el signo como un anuncio favorable para Telémaco. El gavilán representa a la casa real de Odiseo, a cuya estirpe pertenece Telémaco, mientras que la paloma simboliza a los pretendientes. Del mismo modo que el ave de presa domina y despedaza a su víctima mientras vuela, así la familia de Odiseo prevalecerá sobre sus enemigos y su estirpe seguirá reinando en Ítaca.

Rasgos comunes de ambos augurios

En conjunto, los dos presagios actúan como señales divinas que orientan el desarrollo del canto; aceleran la acción, infunden esperanza y anuncian la inevitabilidad de la venganza final: el regreso de Odiseo y la ruina de los pretendientes forman ya parte del designio de las divinidades. [12]

  1. Paralelismo estructural: un ave noble y poderosa (águila, gavilán) domina a otra más débil (ganso, paloma).
  2. Dirección del vuelo favorable: las rapaces vuelan hacia la derecha, lo que en la tradición griega es signo de buen agüero.
  3. Transición narrativa: el primero marca el final de la estancia en Esparta y el inicio del regreso. El segundo sella la llegada segura a Ítaca y anticipa el éxito de la misión.
  4. Refuerzo temático: las divinidades (Atenea, Apolo, Zeus) apoyan decididos el regreso (nostos) de Odiseo y la restauración del orden en Ítaca, en contraposición con la ceguera y la desmesura (hybris) de los pretendientes, que ignoran o rechazan estos signos.

La oionomanteía en la Odisea

La voz griega oiōnomanteía (οἰωνομαντεία) se compone de dos elementos:

  • οἰωνός (oiōnós): ave grande de presa (águila, halcón, buitre). Con el tiempo pasó a significar también «augurio» o «presagio».
  • μαντεία (manteía): adivinación, arte de profetizar (de mantis: adivino, profeta).

Significado literal: «adivinación por medio de las aves» o «interpretación de los presagios de las aves». También se emplea οἰωνοσκοπία (oionoskopía): «observación de aves».

Se trata de un recurso narrativo en la Odisea:

  1. Canto II: Haliterses interpreta un presagio de dos águilas que vuelan juntas, se enfrentan y se desgarran mutuamente.
  2. Canto XVII (vv. 159-161): [14] Teoclímeno le reitera a Penélope el presagio de este Canto (el gavilán que captura una paloma).

Por otra parte, Atenea adopta forma de ave en varios momentos clave, generalmente al final de sus intervenciones. Suelen ser aves rápidas (golondrinas, águilas, halcones) para revelar su naturaleza divina:

  1. Canto I (Telemachía, vv. 319-324): [15] Atenea (disfrazada de Mentes) [n. 10] se marcha volando como una pájaro. [n. 11] Telémaco se da cuenta de que era una diosa.
  2. Canto III (en Pilos, vv. 371-384): [16] Atenea (disfrazada de Méntor) [n. 10] se aleja transformada en águila. [n. 12] Néstor y los demás lo ven claramente y reconocen la intervención divina.
  3. Canto XXII (vv. 236-240): [17] Atenea aparece como una golondrina —«emprendió el vuelo y fue a posarse en una de las vigas de la espléndida sala»— en la matanza de los pretendientes.


La Odisea, de Homero

Véase también

Notas

  1. ↑ En la tradición homérica (y en ediciones antiguas), la Odisea se divide en 24 rapsodias, que desde la época helenística se llaman cantos o libros (por la división en volúmenes de las ediciones antiguas). Véase: Odisea (Estructura del poema).
  2. 1 2 3 La identificación más aceptada y común de la «isla Siria» es con la isla de Siros (Σύρος), una de las Cícladas en el Egeo central. [3] [4]
  3. ↑ En el Canto IV, tras conocer que Telémaco estaba ya en Pilos, Antínoo, encolerizado, había maquinado la muerte de Telémaco: «… proporcionadme ligero bajel y veinte compañeros, y le armaré una emboscada cuando vuelva, acechando su retorno en el estrecho que separa a Ítaca de la escabrosa Samos, a fin de que le resulte funestísima la navegación que emprendió por saber noticias de su padre» (Od. IV: vv. 663-672) [6]
  4. ↑ Las llamadas «islas Agudas» de Segalá traducen el griego Thoai nêsoi («islas puntiagudas» o «afiladas»), probablemente las pequeñas islas cercanas a Ítaca usadas como referencia náutica antes de entrar en el canal entre Ítaca y Cefalonia.
  5. ↑ Este Pólibo no es el rey de Corinto ni el de Sición, sino exclusivamente el padre de Eurímaco en Ítaca. Era hombre rico y de buen nombre. Se lo califica de «prudente» (prósphronos o phrónimos en griego, a veces traducido como «juicioso») resaltando la diferencia de carácter con su hijo, el impetuoso y violento pretendiente de Penélope.
  6. ↑ En Geōgraphiká X.5.8 (pasaje del libro X, dedicado a las islas griegas y especialmente a las Cícladas), Estrabón identifica explícitamente: 1. La Siria homérica con la isla de Syros (Σῦρος); y 2. La Ortigia mencionada por Eumeo con la pequeña isla de Delos (o la zona adyacente a Delos, tradicionalmente llamada Ortigia).
  7. ↑ «locus amoenus» (latín): lugar o sitio agradable, deleitoso, fértil, encantador. En latín clásico, «amoenus» se usa específicamente para describir paisajes naturales (bosques, praderas, jardines) que son refrescantes, sombreados y propicios para el descanso o la literatura.
  8. ↑ oiōnomanteía (οἰωνομαντεία): de οἰωνός (oiōnós), «ave de presa», y μαντεία (manteía), «adivinación».
  9. ↑ En la Ilíada, Helena se reprocha repetidamente haber abandonado su hogar y provocado la guerra, llamándose a sí misma kýōn (κύων), «perra» (Ilíada VI, 344-358),[13] y lamentando las desgracias causadas por su unión con Paris.
  10. 1 2 «Mentes» y «Méntor» son la misma divinidad (Atenea) bajo dos identidades humanas distintas. Atenea se presenta como «Mentes», rey de los tafios, para dar noticia al mundo exterior; su presencia sugiere viajes, noticias del mar y conexiones lejanas. Por el contrario, como «Méntor» es un confidente doméstico, un anciano de confianza que ha cuidado a la familia y que aconseja.
  11. ↑ En griego original se usa χελιδόνι εἰκυῖα (chelidóni eikuîa): «semejante a una golondrina».
  12. ↑ αἰγυπιῷ εἰδομένη (aigyipiôi eidomenê): «transformada en águila» o «semejante a un águila».

