Protesta del Jarao

Protesta del Jarao
Fecha 15 de abril de 1879
Lugar Hornos de Cal (Jarao), provincia de Sancti Spíritus, Cuba
Causas Pacto del Zanjón

La Protesta de Jarao, también llamada Protesta de los Hornos de Cal,[1] es un hecho histórico ocurrido en Hornos de Cal o Jarao, en la provincia de Sancti Spíritus (Cuba), el 15 de abril de 1879, dirigido por el general Ramón Leocadio Bonachea.[2]

Contexto histórico

El 10 de octubre de 1868 comenzó la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Los sublevados reclamaban la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud. A inicios de 1869, ocurrió el Alzamiento de las Villas, al cual se sumaron todos los independentistas villareños, entre ellos, Ramón Leocadio Bonachea y Serafín Sánchez.

Antecedentes

Entre los años 1877 y 1878, la cusa cubana se encontraba maltrecha por diferentes motivos. Las autoridades españolas, encabezadas por el general Arsenio Martínez Campos aprovecharon la creciente desunión del Ejército Mambí para ir poniendo fin a la guerra paulatinamente. Como consecuencia de esto, se firmó el Pacto del Zanjón, el 10 de febrero de 1878.

Gran parte del Ejército Mambí, agotado y desunido, depuso las armas poco después. En Oriente, los mambises que no estuvieron de acuerdo con el pacto se agruparon en torno al Mayor general Antonio Maceo,[3] quien protagonizó la Protesta de Baraguá frente a Martínez Campos, el 15 de marzo de 1878.[4]

Protesta de Jarao

Mientras tanto, en Las Villas, los mambises que no estuvieron de acuerdo con el pacto se agruparon en torno al general Ramón Leocadio Bonachea, quien resistió junto a sus tropas durante catorce meses,[5] entre febrero de 1878 y abril de 1879. Sin embargo, para esas fechas, recibió una importante derrota y se vio obligado a deponer las armas contra su voluntad.

El general Ramón Leocadio Bonachea firmó en Hornos de Cal o Jarao, en las proximidades de Sancti Spíritus, la Protesta del Jarao, durante la deposición de las armas de la zona central del país.

En la protesta, expresó el no acatamiento al Pacto del Zanjón,[6] puesto que solo se rendía con el propósito de viajar al exterior para organizar de nuevo la lucha, demostrando que no solo en el oriente cubano estaban dispuestos a continuar la guerra y que era posible lograr la victoria si se lograba la unión entre todos las fuerzas que luchaban por la independencia.

Entre los signatarios de la protesta, además del propio Bonachea, figuró el general cubano Serafín Sánchez.[7]

Consecuencias

Las tropas de Bonachea fueron las últimas en deponer las armas, más de un año después del fin oficial de la guerra. Bonachea partió al exilio y no regresó a Cuba hasta su fatídica expedición[8] para intentar reiniciar la guerra, en la que fue capturado por las autoridades españolas y fusilado, el 7 de marzo de 1885.[9]

En 1926, se inauguró un obelisco en el lugar de la protesta para conmemorar el hecho histórico.[10]

Véase también

Referencias