Batalla de Vilcas
| Batalla de Vilcashuamán | ||||
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| Parte de la conquista del Imperio inca | ||||
![]() Fotografía de la Iglesia de San Juan Bautista (Vilcashuamán) sobre las ruinas de un templo incaico | ||||
| Fecha | 29 de octubre - 30 de octubre de 1533 | |||
| Lugar | Vilcashuamán, Perú | |||
| Resultado | Inconcluso | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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| Bajas | ||||
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La batalla de Vilcas, también conocida como batalla de Vilcashuamán, tuvo lugar en octubre de 1533 en el contexto de la conquista del Tahuantinsuyo, en Perú. En ella se enfrentaron un destacamento español al mando de Hernando de Soto y parte del ejército inca leal a Quizquiz[1] bajo órdenes del capitán Apo Maila.
El resultado final es poco concluyente: Tácticamente, las tropas quiteñas lograron imponerse al obligar a los españoles a replegarse a la plaza de Vilcashuamán y a forzar tanto la liberación de los prisioneros como parte del botín;[1] sin embargo, en términos estratégicos, el enfrentamiento no impidió la continuación de la marcha española, pues los conquistadores no sufrieron bajas mortales.
Antecedentes
Tras la captura de Atahualpa en Cajamarca, los conquistadores españoles iniciaron su marcha hacia el interior del Tahuantinsuyo. Mientras Francisco Pizarro iría con el grueso del ejército, Hernando de Soto y Diego de Almagro solían operar con destacamentos adelantados para asegurar la ruta. Uno de estos contingentes estaba al mando de Hernando de Soto, quien marchó con rapidez desde Jauja hacia el sur.[2]
El propósito de la vanguardia era ocupar el importante centro administrativo de Vilcashuamán. Los españoles acamparon a unas cinco horas de marcha de la ciudad y, finalmente, ingresaron al amanecer del 29 de octubre de 1533, sorprendiendo a los indígenas locales y eludiendo a los centinelas apostados en las inmediaciones del poblado.[3]
Desarrollo
La ciudad fue ocupada sin resistencia inicial, debido a que la guarnición quiteña se encontraba fuera realizando un chaco o cacería.[4] Los españoles tomaron control de la población y capturaron depósitos de suministros, así como mujeres y servidores que habían quedado en el lugar.
Los habitantes locales informaron de lo sucedido al jefe de la plaza, Apo Maila, quien regresó apresuradamente con sus tropas. Al advertir la aproximación de los quiteños, Hernando de Soto ordenó una carga de caballería con el objetivo de desbaratar las columnas indígenas;[4] sin embargo, al andar por terreno áspero y escarpado, la carga no surtió efecto.
Se produjo entonces un combate prolongado, en el que los indígenas lograron imponer una fuerte presión, obligando finalmente a los conquistadores a replegarse hacia la plaza principal de Vilcashuamán, donde concentraron sus fuerzas para organizar la defensa. Durante el enfrentamiento, los indígenas causaron numerosos heridos entre los españoles y lograron matar al menos un caballo, cuya crin y cola fueron utilizadas como estandarte.[1]
Al día siguiente, las fuerzas incas renovaron el ataque contra la plaza. Los españoles emprendieron nuevas cargas, causando importantes bajas entre los atacantes, incluida la muerte del capitán incaico Apo Maila[4]. No obstante, pese a este revés, las tropas quiteñas se reorganizaron bajo el mando de otro jefe y reanudaron el asedio.
Frente al deteriorado estado de su destacamento después de dos días de lucha intensa, Hernando de Soto se vio obligado a negociar con los sitiadores, liberando a las mujeres prisioneras, a los indígenas capturados y regresando parte del botín.[1] Poco después, llegó la orden de Quizquiz de retirarse más hacia el sur, por lo que las fuerzas incaicas procedieron a levantar el cerco y retirarse de la zona.
Consecuencias
La batalla de Vilcashuamán tuvo un resultado poco concluyente. Por un lado, las fuerzas indígenas obtuvieron un triunfo táctico al lograr que los españoles retrocedieran y quedaran en posición de negociación, lo que les permitió recuperar tanto sus bagajes como a los prisioneros. Asimismo, comprobaron que los caballos eran vulnerables y adquirieron un conocimiento más preciso de las tácticas españolas, que sería empleada posteriormente en la preparación de una emboscada en Vilcaconga.[5]
Por otro lado, las tropas de Hernando de Soto no sufrieron bajas mortales y lograron infligir un duro castigo al ejército acantonado en la ciudad, ocasionando, unas seiscientas bajas mortales entre los indígenas, incluida la muerte del propio capitán al mando.[4] Desde este ángulo, los españoles obtuvieron un triunfo estratégico, al sostener la capacidad de emprender operaciones militares.
Pese a la intensidad del combate, el enfrentamiento no alteró el curso general de la marcha española. Tras los sucesos de Vilcashuamán, la vanguardia de Hernando de Soto continuó su avance rumbo al Cuzco, incluso desobedeciendo las órdenes de Francisco Pizarro,[6] quien había dispuesto que se mantuvieran las posiciones hasta la llegada del segundo contingente.
Referencias
- 1 2 3 4 de Trujillo, Diego (1571). Relación del Descubrimiento del Reyno del Perú. p. 26. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- ↑ Hemming, John (1970). The Conquest of the Incas. p. 93. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- ↑ Hemming, John (1970). The Conquest of the Incas (en inglés). p. 93. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- 1 2 3 4 José Vega, Juan (1963). La guerra de los viracochas. p. 53. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- ↑ Hemming, John (1970). The Conquest of the Incas. p. 94. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- ↑ José Vega, Juan (1963). La guerra de los viracochas. p. 54. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
Bibliografía
- Hemming, John (1970). The Conquest of the Incas (en inglés). pp. 93-94. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- José Vega, Juan (1963). La guerra de los viracochas. p. 53-54. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
- de Trujillo, Diego (1571). Relación del Descubrimiento del Reyno del Perú. p. 26. Consultado el 14 de diciembre de 2025.