Referencias

  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 Homero. La Odisea: «CANTO XV. Llegada de Telémaco a la majada de Eumeo. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  2. 1 2 3 Muellner, Leonard. The Oxford Critical Guide to Homer’s Odyssey: Book 15. Oxford University Press, 2025. Reseña en inglés. Consultado el 16 de mayo de 2026.
  3. 1 2 Brown, Edwin L. Eumaeus' Native Isle. «The Classical Journal» Vol. 80, No. 4 (Apr-May, 1985), pp. 292-296. Johns Hopkins University Press. Reseña en inglés. Vía JSTOR. Consultado el 9 de mayo de 2026.
  4. ↑ Worthen, Thomas. Odyssey 15.403 Eumaeus's Syros. Reseña en inglés. Vía Academia.edu. Consultado el 10 de mayo de 2026.
  5. ↑ Homero. La Odisea: «CANTO XIII. Partida de Ulises al pais de los feacios y su llegada a Ítaca. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  6. ↑ Homero. La Odisea: CANTO IV. Lo de Lacedemonia. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  7. 1 2 Malta Campos, André. (2018). Odisseu disfarçado na Odisseia (Cantos 15-24): trabalho, efemeridade e sofrimento (en portugués). Synthesis, 25(1), e029. ISSN 1851-779X. Universidad Nacional de La Plata. Centros de Estudios Helénicos. Consultado el 17 de mayo de 2026.
  8. ↑ King, Ben. The Rhetoric of the Victim: Odysseus in the Swineherd's Hut. Reseña en inglés. «Classical Antiquity» (1999) 18 (1): 74–93. University of California Press. Consultado el 16 de mayo de 2026.
  9. ↑ Tomislav Bilić, The Land of the Solstices: Myth, Geography and Astronomy in Ancient Greece (Archaeopress, 2021). Vía Dokumen.PUB (Digitale Bibliothek Erkenntnisse finden und austauschen). Consultado el 21 de mayo de 2026.
  10. ↑ Xian, Ruobing. "Locus amoenus" und sein Gegenstück in "Od. 5". Hermes 146, no. 2 (2018): 132–48. Reseña en inglés, vía JSTOR. Consultado el 21 de mayo de 2026.
  11. ↑ Frame, Douglas: The myth of return in early Greek epic. New Haven, Yale University Press (1978). ISBN 0300019408. Vía Internet Archive. Consultado el 20 de mayo de 2026.
  12. 1 2 Collins, Derek. Reading The Birds: Oionomanteia in Early Epic. Colby Quarterly, Iss. 1 (2002). Art. 5. Vía Scribd. Consultado el 21 de mayo de 2026.
  13. ↑ Homero. La Ilíada: «CANTO VI. Coloquio de Héctor y Andrómaca. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  14. ↑ Homero. La Odisea: «CANTO XVII. Vuelta de Telémaco a Ítaca. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  15. ↑ Homero. La Odisea: CANTO I. Concilio de los Dioses—Exhortación de Minerva a Telémaco. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  16. ↑ Homero. La Odisea: «CANTO III. Lo de Pilos. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.
  17. ↑ Homero. La Odisea: «CANTO XXII. Matanza de los pretendientes. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.

Bibliografía adicional

Bibliografía general sobre la Odisea

La obra, en línea:

  1. Versiones en lengua original
    1. Όμηρος (Homero), «Οδύσσεια (Odisea)», disponible en Βικιθήκη (Wikisource en griego)
    2. Proyecto Perseus. Texto griego original, traducción y herramientas de análisis.
      Homero, Odisea. Vía Perseus Digital Library (en inglés).
  2. Versiones en español
    1. García Gual (2004)
      Homero, Odisea. Introducción y traducción de Carlos García Gual (2004). Alianza Editorial 2008. Vía Internet Archive. Consultado el 18 de diciembre de 2025.
    2. Gironella (1851)
      Homero, La Odisea. Traducción de Antonio de Gironella (versión en verso). Vía Wikisource.
    3. Pabón (1982)
      Homero, Odisea. Traducción de José Manuel Pabón (1982). Editorial Gredos 1993. ISBN 84-249-0302-1. Vía Internet Archive. Consultado el 5 de diciembre de 2025.
    4. Segalá y Estalella (1910)
      Homero. La Odisea. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource.

Otros

Enlaces externos